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Corazonadas

Sherlock HolmesCuenta la leyenda que en los inicios el ser humano tenía la sabiduría de la divinidad, pero que no supo utilizarla correctamente. Dicen que, como castigo, los dioses se la retiraron y decidieron esconderla en algún lugar recóndito al que sólo se pudiera llegar con verdadero esfuerzo. Buscaron en las montañas más altas, en los abismos de los océanos, en el centro de la Tierra. Todos parecían demasiado accesibles. Finalmente optaron por ocultarla allí donde los altivos mortales nunca podrían imaginar: en el interior del propio ser humano.

No se sabe a ciencia cierta el origen de esta hermosa leyenda, pero curiosamente describe lo que algunos estudiosos de la mente comienzan a estudiar y descubrir en los últimos tiempos. Unos hablan de intuición, otros de inconsciente sin más, también de inconsciente adaptativo. Incluso improvisación. Poco importa el nombre, lo cierto es que hace algún tiempo que pseudo científicos y psicólogos siguen la pista de esa misteriosa capacidad humana que permite tomar decisiones instantáneas siguiendo exclusivamente las indicaciones de las vísceras y que resultan, en muchos casos, más acertadas que las que surgen de una profunda reflexión.

Un buen detective debe aprender a confiar en sus corazonadas y en su mordaz instinto… si así lo hace, seguramente se llevará ¡grandes sorpresas! Las corazonadas tienen que ver con la intuición, el cual es un recurso con el que todos contamos. De nosotros depende escucharle o dejarle conducir solamente por el análisis racional. Un buen detective de salón debe saber encontrar valor a todas esas ideas, por alocadas que sea, que pululan en su propia guía interior. Por supuesto que es importante reconocer la utilidad innegable de la mente analítica, pero es necesario darse cuenta de que darle una hegemonía absoluta en nuestra vida puede tener consecuencias desfavorables.

La intuición, en muchas ocasiones, nos hace navegar por aguas impredecibles. Y es fácil de entender ya que conforme se van conociendo más datos acerca del enigma que nos ocupa la realidad cambia, los detectives que lo investigan cambian y por tanto también ineludiblemente cambian su intuición. Por tanto, hay que saber “escuchar la intuición” como una decisión continua en cada momento del caso, si claro está deseamos obtener sus beneficios al máximo. Y es más no sólo se trata de estar abiertos y receptivos para que aparezca y nos muestre sus sospechas, sino también de buscarla activamente, aprender a situarnos en el lugar y momento adecuado, y convocarla apropiadamente para solicitar su orientación.

Pongamos un ejemplo. Entre los muchos casos que se podrían citar se encuentra el de un conocido historiador del arte con un talento muy especial para detectar falsificaciones. Su técnica era literalmente visceral, algo que aparentemente sacaba de quicio a sus colegas, y es que era incapaz de explicar o de dar pruebas concretas sobre lo que había visto en una obra para determinar que no era auténtica. Parece que en una ocasión, en los tribunales, las únicas justificaciones que dio para su dictamen fueron cosas como que sintió malestar de estómago, que le zumbaron los oídos o que se mareó. El historiador de arte sabía “escuchar su intuición” y siempre le funcionaba.

Sólo la verdad nos hará libres. Abrirnos a la intuición implica estar dispuestos a que las cosas no sean como queremos o imaginamos. Por eso hay que ser valientes; trabajar por el autoconocimiento, estar familiarizados con los propios estados de ánimo subjetivos y con las trampas en las que habitualmente caemos; ser conscientes, aprendiendo a discernir qué es verdadero y qué es falso y a separar todo aquellos que realmente nos importa del caso; saber escuchar al diálogo interior, centrándonos en esas preguntas y respuestas acerca del caso que se dan todo el tiempo en nuestra mente y que constantemente nos están preocupando; y confiar en los mensajes, síntomas e impulsos centrados que realmente nos enseñarán aquello que es auténtico. Si eres capaz de aislar todo esto, posiblemente, la intuición funciona para resolver muchos de los enigmas planteados. El saber hacerlo es todo un arte y requiere aprendizaje.

