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Los clubes victorianos

The Army and Navy Club

La mayoría de los hombres ricos y pudientes en la época victoriana pertenecen a un club. Es signo de distinción y refinamiento, y denota, porque no decirlo, un cierto estatus; sencillamente porque muy pocos pueden permitírselo. Un club es una excepcional forma de conocer a gran cantidad de gente importante, de la tal vez puedas necesitar sus servicios, obsequios o ayudas en un futuro. Los clubes de los que son socios la clase alta londinense están directa e intrínsecamente relacionados habitualmente con su personalidad, aficiones e inquietudes, y suelen estar frecuentados por personajes de ideas o gustos parecidos. Es un hecho constatable que toda la vida social londinense de la alta clase social o aristocrática gira en torno al club, tal y como puede demostrarse con el mero hecho de que sólo en Londres hay más de un centenar de clubes diferentes, diametralmente dispares, situados alrededor del Pall Mall y St. James.

Los clubes son, para la gran mayoría, como un segundo hogar, donde se puede comer opíparamente, echarse la siesta, o porque no decirlo, incluso dar rienda suelta, en los múltiples compartimentos privados, a las más profundas y mórbidas aberraciones y a esos peligrosos trastornos mentales que tan de moda están en esta época, entre las que se incluyen el homosexualismo, estupro y el onanismo. Otros, menos libertinos, juegan al bridge (una variante directa del whist) con sus compañeros de mesa o mantienen acaloradas y petulantes discusiones privadas con (o contra) sus detractores más acérrimos. Es también el lugar donde los Tories toman habitualmente en secreto decisiones de los devenires del gobierno británico, y por tanto, el canal idóneo para establecer intrigas y conspiraciones; el sitio donde los hombres de mundo se reúnen para discutir los secretos de este; y a su vez el lugar más favorable para zanjar contratos y negocios muy provechosos con el que obtener pingües beneficios.

Un buen club dispone de todo lo que un miembro pueda pedir, comenzando por una completa bodega, que incluya los mejores caldos de la mayoría de las zonas vinícolas europeas y ofrezca toda variedad de tipos y crianza, como Borgoña, Burdeos, Champagne, Chianti, Douro (Duero), Oporto, Rioja, Ribera del Duero, Jerez, Penedés, Brunello, Rhin, Tokaj y brandies. Los hay tintos, rosados o blancos, afrutados, achampanados o añejos, viejos o jóvenes, pero se ha de tener claro que existe un vino para cada gusto y para cada ocasión, y el saberlo elegir también forma parte del Comme il Faut. En los clubes más selectos, siempre que haya alguna celebración digna de mención, se debe brindar una botella de champagne de Lanson, uno los viñedos franceses proveedor desde la segunda mitad del siglo XIX de las cortes de Inglaterra, España y Suecia (y por supuesto una de las más caras). Hay que tener muy en cuenta que el vino está presente habitualmente en celebraciones privadas y en fiestas populares debido a que es sinónimo de alegría, de buena vida y de fiesta.

Military Naval County

Debe disponer de la misma manera de un excelente comedor, por supuesto, de refinadas preparaciones, decorado con la elegancia del estilo inglés en amplios espacios y a ser posible ambientado con la música de un agradable piano, de forma que se convierta en el lugar ideal para una buena conversación entre amigos o una cena romántica, si tienes la suerte que en tu club admiten la presencia de mujeres. Desde muy temprano debe ofrecer desayuno. Su carta, normalmente de influencias francesas y españolas, deben ofrece una amplia variedad de elegantes sabores que esas cocinas envuelven, con preparaciones con pescados y mariscos, como también carnes de vacuno, cordero y aves. Además debe tener a disposición de los socios grandes y copiosas bibliotecas con paneles de madera y salas de lectura con los últimos libros y periódicos de distintos lugares del mundo; así como salas de fumadores con pesados sillones de cuero donde saborear en pipa las excelencias del tabaco traído de las colonias; y bares, donde echar siempre la última copa, abiertos prácticamente las 24 horas.

Precisamente todas estas razones (y más) son el motivo por el que un grupo de nobles, o gente de la clase social alta o burguesa londinense, se reúnen en un club selecto. Que mejor lugar que el White’s, el Carlton o el Malborough donde hay una buena reserva de oporto, coñac o brandy, para pasar la larga noche divirtiéndose mutuamente con los relatos de sus largos viajes y sorprendentes aventuras, las noticias frescas que llegan de las colonias, y sobre todo de los crímenes más candentes y de actualidad que aparecen en periódicos, tan distintos y variopintos, como el “Times”, el “Standard”, el “Evening-Star”, el “Star”, el “Morning-Chronicle” y veinte periódicos más de los de mayor circulación. Eso sí, en muchas ocasiones ni siquiera respetan demasiado los detalles históricos, los hechos científicos o las fronteras de la credibilidad. Los británicos son bravucones por naturaleza.

Club makers and club membersSi quieres profundizar en el apasionante mundo de los clubes (y todo los asuntos que los rodean) recomiendo leer “Club makers and club members” de T. H. S. Escott (escaneado en openlibrary). “Los responsables del Club y miembros del club son retratados como tipos … de su tiempo, y los incidentes en los que la figura o en los que tienen alguna preocupación como reflejo de la vida nacional y las costumbres”. Lamentablemente es un libro que se escribió en 1914 y hace referencia a los clubes que por entonces se podían encontrar en Londres, aunque por suerte muchos ya existían en la época victoriana (que es lo que nos interesa), y el espíritu no cambió demasiado en los últimos 20 años.

Dickens's Dictionary of London 1888Otro libro bastante interesante, donde se da buena cuenta de muchos de los clubes londinenses de la época, es Dickens’s Dictionary of London de Charles Dickens (Jr.) escrito en 1879, que por suerte se puede comprar una edición facsimil con relativa facilidad por apenas 12-13 euros. Esta guía no convencional del Londres de 1888, capta la atmósfera y vitalidad de la que era, en aquel entonces, la ciudad más grande del mundo, no solo el corazón de una nación sino de una gran Imperio.

Contiene una ingente cantidad de información y curiosidades que puedes desmenuzar con precisión casi quirúrgica a través de una serie de 700 entradas detalladas contenidas en sus 272 páginas. En ellas se construye o rememora un retrato viviente del Londres Victoriano de la época, desde los elegantes clubs para caballeros de St James hasta los mercados y los arrabales del East End. Las descripciones sobre los edificios principales, las iglesias y las grandes estaciones de trenes, los bancos, teatros y estadios (hipódromos…) son muy informativas y precisas, los comentarios son propios de alguien que conoce Londres como la palma de su mano, pero también reveladores y muy entretenidos son los comentarios y consejos sobre la vida social. Hay consejos esenciales de todo tipo, desde como contratar a los sirvientes (el salario recomendado de una doncella de sala es de 12 libras/anuales), los beneficios del ciclismo (muy apreciado por evitar la crueldad contra los caballos de tiro), como combatir la leche contaminada con dipteria and tifus, las nieblas (muy apreciadas por los “depredadores humanos”), hasta como evitar la atención de los ladrones de carruajes. Publicado por primera vez por el hijo de Charles Dickens en el año posterior a la celebración de Los Cincuenta años de reinado de la Reina Victoria, este libro es una mina de información para todos los amantes de Londre y su historia. Un volúmen adiccional ( Dickens’ Dictionary of The Thames 1887) Provee una mirada similar a lo largo de todo el Támesis (excepto Londres) en los días en que era el destino vacacional más importante del mundo y donde un ticket de temporada para el ferrocarril entre Windsor y Paddington costaba solo 18 libras.