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Londres, de Virginia Woolf

LondresPocas escritoras est√°n tan asociadas a Londres como Virginia Woolf, que supo convertir la ciudad del T√°mesis en uno mas de sus personajes.

En este libro se reunen seis piezas que la autora de La Sra Dalloway escribi√≥ en 1931 para la revista Good Housekeeping sobre distintos aspectos de la vida, la arquitectura, las gentes y la historia de Londres. El primer art√≠culo, titulado \\\¬ĽRetrato de una londinense\\\¬Ľ se cre√≠a perdido hasta hace poco tiempo.

En los diferentes artículos, Virginia Woolf traza, como si del cuaderno de apuntes de un pintor se tratara, el retrato de Londres: la bruma de los muelles, la marea humana que fluye por Oxford Street, las casas de los grandes escritores, los pináculos góticos de abadías y catedrales o el esplendor de la Cámara de los Comunes. Iluminados con fotografías de la época, estos textos se convierten en deliciosos paseos por una de las grandes capitales de la literatura occidental.

Disfrutadlo.

Underground, el metro de Londres

London Underground Map 1889

A lo largo de la primera mitad del siglo XIX Inglaterra sufri√≥ un gran desarrollo del ferrocarril, principalmente hacia Londres, la capital del mundo. Las diferentes compa√Ī√≠as ferroviarias constru√≠an ¬ęestaciones t√©rmino¬Ľ en Londres, uniendo as√≠ la ciudad con diferentes puntos del pa√≠s. Muchas de las compa√Ī√≠as (en especial las que llegaban desde el norte, el este y el oeste) situaban las estaciones de llegada a cierta distancia de la City, por aquel entonces el n√ļcleo principal de la ciudad. Cuando se construy√≥ en la d√©cada de 1830 la llamada ¬ęNew Road¬Ľ (en la actualidad Farringdon Street), se plane√≥ el desarrollo de una l√≠nea de ferrocarril suburbano aprovechando la ruta del r√≠o Fleet, el mayor r√≠o subterr√°neo de la ciudad y que desembocaba en el T√°mesis cerca de la catedral de San Pablo, en plena City. El plan ideado era perfecto, ya que esta l√≠nea permitir√≠a unir la City con las estaciones t√©rmino de las afueras. No fue el √ļnico plan de ferrocarril subterr√°neo; otros muchos dise√Īos de ferrocarriles subterr√°neos poco profundos ¬†fueron apareciendo desde 1844. Dos razones provocaron este hecho: por un lado, el estar inmersos en pleno apogeo de la Railway Mania, una burbuja econ√≥mica en torno al ferrocarril, y tambi√©n el aumento del tr√°fico en la ciudad que hac√≠a falta imperiosamente un reordenamiento del plan urban√≠stico. Sin embargo, de entre todos esos dise√Īos realizados muy pocos llegaron en realidad a buen puerto.

King's Cross StationDespu√©s de la Gran Exposici√≥n de 1851, un punto de inflexi√≥n en todos los sentidos en la √©poca victoriana, se plante√≥ un nuevo proyecto para el cauce del r√≠o Fleet: una l√≠nea de ferrocarril de v√≠a ancha, trocha (espacio que media entre los dos rieles de una v√≠a f√©rrea) utilizada por la compa√Ī√≠a Great Western Railway, hasta la estaci√≥n de Paddington (operada por la GWR). Esta estaci√≥n contaba con el inconveniente de ser la m√°s lejana a la City de todas las estaciones t√©rmino. As√≠, gracias a esta l√≠nea se unir√≠an las estaciones t√©rmino de Paddington, Euston y King’s Cross con la City. La empresa encargada de su construcci√≥n se iba a llamar ¬ęBayswater, Paddington and Holborn Bridge Railway¬Ľ, aunque con posterioridad el nombre elegido fue ¬ęNorth Metropolitan Railway¬Ľ. Aunque el proyecto estuvo a punto de cancelarse en 1853, la compa√Ī√≠a GWR se comprometi√≥ a apoyar la construcci√≥n, siempre que se garantizara que la l√≠nea llegara hasta Paddington al oeste y hasta la City al este. Otra compa√Ī√≠a implicada, la ¬ęGreat Northern Railway¬Ľ (GNR), propietaria de la estaci√≥n t√©rmino de King’s Cross, tambi√©n se comprometi√≥ a suministrar su apoyo. As√≠, la North Metropolitan Railway fue refundada el 7 de agosto de 1854, con el nombre ¬ęMetropolitan Railway¬Ľ (MetR).