El Almirante Flotante

El almirante flotante

En 1928 nace Detection Club, una elegante asociación de escritores de misterio con sede en Londres. Sus componentes se comprometían a mantenerse en el género y cumplir con una serie de condiciones, a saber, jugar limpio con el público, mediante tramas e investigaciones serias, sin resolución de casos por arte de magia, y con los colegas, no divulgando los argumentos en marcha y ayudando en cuestiones técnicas.

Tres años después, en 1931, 14 autores de esta peculiar asociación (Dorothy L. Sayers, G.K. Chesterton, Canon Victor L. Whitechurch, G.D.H., M. Cole, Hentry Wade, Agatha Christie, John Rhode, Milward Kennedy, Dorothy L. Sayers, Ronald A. Knox, Freeman Wills Crofts, Edgar Jepson, Clemence Dane, y Anthony Berkeley), se presentan un difícil reto: escribir la novela “El almirante flotante”.

Todos parten de la misma base: descubrir la identidad del asesino del almirante Penistone que fue hallado flotando en un bote por el río Whyn. Para ello cada uno de los autores escribe un capítulo de la novela basándose en una posible solución imaginada por él, al mismo tiempo iba agregando nuevos datos al desarrollo de la trama para conocimiento de los autores que vendrán por detrás. Quien tenía que escribir el capítulo siguiente debía basarse en los hechos anteriores descritos y proponer él mismo su solución, desconociendo las precedentes (que no figuraban escritas), entregándola en un sobre cerrado que se abriría al final. La novela completa tiene como solución final la que dio el escritor del último capítulo, teniendo la complicada y ardua labor de compatibilizar en su solución todos los datos provenientes de las teorías anteriores.

Lo divertido y anecdótico de todo es que, al final del libro como apéndices figuran las distintas soluciones parciales que fueron dando cada uno de los autores. Extrañada ante estos resultados, Dorothy Sayers no pudo menos que decir en el prólogo de la novela: “Es entretenido y aleccionador observar el número asombroso de interpretaciones diferentes que pueden concebirse, para dar cuenta de los hechos más simples”.

El Club de los Martes: El Madrid de los Austrias

Nosolorol acaba de presentar El Club de los Martes: El Madrid de los Austrias, la tercera ambientación (playset) con un diseño magnífico de Cecilia Jos. En esta ocasión se fija un periodo de juego en los enigmas que va desde la coronación de Felipe IV, el 31 de marzo de 1621, hasta 1643, cuando el conde duque de Olivares, valido del rey, pierde finalmente todo su crédito político y es desterrado el 23 de enero. Durante estos 22 años suceden (y pueden suceder) muchas cosas en dicho contexto histórico. En este caso, en lugar de ser detectivescos (como en Londres Victoriano) o tecnológicos-filosóficos (como en Distopia) rondaran sobre temas militares, políticos o religiosos. En esta entrada puedes ver los enunciados de los diez casos que vendrán en la caja.

Tower Hamlets History

Columbia Market, Bethnal Green, 1869

En Tower Hamlets History encontrarás artículos sobre la historia de Bethnal Green, Bow, Bromley-by-Bow, la Isla de los Perros, Limehouse, Mile End Old Town, Poplar, Ratcliff, St. George’s en el Este, Shadwell, Spitalfields, Stepney, Wapping, Whitechapel – o cualquiera de las comunidades que conforman el barrio londinense de Tower Hamlets. Fue creado por David Rich en 1998 y desde entonces no ha parado de crecer.

Me han parecido especialmente útiles (para el playset Londres Victoriano) su sección de artículos listados de periódicos de la época. Allí encontrarás una mezcla de historias y descripciones de la zona de Tower Hamlets tal como fue en el pasado, todas extraídas de la Biblioteca y los Archivos Históricos Locales de Tower Hamlets.

221b de Baker Street

Si eres fan de la figura de Sherlock Holmes no debes dejar pasar la oportunidad de leer el blog 221b de Baker Street de Javier Casis que se puede encontrar en Zenda.

Su autor, es un apasionado de las librerías de viejo y de la literatura fantástica, sobre todo de la británica. Ha escrito cinco libros de relatos y cinco novelas, cuatro de ellas relacionadas con el mundo de Sherlock Holmes.

Hace un buen repaso a puntos claves del canon holmesiano y todo que rodea al ilustre personaje (dentro y fuera) tirando muchas veces de interesantes anécdotas. Muy recomendable.