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Artículos sobre “El Club de los Martes”.

Escribiendo: Trucos y Consejos

Como hoy no tengo tiempo para escribir nada en el blog, os dejo con tres buenos artículos de JKeats que he leído en Frankenrol a la hora de afrontar la escritura de una aventura para un juego de rol, ya que sus reflexiones son perfectamente válidas para la creación de un enigma para “El Club de los Martes”:

Otras Ambientaciones para el Juego

Sherlock HolmesEl juego de “El Club de los Martes” está ambientado en la época victoriana, porque es una era que personalmente me apasiona y la creía ideal como marco de ambientación para el juego, dado que sucede en pleno apogeo de la novela detectivesca inglesa, con Sherlock Holmes como modelo a imitar (en el juego se sugiere jugar en 1889, año de la Exposición Universal de París). Pero para escribir una historia de detectives, también llamada “policial”, lo más importante es tener un “caso” para investigar. Innegablemente, no hace falta que el caso sea un robo o un asesinato, ni tampoco que los detectives sean un prototipo o paradigma de Sherlock Holmes. Y por supuesto, no tiene porque estar ambientado en la era victoriana.

RobotsSe puede viajar mucho más lejos con la imaginación e inventar un “caso” en otro planeta o espacio-tiempo en el que los jugadores sean detectives-astronauta en un universo basado en Stargate, Star Trek, Babylon 5 o cualquier serie de culto; sin ir más lejos en una de las pruebas de juego uno de los jugadores sugirió hacerlo en la saga Robots de Isaac Asimov. O porque no, en un mundo de fantasía medieval, donde los jugadores sean los guardias o magistrados de una ciudad de las muchas que aparecen en los manuales de Dungeons & Dragons, se me ocurre por ejemplo en la de AguasProfundas (WaterDeep).

Lo importante es el anfitrión les presente a los jugadores un enigma y le de algunas pistas que les sirvan como punto de arranque hasta obtener una posible solución… pero el anfitrión es el único que, en realidad, sabe la solución y se la va a ir dando muy de a poquito a los jugadores, para que así tengan ganas de seguir jugando y preguntando.

Lovecraft Se libre de aplicar los conceptos y mecánicas de juego que se han expuesto con detalle en el juego “El Club de los Martes” más allá de la ambientación sugerida. El juego funciona por sí solo porque esta basado en arquetipos. Por ejemplo, si eres fan de los relatos de terror clásicos puedes realizar enigmas basados en los relatos de Frankenstein, Drácula, Dr. Jeckyll & Mr. Hyde; o en películas de la Hammer, las afines a Sleepy Hollow o las de fantaterror español de Paul Naschy, con Waldemar Daninsky a la cabeza. Si por el contrario te apasionan los Mitos de Cthulhu de H.P. Lovecraft puedes añadir tintes de terror fantástico a los enigmas, convirtiendo el horror clásico de fantasmas y seres inmateriales en un terror material, en una suerte de terror psicológico completamente irracional, repleto de pseudomitología cthulhuidea. Si lo que te gustan las novelas clásicas de aventuras, puedes hacer enigmas basados en los relatos de aventuras escritos por Julio Verne, Anthony Hope, Jack London, Herman Melville, Robert Louis Stevenson, Rudyard Kipling, Daniel DeFoe o Emilio Salgari, por citar algunos. Si disfrutas con la novela histórica, puedes ambientar los enigmas en el periodo clásico en la Roma clásica, el Antiguo Egipto o la Grecia prehelénica; en la Edad Media, dándole un mayor sentido a la Inquisición creada por el pontificado para la búsqueda de herejes (sirva como ejemplo el juego de rol Aquelarre); o en el Renacimiento, reflejando de alguna manera en los enigmas la reactivación del conocimiento y el progreso tras los siglos de oscuridad de la Edad Media. En definitiva, tuyo es el poder. Si la época victoriana no te convence, adapta el manual a tus gustos.

El Gran Misterio de Agatha Christie

El_asesinato_de_Roger_Ackroyd

Christie desapareció el 3 de diciembre de 1926, cuando disfrutaba del éxito de su sexta novela, “El asesinato de Roger Ackroyd”. Salió de su casa en Styles (condado de Berkshire, al oeste de Londres), cerca de la medianoche, no sin antes subir al piso superior para darle un beso a su hija, Rosalind. Su automóvil, un Morris Cowley, fue encontrado horas después no muy lejos de la casa, abandonado en una cantera cerca de Guilford, con las puertas abiertas, su chaqueta olvidada en el interior, y el tapado y las valijas de la escritora adentro, pero sin rastro de la novelista.

