Crónica de una muerte anunciada (MdlA)

Muerte del Conde de Villamediana

El 21 de agosto de 1622, don Juan de Tassis y Peralta, segundo conde de Villamediana, Correo Mayor del Rey, y uno de los más agudísimos ingenios de la poesía sarcástica del momento, al atardecer se dirigía sosegado a su palacio en su coche acompañado de don Luis de Haro y Guzmán (hijo del marqués de Carpio y sobrino del conde de Olivares), a pesar de que unos minutos antes el confesor Zúñiga le había advertido que lo querían asesinar, burlando y mofándose el conde del aviso.

Era sobre las ocho de la tarde cuando su carroza atravesó la madrileña calle Mayor, en las entreluces del lubricán, en dirección a San Ginés. De los portales de la acera, un individuo encapuchado, se aproximó súbitamente por el flanco izquierdo del vehículo deteniéndolo, se asomó al estribo del coche, sin mediar palabra y con «arma terrible de cuchilla, según hizo la herida, le pasó del costado izquierdo al molledo del brazo derecho, dejando tal herida al conde de Villamediana, que aun en un toro diera horror» [i].

Mientras, algo lento de reflejos, don Luis de Haro se lanzó espada en mano contra el agresor y su cómplice, que escaparon aprovechándose de la aglomeración de personas y del bullicio existente. Don Juan de Tassis y Peralta, envuelto en sangre, con el corazón partido por la terrible cuchilla, falleció casi de inmediato, y su muerte fue más aplaudida que sentida.

Lo trágico de su asesinato, así como el no haber sido aclaradas en aquel preciso momento las verdaderas circunstancias de su muerte, unido todo ello al escaso interés de la justicia en perseguir el crimen, con presteza dio pábulo en los mentideros a la romántica leyenda del conde de Villamediana quien, siempre según el vulgo, habría sucumbido a un meritorio complot cuyo origen se encontraba en las más altas cúpulas del Alcázar Real por haber tenido la osadía de fijar sus ojos en la reina Isabel de Borbón. Pero, ¿qué hay de cierto en todo ello?, ¿quiénes fueron los magnicidas? ¿y cuáles fueron sus razones? ¿existió tal complot o solo es fruto de las habladurías?

[i] Correspondencia de Luis de Góngora a Cristóbal de Heredia en Madrid, el 23 agosto 1622, donde se describe las heridas recibidas por el conde de Villamediana.

Nota: Este Enigma aparece como el número 2 del playset Madrid de los Austrias para el Club de los Martes. No está liberado para descarga gratuita.

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