Archivo de la categoría: Enigmas

Nuevos enigmas para el juego «El Club de los Martes».

El caballero de las camelias (Londres Victoriano)

El destripador
El 26 de diciembre de 1889,
Whitechapel se tiñó de sangre. El cuerpo de un adolescente asesinado brutalmente, al que se le otorgó el nombre del caballero de las camelias, fue hallado en condiciones deplorables. La cabeza presentaba un golpe, que podría ser producto del uso de un arma roma, y posible causa de su muerte, así como numerosas puñaladas en distintas partes de su cuerpo, y diferentes descuartizaciones.

Según fuentes de la investigación, falleció durante la madrugada, acostado en una escalera del edificio George Yard, Gunthorpe Street, Whitechapel. La Policía Metropolitana presumió que la víctima no era del lugar porque nadie de los vecinos lo reconoció. No era habitual de la zona, ni tampoco había nadie reportado como desaparecido, con sus características. Por sus ropas, además, se denotaba un cierto poder adquisitivo.

Desde los asesinatos de Whitechapel en el otoño de terror, si omitimos los del descuartizador del Tamesis, no había aparecido un cuerpo en tales circunstancias. La investigación, bajo secreto de sumario, analizó concienzudamente el cráneo, su cuerpo y el lugar del crimen, dando paso al trabajo de los forenses, siendo Timothy R. Kileen el encargado del caso.

La Policía Metropolitana, la policía de la ciudad de Londres, y ciertas organizaciones privadas tales como el Comité de Vigilancia de Whitechapel, participaron intensamente en la búsqueda del asesino o asesinos. Y a pesar de amplias investigaciones y varios detenidos, finalmente resolvieron el caso.

¿Quién era la víctima? ¿Por qué se le bautizó como el caballero de las camelias? ¿Qué le llevó hasta Whitechapel? ¿En qué lío se metió? ¿Quién o quiénes son los culpables de su muerte? ¿Hay similitudes con los asesinatos de Jack? ¿Qué descubrieron los patólogos?

Este Enigma será uno de los que aparezcan en el #booklet vol.1 de Londres Victoriano.

La maldición de las bodas de Fígaro (Londres Victoriano)

Las bodas de Fígaro
La mañana londinense del 8 de marzo de 1889 se despertó conmocionada con un macabro titular en la primera plana del The Illustrated Police News: “Horror en la Opera. El espectro del pasado vuelve a la escena. El asesino del Ruiseñor de Oro, huye de prisión. Y en menos de 24 horas desde su fugaz huida, la sangre y la muerte vuelven a los escenarios”. Shawn Michaels D.E.P. La escueta noticia la firmaba Basil Cox, un joven reportero de sucesos de la prensa amarilla, que saltó a la actualidad meses antes por su magnífico seguimiento de los crímenes de Jack.

La noticia corrió como la pólvora, y muchos críticos musicales, empezaron a elucubrar y fantasear con la maldición de Las Bodas de Fígaro. Era la tercera desgracia que sucedía en el Teatro de la Ópera. Cada intento de representar la ópera bufa de Mozart y da Ponte terminaba con la muerte de una soprano.

¿Serán capaces de descubrir cuál es el misterio que rodea a esas muertes? ¿Quién es el asesino? ¿Y cuál es el motivo que le lleva a asesinar a estas jóvenes cantantes de ópera? ¿Existe tal maldición? ¿o es fruto de la superstición? ¿Tiene que ver que la opera bufa representada sea Las Bodas de Fígaro? ¿o es simple casualidad?

Este Enigma será uno de los que aparezcan en el #booklet vol.1 de Londres Victoriano.

Triángulo de mentiras (Londres Victoriano)

Canterbury Hall
El día 31 de marzo de 1889, la señora Louise Moylan se presentó angustiada en la división E de Scotland Yard en el puesto de Bradstreet para denunciar la misteriosa desaparición de su cercana amiga Cora Campbell.

Dos meses antes, había visitado junto con otras conocidas a Cora, o mejor dicho a Belle Félix, su nombre de artista de Music Hall, en su camerino del New Canterbury Hall donde actuaba desde hace varios años.

