Es una representación, como si de una obra de teatro se tratase, pero en la que el guión no está escrito de antemano. Podría decirse que es una especie de teatro improvisado, donde cada jugador representa el papel de un aristócrata victoriano; y aquí es precisamente donde entra la parte de rol. Para ello cada jugador posee una hoja en su cuaderno de campo con la información relevante de su personaje dramático. Esta información se refiere a su historia personal (antecedentes), un breve currículum y una descripción de sus habilidades o capacidades, rasgos y su actitud ante las cosas. A la reunión también se le conoce coloquialmente como sesión de juego.

Si es la primera reunión del Club de los Martes se instaura el club. El primer anfitrión será aquel miembro del grupo que tenga el más alto rango social, en caso de empate se tendrá en cuenta títulos secundarios, número de propiedades o el número de siglos que el título lleva en la familia, los más jóvenes quedan relegados en caso de duda (la edad es una veteranía en estos lances), la condecoración militar o rango eclesiástico más alto tiene prioridad.

Sino será la persona que venció en la última reunión la encargada de contar un memorable, auténtico y misterioso caso, diciendo: “Caballeros, me resulta un poco difícil escoger el tipo de historia o enigma que ustedes desean oír, pero creo que conozco un ejemplo que cumple muy bien los requisitos exigidos en el Club de los Martes. Es más, incluso es posible que hayan leído algún comentario acerca de este caso en los periódicos y folletines. Entonces se archivó como un misterio sin resolver, pero da la casualidad de que la solución llegó a mis manos no hace muchos días. Los hechos son bien sencillos…”

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