Esta repentina e inexplicable desaparición causó una profunda inquietud al Gobierno británico, quien movilizó a la Policía; ocupó además primeras páginas en los periódicos más importantes del país; y sumió en la perplejidad a sus familiares, amigos y lectores. ¿Dónde estaba Agatha Christie? Como en una historia de suspense de la propia autora, no tardaron en aflorar hipótesis y diversas conjeturas macabras sobre su suerte. Unos decían que había podido morir ahogada en un manantial próximo al paraje donde se halló su coche. Otros opinaban que Christie había muerto o que, por una de esas ironías del destino, había sido asesinada su infiel marido, Archie Christie, un ex piloto que combatió en la I Guerra Mundial. Dándole la vuelta a la tortilla, también se la tachó a ella de infiel, y llego a decirse que había abandonado a su marido y a su pequeña hija para fugarse con otro hombre. Para parte de la prensa pensaba incluso que se trataba de un excelente truco publicitario ideado por la escritora para mejorar las ventas de su sexta novela, quien además intentaba demostrar de manera práctica lo que sostenía en algunas de sus novelas: que se podía desaparecer sin dejar huellas. Ante semejante incertidumbre, el entonces ministro del Interior, William Joynson-Hicks, ordenó a la Policía británica que acelerara sus investigaciones a fin de aportar luz al enigmático caso. Hasta el célebre novelista Arthur Conan Doyle (1859-1930), padre de Sherlock Holmes, el detective más famoso de la literatura, intentó ayudar en las pesquisas, aunque sin éxito. Era un misterioso caso que habría apasionado sin lugar a dudas a Hércules Poirot, ese belga puntilloso y un tanto pedante que es su personaje más famoso y el detective más popular del mundo, después de Sherlock Holmes.

Hydropathic Hotel

Tras once días sin conocerse su paradero, Agatha Christie fue encontrada finalmente en el Hydropathic Hotel, un hotel de lujo de Harrogate al norte de Inglaterra, sola y haciéndose llamar Theresa Neele. Llevaba diez días instalada tomando baños terapéuticos, jugando a las cartas e intercambiando irónicamente con otros huéspedes teorías sobre la desaparición de Agatha Christie. Preocupada porque no recibía cartas ni llamados de sus parientes y amigos, publicó en The Times un curioso anuncio: [Amigos y parientes de Theresa Neele, pónganse en contacto con ella. “Hydropathic Hotel, Harrogate”]. Al onceavo día de reclusión un desconocido se acerco a ella a la hora de la cena, mientras se dirigía al comedor. Theresa le permitió que la acompañara hasta su mesa: el desconocido era Archie Christie, su marido, y, por supuesto, Theresa era la famosa escritora, quien aparentemente había perdido la memoria en una cruel paradoja del destino.

Agatha nunca explico ese “episodio en blanco” de su vida. Pero ni la misma Agatha que paso su vida ideando distintas maneras de realizar el crimen perfecto, pudo dar una explicación sobre su perfecta desaparición. Ni siquiera lo aclaró en la autobiografía, publicada después de su muerte. Para decepción de admiradores y críticos, solo se refiere oblicuamente a “días muy tristes “y al acoso de la prensa que la llevo a recluirse en su casa.

Hasta ahora, muchas teorías han tratado de explicar el extraño suceso. Una argumentaba que la novelista sufrió una pérdida de memoria tras un accidente de coche. Otra, que el comportamiento de la escritora respondía a un “estado de fuga”, un raro trance amnésico generado por un trauma, o una depresión, debido a que encajaban a la perfección los extraños síntomas que mostró Christie durante su irónica estancia en Harrogate. Y otra, algo más maliciosa, sostiene que todo el episodio fue ideado por la propia Christie con el fin de desbaratar un plan de su marido para pasar un fin de semana con una amante en una casa cercana al paraje donde dejó su automóvil. La verdad solo la sabe ella y se la llevó a su tumba.

Agatha, film

Una curiosidad cinéfila. La misteriosa desaparición de la escritora en el año 1926 se refleja en un largometraje británico llamado “Agatha”, que se basa más en la imaginación de los creadores de la película que en los verdaderos hechos que ocurrieron, pero como anécdota no esta mal. Los protagonistas de la película fueron la actriz Vanessa Redgrave, dando vida a la escritora, y los actores Timothy Dalton y Dustin Hoffman como Archie Christie y Wally Stanton, un reportero americano que investiga el suceso, respectivamente.

Ocho artículos en internet que recomiendo leer

Fromm HellOs dejo varios artículos en español con los que me he topado en la última semana en internet, que pueden ser de gran utilidad como teoría, ambientación y conocimiento de la época para “El Club de los Martes”.

Cómo afrontar la escritura de un enigma

Agatha ChristieEn los últimos meses he escuchado preguntarme docenas de veces, en los playtestings y partidas de demostración que he hecho de “El Club de los Martes” a lo largo de toda la geografía española, que “idear” un buen enigma tiene que ser una tarea muy difícil; y siempre en multitud de ocasiones he tratado de descubrir por qué la gente tiene tal impresión respecto de lo que considero algo relativamente sencillo, se trata de explotar una de las formas más naturales y básicas de la expresión humana: la curiosidad y la exploración de lo misterioso.