Según habría trascendido a la Asociación Femenina de Music Hall, de la que Louise era tesorera honoraria, en un gesto poco o nada habitual, Cora había marchado a América de repente, sin siquiera despedirse de sus amigos y compañeros de trabajo. No advirtió a nadie de su largo viaje ni comunicó su llegada al otro lado del Atlántico; ni tampoco les había enviado su dirección actual por si necesitaban ponerse en contacto con ella. Situación que le contrariaba a Louise, tanto como para presentarse en la comisaría a intentar poner una denuncia.

¿Quién era Belle Félix? ¿Qué fue lo que le llevó a Louise a denunciar su desaparición de su amiga frente a la policía? ¿De qué o de quién desconfiaban en la Asociación Femenina de Music Hall? ¿Cuál es el paradero de su amiga? ¿Por qué nadie la echó de menos en dos meses?

Este Enigma será uno de los que aparezcan en el #booklet vol.1 de Londres Victoriano.

El dedo amputado (Londres Victoriano)

El dedo amputado
El 4 de julio de 1889, la apacible Candida Crawford, una ancianita solterona y solitaria, halló en el jardín de su parcela en Stepney, tirado en el suelo, lo que parecía ser un dedo humano. De inmediato, dio la voz de alarma, y varias unidades de la Policía Metropolitana acordonaron la zona, entre la sorpresa de numerosos vecinos e indigentes. La medida preventiva se debía a la posibilidad de que apareciesen nuevos restos biológicos con los que conformar el puzle. La búsqueda llegó hasta los contenedores de basura, pero no dio resultados.

La propietaria de los terrenos, relató que se encontró con el dedo sobre las 16,30, hora del jueves, cerca de la preciosa fuente prerrafaelita que adorna su jardín. Estaba preparando el té de las cinco para una cita con sus amigas, cuando se percató que una bandada de excitadas gaviotas se estaba dando un macabro festín.

Alertados por la propietaria, varios agentes de la Policía Metropolitana y Scotland Yard, se desplazaron hasta el lugar del hallazgo, además de un forense (el Dr. Ralph Llewellyn); que, en un primer momento, señaló que el dedo había sido amputado post mortem y que podría haberse producido “hace algunos días” dado el “avanzado estado de descomposición”. En aquel momento, se desconocía la identidad de la persona a quien pertenecía tan macabro hallazgo, pero por su fisionomía se creía que se trata del dedo índice de una mujer.

¿A quién pertenecía el dedo? ¿Quién era la víctima? ¿Cómo termino allí? ¿La policía encontró alguna pista que pudiera determinar su identidad? ¿se encontraron más restos biológicos? ¿y así localizar a los responsables del macabro suceso? ¿Tuvo que ver algo Candida?

Este Enigma será uno de los que aparezcan en el #booklet vol.1 de Londres Victoriano.

 

Las chicas del coro (Londres Victoriano)

Chipping Campden
Una niña de 4 años, murió envenenada tras consumir unas galletitas de mantequilla de la pastelería Maynard. Entre terribles dolores, la estricnina mató a la niña en cuestión de minutos. Y lo hizo de una forma tan cruel y desgarradora que puso los pelos de punta a todos los asistentes. Sufrió de tantas convulsiones espumantes que ocasionaron la paralización de la musculatura y espiración de vómitos.

Este descuido o acto delictivo provocó la alarma en Chipping Campden, en una de las ciudades más bonitas de la campiña inglesa, ya que en la pastelería donde sucedieron los hechos, solían comprar muchos vecinos, algunos de ellos de avanzada edad. De hecho, tras el triste fallecimiento fue cuando saltaron las alarmas, al conocerse más casos de envenenamiento entre las chicas del coro de la iglesia de St. James.

El propietario Charles Maynard se declaró inocente y aseguro ante la fiscalía desconocer qué había podido ocurrir y cómo habían terminado sus deliciosas galletitas de mantequilla envenenadas.

¿De dónde había salido el veneno?, ¿había sido realmente un descuido del pastelero?, ¿o existía un plan perfectamente maquinado para acabar con la vida de sus clientes?, ¿alguien quería envenenar a las chicas del coro?, ¿el culpable fue Charles Maynard?, ¿qué misterio encerraba estos envenenamientos?

Este Enigma será uno de los que aparezcan en el #booklet vol.1 de Londres Victoriano.