En el a√Īo 1854 se construyeron seis terminales de ferrocarril en las afueras del centro de Londres: London Bridge, Euston, Paddington, London King¬īs Cross, Bishopsgate y Waterloo. En esa √©poca, √ļnicamente la estaci√≥n de Fenchurch Street estaba localizada en la actual City.

La congestión de tráfico en la ciudad y en sus alrededores aumentaron considerablemente en ese periodo, en parte debido a la necesidad de los viajeros de ferrocarril de llegar a su destino en el centro de la ciudad a través de sus carreteras y calles. La idea de construir un metro, que conectara la ciudad con las principales terminales de ferrocarril, fue propuesta por primera vez en la década de 1830, pero no fue hasta la década de 1850 que la idea tomó forma como una solución a los incipientes problemas de tráfico.

Tren Subterr√°neo

El primer tren subterr√°neo

En el a√Īo 1855 un Acta del Parlamento aprob√≥ la construcci√≥n de un metro entre la estaci√≥n Paddington y Farringdon Street v√≠a King¬īs Cross, la cual se llam√≥ tren Metropolitan. El ‚ÄúGreat Western Railway (GWR)‚ÄĚ dio apoyo financiero a este proyecto cuando se acord√≥ que se construir√≠a un empalme que unir√≠a el metro con su principal terminal Paddington. Adem√°s tambi√©n se acord√≥ que dise√Īar√≠a trenes especiales para este ferrocarril subterr√°neo.

La escasez de fondos retras√≥ esta construcci√≥n durante varios a√Īos. El hecho de que este proyecto se pusiera en marcha fue gracias a la presi√≥n de Charles Pearson, quien en aquella √©poca era procurador de la ‚ÄúCity of London Corporation‚ÄĚ. Pearson apoy√≥ la idea de un tren subterr√°neo en Londres durante varios a√Īos, y abog√≥ por el plan de demoler ciertas zonas insalubres que ser√≠an sustituidos por nuevos alojamientos en las zonas suburbiales, ya que el nuevo metro mejorar√≠a el transporte desde el centro hacia esos lugares.

Aunque Pearson nunca ha estado relacionado con el funcionamiento de la primera l√≠nea Metropolitan, es reconocido ampliamente como uno de los primeros visionarios del concepto de ferrocarril subterr√°neo. En el a√Īo 1859, fue Pearson quien persuadi√≥ a la ‚ÄúCity of London Corporation‚ÄĚ para que ayudara a financiar el plan. El trabajo finalmente comenz√≥ en febrero del a√Īo 1860 bajo la direcci√≥n del ingeniero John Fowler. Pearson muri√≥ antes de que el trabajo fuera terminado.

Metropolitan Underground RailwayEl tren Metropolitan se inaugur√≥ el 10 de enero de 1863. Casi 41.000 pasajeros viajaron en aquel primer viaje, en vagones descubiertos que iban bajo tierra y tirados por locomotoras de vapor. Los frecuentes trenes pasaban y recog√≠an pasajeros cada 10 minutos, y transport√≥ una media de 26.000 pasajeros al d√≠a, a los pocos meses de su apertura. La l√≠nea Hammersmith & City se abri√≥ el 13 de junio de 1864 entre Hammersmith y Paddington. Los servicios fueron operados en un principio por GWR (Great Western Railway). El 23 de diciembre de 1865 la extensi√≥n oriental de la l√≠nea Metropolitan se abri√≥ en Moorgate Street. M√°s tarde y en esa d√©cada se abrieron otras ramas en Swiss Cottage, South Kensington, Addison Road, y Kensington (ahora conocido como Kensington Olympia). El metro ten√≠a inicialmente un ancho de v√≠a dual, lo que permit√≠a su uso por parte de m√°quinas de la ‚ÄúGreat Western Railway (GWR)‚ÄĚ y por aquellos que usaran el ancho de v√≠a est√°ndar. Pero ciertos desacuerdos con GWR forzaron que el Metropolitan cambiara a una v√≠a est√°ndar en el a√Īo 1863 despu√©s de que GWR retirara todas sus acciones del proyecto. Estas diferencias fueron m√°s tarde remendadas, pero de cualquier forma la v√≠a ancha fue retirada totalmente en marzo de 1869.