Parto del hecho que yo considero que la mayor parte de la gente posee una cierta capacidad innata para contar historias; capacidad que suele perderse, sin embargo, en el camino. Por supuesto, la capacidad de crear vida con palabras es esencialmente un don. Si uno lo posee desde el inicio, podrá desarrollarlo y ejercitarlo con relativa facilidad; pero si uno carece de él, es muy complicado que haga algo “interesante” por si solo, y por tanto necesita una ayuda por parte de un experto. Curiosamente he podido advertir que son las personas que carecen de tal don, las que precisamente, con mayor frecuencia, parecen poseídas por el demonio de escribir e idear nuevos enigmas. Sin ser un experto y un simple aficionado, sirva este pequeño artículo para ayudarles en la tarea de escribir su primer (y sucesivos) enigmas.

Perder el miedo: Escribir e idear enigmas (casos policíacos) es una tarea seria y además hermosa. Uno ha de tomárselo como un reto que tiene el premio en su propia realización. Hay mucho que decir sobre él. Pero lo más importante es esto: «El que nace con la vocación de detective trae al mundo un don que está en la obligación de poner al servicio de la sociedad. La única manera de cumplir con esa obligación es desenvolviendo sus dotes naturales, y para lograrlo tiene que aprender todo lo relativo a su oficio; qué es un caso detectivesco y qué debe hacer para escribir y plasmar en papel esos buenos enigmas con los que se tope». Si encara su vocación con seriedad, estudiará a conciencia, trabajará, se afanará por dominar el género, que es posiblemente rebelde, pero sin duda dominable. Por tanto has de perder cualquier miedo a plasmar tus ideas de enigmas en papel. Si otros lo han logrado con anterioridad, tú también puedes lograrlo.

La técnica: A menos que seas alguien excepcional, marcado por las musas desde tu nacimiento, un buen escritor tarda años en dominar la técnica del género, y la técnica se adquiere con la práctica más que con estudio. No desesperes. Pero así mismo nunca debes olvidarte que todo género tiene una técnica y que ésta debe conocerse a fondo; en el caso que nos ocupa el “género policíaco”. Por suerte en el manual de “El Club de los Martes” tienes varios artículos dedicados a precisamente a ello: “Características de un Relato Policíaco”, “Métodos Detectivescos” y el más importante “Cómo Elaborar un Buen Enigma” que en diez sencillos pasos explica el sencillo método que yo utilizo. Su lectura será de gran ayuda para entender que debe contener y como se debe afrontar la escritura de un enigma. Juegas con ventaja.

Sherlock HolmesEl tema: Aprender a discernir dónde hay un tema o una buena historia para un enigma es parte esencial de la técnica. Esa técnica es el oficio peculiar con que se trabaja el esqueleto de toda obra de creación: es la “tekné” de los griegos o, si se quiere, la parte de artesanado imprescindible en el bagaje de un buen anfitrión. Fundamentalmente, el estado de ánimo del “escritor de enigmas” tiene que ser el mismo para recoger su material que para escribir. Seleccionar la materia o fuente de inspiración de un enigma demanda un cierto esfuerzo, y requiere una gran capacidad de concentración y trabajo de análisis. Tienes buenos temas en prácticamente todo lo que te rodea, así que abre los ojos y concéntrate en verlo. Una novela, una noticia del periódico, una película o un capítulo de una serie de televisión, un documental, un acontecimiento sufrido en primera persona, un acertijo, cualquier cosa sirve. Estudia a los clásicos y sus obras: Arthur Conan Doyle o Agatha Christie, son dos buenos ejemplos. A menudo parece más atrayente tal tema que tal otro; pero el tema debe ser visto no en su estado primitivo, sino como si estuviera ya elaborado. El “escritor de enigmas” debe ver desde el primer momento su material organizado en tema, como si ya estuviera el enigma escrito y felizmente terminado, lo cual requiere casi tanta tensión como escribir.

El enunciado: Saber comenzar un enigma es tan importante como saber terminarlo. Al igual que la manera natural de comenzar un cuento ha sido siempre el “había una vez” o “érase una vez”, hay que conseguir que con la simple lectura de la descripción del enigma (su enunciado) baste para despertar el interés de los detectives de sillón, y como diría Hércules Poirot, haga que sus pequeñas células grises comiencen a trabajar. La mayoría de personas poseen la curiosidad propia de los grandes científicos a través de su deseo natural de explorar. Así que para conseguirlo debes despertar de golpe el interés de los jugadores. Para ello dispones únicamente de unas pocas frases en el enunciado del enigma, así que mi consejo es que vayas al grano, y dejes los suficientes cabos sueltos para despertar la imaginación de los detectives de sillón de forma que puedan comenzar su investigación por distintas ramas. Un buen enigma no puede ser reducido, sólo puede ser expandido. Un enigma es bueno cuando los detectives de sillón pueden seguir viendo más y más cosas (pistas) en él, y cuando, pese a todo, sigue escapándose. Juega todo el rato con esto. Recuerda esto, un enigma que comienza bien casi siempre termina bien.