El 24 de diciembre de 1868, el ‚ÄúMetropolitan District Railway‚ÄĚ comenz√≥ a ofrecer servicios entre South Kensington y Westminster usando el tren Metropolitan y sus vagones. La compa√Ī√≠a, la cual pronto ser√≠a conocida como ‚ÄúDistrict‚ÄĚ, fue incorporada por primera vez en 1864 para completar la l√≠nea circular alrededor de Londres en colaboraci√≥n con la l√≠nea Metropolitan. Esto formaba parte de un plan para construir una l√≠nea circular interior y una l√≠nea circular exterior alrededor de Londres.

Baker Street Station ProjectPronto se desarroll√≥ una rivalidad en las l√≠neas District y Metropolitan. Esto retras√≥ significativamente la realizaci√≥n del proyecto de la l√≠nea circular ya que las dos compa√Ī√≠as compet√≠an por construir l√≠neas en los suburbios de Londres. La compa√Ī√≠a ‚ÄúLondon and North Western Railway (LNWR)‚ÄĚ comenz√≥ a realizar su servicio C√≠rcular Exterior desde Broad Street v√≠a Willesden Junction, Addison Road y Earl¬īs Court hacia Mansion House en el a√Īo 1872. La l√≠nea circular interior no fue completada hasta el a√Īo 1884, funcionando junto con las l√≠neas Metropolitan y District. Mientras tanto, District termin√≥ su ruta entre West Brompton y Blackfriars en 1870, con un intercambiador con Metropolitan y South Kensington. En 1877, comenz√≥ a funcionar su propio servicio desde Hammersmith hasta Richmond, en una l√≠nea que fue originariamente abierta por ‚ÄúLondon & South Wester Railway‚ÄĚ en 1869. Entonces District abri√≥ una nueva l√≠nea desde Turnham Green hasta Ealing en 1879, y extendi√≥ su ramificaci√≥n de West Brompton hacia Fulham en 1880. Durante la misma d√©cada el Metropolitan se ampli√≥ hacia la estaci√≥n¬† de Harrow-on-the-Hill en la zona noroeste. Fueron tiempos que sin duda, las compa√Ī√≠as luchaban por repartirse el pastel.

Picadilly LineLos primeros t√ļneles del metro fueron excavados usando el m√©todo de construcci√≥n conocido como ‚Äúcortar y cubrir‚ÄĚ. Esto ocasion√≥ grandes problemas ya que requer√≠a la demolici√≥n de la mayor√≠a de las propiedades que hab√≠a en la superficie. Los primeros trenes eran de vapor, lo cual requer√≠a una ventilaci√≥n eficaz hacia la superficie. Los pozos de ventilaci√≥n en varios punto de la ruta permit√≠an a los motores expulsar el vapor y coger aire fresco dentro de los t√ļneles.

El 7 de diciembre de 1869, el ‚ÄúLondon, Brighton and South Coast Railway (LB&SCR)‚ÄĚ comenz√≥ a operar entre Wappping y New Cross Gate usando el t√ļnel del T√°mesis que fue construido por Marc Brunel y su hijo Isambard Kingdom Brunel. Usaron un m√©todo revolucionario en su construcci√≥n protegiendo su estructura, lo cual hizo posible su realizaci√≥n. Este t√ļnel ya se hab√≠a abierto en 1843 como un t√ļnel peatonal, pero en 1865 fue comprado por el ELR (un consorcio de seis compa√Ī√≠as ferroviarias) y fue convertido en un t√ļnel ferroviario.

A finales de la década de 1880, los ferrocarriles subterráneos, o metro, alcanzaron Chesham con la Metropolitan, Hounslow, Wimbledon y Whitechapel con la District y New Cross con lo que actualmente se conoce como London Overground. A finales del siglo XIX, la Metropolitan había ampliado sus líneas fuera de Londres hasta Aylesbury, Vernay Junction y Brill, creando nuevos barrios a los largo de su ruta.

Fue entonces cuando el tren metropolitano alcanz√≥ cifras inimaginables, en esta d√©cada, apenas veinte a√Īos tras su inauguraci√≥n, llegar√≠a a transportar 40 millones de pasajeros anuales. Ah√≠ es nada.

Harrod’s

Harrod's

Fue uno de los primeros grandes almacenes surgidos en el siglo XIX y, uno de los m√°s importantes de la √©poca. Surgi√≥ en base a una peque√Īa tienda de ultramarinos situada en el Oeste de Londres (se trataba de una serie de almacenes individuales unidos entre s√≠ en Brompton Road) y que Charles Digby Harrod hered√≥ de su padre.

Gracias al empujón de la Gran Exposición de 1851 el comercio de calidad se trasladó a la zona de West End, dónde se ubicaba dicho almacén. Por ello ya en 1868 empleaba a 5 vendedores y tenía una facturación semanal de 1.000 libras, y en 1880 a 100. Cuando en 1889 se creó la Sociedad Anónima contaba ya con 140.000 libras esterlinas.

Harrod¬īs fue adem√°s uno de los primeros almacenes que abog√≥ por los derechos de sus trabajadores, sobre todo tras la contrataci√≥n de Richard Burdidge quien, estableci√≥ una jornada laboral de 7 horas con un descanso semanal los jueves a partir de las cuatro de la tarde. Hasta entonces las jornadas laborales se alargaban de lunes a domingo de 6/8 de la ma√Īana (dependiendo del lugar) hasta las 10 de la noche, a excepci√≥n de los s√°bados en los que la jornada se alargaba hasta medianoche (horarios de los trabajadores de mercer√≠as). Todo ello incluso antes de que en torno a 1894 se aprobara en el Parlamento la ‚ÄúLey sobre horas de trabajo en los almacenes‚ÄĚ, por la cual se prohib√≠a el empleo de j√≥venes m√°s all√° de 74 horas por semana.

No fue √ļnicamente precursor en cuestiones laborales si no tambi√©n en otros aspectos como la instalaci√≥n de escaparates hacia la calle alumbrados con luz de gas que dejaban encendidos toda la noche y en 1898 instal√≥ una escalera el√©ctrica a la vez que cajas registradoras, luz el√©ctrica‚Ķ .

A pesar de todo su √©xito, el se√Īor Harrod era poco dado a la publicidad, hab√≠a puesto anuncios en prensa, hab√≠a repartido octavillas y en 1870 hab√≠a impreso su primer cat√°logo pero siempre se neg√≥ con rotundidad a anunciar su almac√©n con hombres-sandwich o pregoneros.

Sin embargo, su √©xito pronto le deriv√≥ a un gran problema, la expansi√≥n. Ya que la desmesurada urbanizaci√≥n le hab√≠a reducido las posibilidades de comprar los terrenos adyacentes para expandirse por lo que opto por hacerlo a lo alto, as√≠ en 1873 a√Īadi√≥ dos pisos m√°s a la estructura original (de esta forma evitaba tambi√©n el aumento de los impuestos).

Harrod's 1909

Ofrec√≠a productos de buena calidad que atra√≠an a gente acomodada, adem√°s cada producto ven√≠a etiquetado con un precio fijo y si no satisfac√≠a al cliente se le reembolsaba el dinero o se le cambiaba el producto. Por otra parte vend√≠a entre un 15 y un 20 % m√°s barato que los peque√Īos comercios, y cada determinado tiempo hac√≠an saldos (duraban entre cuatro y seis semanas) para deshacerse de los stocks. Incluso lleg√≥ a establecer un sistema de cr√©dito para gente de confianza. Adem√°s, todo aquello que se compraba en los almacenes era enviado a la casa del comprador al d√≠a siguiente.

Dichos productos se colocaban en estanterías a las que el cliente tenía acceso por lo que, el vendedor ya no iba al cliente, el cliente iba al vendedor cuando tenía una duda.

En el catálogo de 1895 contaba ya con más de 75 secciones desde los primigenios ultramarinos al salón de peluquería, pasando por el alquiler de coches o la oficina de empleados del hogar.

CHARLOT, M./ MARX, C. (Dir). : ‚Äú Londres 1851-1901‚ÄĚ. La era victoriana o el triunfo de las desigualdades‚ÄĚ. Editorial: Alianza.

La prostitución en el Londres victoriano

La prostitución en el Londres victoriano

La prostituci√≥n en el Londres decimon√≥nico era algo de lo m√°s habitual, lleg√°ndose a calcular un n√ļmero de 2.000 mujeres dedicadas a ello en los barrios bajos, y ya en torno los a√Īos cincuenta, las estad√≠sticas policiales llegaron a contabilizar hasta 8.600 (lejos de la cifra dada por la prensa que rondaba las 120.000). Sin embargo la clandestinidad impl√≠cita del acto provocar√° que el n√ļmero total de prostitutas sea desconocido.

La mayor√≠a de estas prostitutas eran mujeres de muy diversa nacionalidad (aunque predominaban las alemanas y las irlandesas, sobre todo en el ej√©rcito), y se dedicaban a ello exclusiva o parcialmente (muchas mujeres se dedicaban a la prostituci√≥n despu√©s de finalizar su horario laboral, y eran conocidas como las dollymops). Y a pesar de lo que se pensaba en la √©poca, la mayor parte de ellas se dedicaban a ello por placer. Ya que los salarios de la mayor parte de los trabajos eran excesivamente bajos, las costumbres ligeras (entre las clases bajas el sexo no estaba tan mal visto por lo que una vez comenzaban, y descubr√≠an que ganaban m√°s dinero, no lo abandonaban), la vanidad (era la √ļnica forma de lograr vestidos que no fueran de sarga o complementos de todo tipo), los empleos sedentarios combinados con la falta de ejercicio f√≠sico y finalmente la ausencia, en la mayor√≠a de los casos, de cualquier tipo de atenci√≥n por parte de los padres.

Muchas de ellas, comenzaban prostituy√©ndose en las calles con una clara ansia de promoci√≥n social. La gran mayor√≠a de ellas no lo lograba pero, anhelaban como un sue√Īo la obra de ‚Äúla Quilla‚ÄĚ, hija de un marinero irland√©s de Liverpool que sedujo al marqu√©s de Harlington, al duque de Devonshire (quien la instal√≥ en una casa en Mayfair), a Sir Edwin Landser y a Alfred Austin. En los a√Īos sesenta march√≥ a Par√≠s y se la pierde de vista tras su relaci√≥n con Achille Fould. Otras prostitutas conocidas por casarse con un arist√≥crata fueron Laura Bell, Agnes Willoughby y Kate Cook.

Pero la realidad es que la mayor parte de las prostitutas no tenían dinero casi ni para subsistir.

Solían ubicarse sobre todo en los barrios más pobres del East End, destacando sobre todo Whitechapel, aunque también podíamos encontrarlas cerca de teatros, centros de ocio masculinos, y en burdeles de mejor o peor categoría. Cada noche podían llegarse a juntar hasta más de 500 más allá de Regent Street. Es más, a partir de las tres de la tarde, era casi imposible que una mujer honesta bajara de Haymarket hasta el Strand.

Iban excesivamente maquilladas, con mucho colorete y polvos en la cara, vestidos parecidos a los de las damas pero de colores más chillones y de telas más baratas (aparte de que esos vestidos solían estar sucios). Llevaban sombreros con plumas exageradas y la ropa interior utilizada era reducida a la más mínima expresión.

La prostituci√≥n en el Londres victorianoDe todas formas muchas mujeres ejerc√≠an la prostituci√≥n en contra de su voluntad, por lo general en burdeles o casas, y muchas de ellas sin haber alcanzado siquiera la edad n√ļbil. Ya fuera por haber sido vendidas, entregadas como pago o por haber sido seducidas (aunque tan s√≥lo un 4 % se podr√≠an enclavar en esta categor√≠a seg√ļn Merrick). En este tipo de burdeles se tend√≠an a hacer subastas de estas mujeres, siendo las que mayores precios obten√≠an las ni√Īas v√≠rgenes que no hab√≠an alcanzado la edad n√ļbil.

Una gran fuente de información para hacernos una idea más clara, fue la obra llevada a cabo por el Reverendo G.P. Merrick, capellán en la prisión de Millbank, en 1890. Calculó que más del 90 % de las prostitutas encarceladas eran hijas de obreros semi o no especializados, y más de la mitad de ellas había trabajado como criada.

Ya refiri√©ndonos a las prostitutas acogidas en los centros de caridad, podr√≠a decirse que m√°s o menos el 60 % vienen de familias monoparentales, ya fuera por muerte de uno de los progenitores o a que se desconociera el padre. Y la edad media a la que se declaraba haber perdido la virginidad era a los 16 (pero tan s√≥lo entre las anglicanas que sab√≠an leer y escribir). Aunque lo normal es que una mujer comenzara a dedicarse a la prostituci√≥n a partir de los 18 ‚Äď 19 a√Īos.

Esta edad es algo m√°s elevada gracias a sucesivas leyes por las que la edad n√ļbil de las ni√Īas aumentaba, as√≠ hasta 1871 eran los 12 a√Īos, despu√©s ese mismo a√Īo se pas√≥ a 13 y a partir de 1875 a 16 a√Īos. Esa legislaci√≥n m√°s represiva, llev√≥ tambi√©n a crear asilos para prostitutas, a disminuir notablemente el n√ļmero de ‚Äúcasas de tolerancia‚ÄĚ ubicadas principalmente en la Avenida Radcliff (el cierre de esos locales provoc√≥ el traslado masivo de prostitutas a terrazas de los Music Hall, sobre todo a partir de 1860), y finalmente en 1885 a castigar el trato de blancas, imponi√©ndose penas carcelarias y multas a los propietarios de locales, as√≠ como a aquellos hombres que manten√≠an amantes.

De todas formas, la prostitución no era legal, pero a pesar de la Metropolitan Police Act de 1839, por la que se intentó erradicar de las calles, no se logró mucho. Es más, se llegó al punto de que los ciudadanos respetables las defendían por el trato recibido por la policía.

Se crearon as√≠ numerosos hogares y asilos para prostitutas, en los que se pretend√≠a que dejaran atr√°s su trabajo y se reintegraran en la sociedad. En Mayhew por ejemplo hab√≠a 19, con nombres tan rimbombantes como ‚Äúel asilo para mujeres arrepentidas de Gran Breta√Īa‚ÄĚ, tambi√©n pod√≠amos encontrar en Islington o en Euston Road. Muchas de las mujeres que sal√≠an de estos centros sol√≠an ser enviadas a las colonias como criadas, d√≥nde la mayor√≠a volv√≠a a reincidir.

La prostituci√≥n en el Londres victorianoOtro de los grandes problemas de la prostituci√≥n fue la transmisi√≥n de enfermedades ven√©reas, lleg√°ndose a establecer que m√°s de un tercio de las enfermedades sufridas por el ej√©rcito brit√°nico eran de este tipo. Lo que llev√≥ a que entre 1864 y 1869 se votaran leyes para controlar la expansi√≥n de este tipo de enfermedades, leyes que se aprobaron en m√°s de 11 ciudades con guarnici√≥n y puertos comerciales, pero no en Londres. Se estableci√≥ que toda aquella prostituta que quisiera trabajar en estos lugares deb√≠a declarar su actividad y, por lo tanto, entrar a formar parte de una lista. Cualquiera de ellas que levantara sospechas de poseer alg√ļn tipo de enfermedad deb√≠a ser sometida inmediatamente a un examen m√©dico, de no superarlo se le prohibir√≠a continuar prostituy√©ndose, pero si se negaban a someterse a ese examen ser√≠an conducidas hasta un juez. Toda prostituta declarada enferma deb√≠a ser ingresada en un hospital supuestamente especializado y que recib√≠a el nombre de lock hospital.

El problema en Londres fue que desde un principio se acus√≥ unilateralmente a las prostitutas de la transmisi√≥n de este tipo de enfermedades. Lo que provoc√≥ un gran movimiento de afinidad hac√≠a ellas encabezado por Josephine Buttler, esposa de un director de escuela de Liverpool, y por el que se termin√≥ reclamando el derecho a que la mujer tomara la iniciativa para poder enfrentarse a las normas sexuales establecidas por la sociedad. 16 a√Īos despu√©s y con un gran apoyo masculino lograron que la anterior ley fuera derogada por ser un ejemplo de discriminaci√≥n sexual.

Este movimiento llegó incluso a hacer eco en las damas de la burguesía, que llegaron a declarar que el matrimonio no estaba excesivamente lejos de la prostitución. Además aseguraron que sin castidad masculina, nadie debía esperar castidad femenina, o sino que dejando atrás la moral establecida en la época, se dejara a una dama satisfacer sexualmente a su esposo.

La prostitución homosexual también existía, pero la rígida moral de la época la supeditaba a burdeles clandestinos, o a los rincones más oscuros del West End.

CHARLOT, M./ MARX, C. (Dir). : ‚Äú Londres 1851-1901‚ÄĚ. La era victoriana o el triunfo de las desigualdades‚ÄĚ. Editorial: Alianza