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Mensajes - foxinthesierra

en: 13 de Noviembre de 2019, 18:10:00 1 TALLERES / Juegos Gratuitos / Barbarian Prince_redux_pen and paper

Hola humanos, como el libro de reglas y el de eventos de este juego tienen mucho espacio desperdiciado decidí remaquetarlo para que ocupase menos sin quitar nada.
Ahora son cuarenta y poco páginas las dos cosas. edito: treinta y poco paginas, 36, creo

Además para no andar con tokens, he hecho unas hojas para jugar en modo pen and paper, vamos con lápiz y papel ya que en realidad sobre el tablero sólo se pone la ficha de Cal Arath.
Todo lo de más va en hojas aparte. Ahora sólo necesitas una ficha para poner en el mapa, dos dados, lápiz y goma.

La idea es que cuando esas hojas sean definitivas, hacerlas en color y plastificarlas para poder usar rotuladores borrables y no andar con lápiz y goma. De momento las subo en blanco y negro porque puede que las modifique.
Las casillas son circulitos para gastar poco rotulador en marcarlas y están separadas para poder borrarlas sin borrar las vecinas

También he reducido el mapa a tamaño A4 para hacer que el conjunto sea más portable. Es funcional aunque no sea tan holgado.

En ciertas zonas del mapa algunos número son ilegibles pero los puedes deducir a partir de los números que les rodean. En cualquier caso siempre puedes hacerte con el mapa original en A3 y resuelto.

Libro de reglas
04-11-2019 MI LIBRO DE REGLAS_COMPLETO.pdf

Libro de eventos
04-11-2019 MI LIBRO DE EVENTOS_COMPLETO.pdf

Hoja del personaje print friendly


Seguidores


Enemigos


Alijos, pesos, combate


Tablas de viaje


Mapa A4



Las hojas de personaje, seguidores, enemigos y alijos puede que cambien por eso no las subo todas en color, pero este es el aspecto que tendrán en color:


Saludetes

en: 09 de Octubre de 2019, 11:20:16 2 KIOSKO / Curiosidades / Las matemáticas del DOBBLE

Hola a todos, :)

aquí os dejo un vídeo donde se explican las matemáticas del juego Dobble.



Saludos, ;)

Ratwulf
Los tres en perfecto inglés.

Should Board Gamers Play the Roles of Racists, Slavers and Nazis? https://www.nytimes.com/2019/08/01/style/board-games-cancel-culture.html

PLAYING THE NAZIS: POLITICAL IMPLICATIONS IN ANALOG WARGAMES http://analoggamestudies.org/2019/09/playing-the-nazis-political-implications-in-analog-wargames/

PLAYING GAMES WITH HISTORY: PHILOSOPHERS ON THE ETHICS OF HISTORICAL BOARD GAMES https://aestheticsforbirds.com/2019/08/21/playing-games-with-history-philosophers-on-the-ethics-of-historical-board-games/
Hola a tod@s!

Os dejo este hilo para presentaros nuestra nueva web. Desde Enero de este año tengo un Blog de juegos de mesa que ha estado subiendo Reseñas, resúmenes de ferias lúdicas, Análisis de Kickstarter, Recopilaciones de 10 juegos por temática y Guias de estrategia para algunos juegos. Ahora hemos hecho un lavado de cara y queremos ofrecer toda la información posible a los jugones.

La nueva web recopilará noticias, lanzamientos y otras novedades. Siempre dentro de lo que son juegos especializados y con una presencia fuerte de eurogames que es lo que mas disfruto. Iremos añadiendo nuevas secciones y nuestro plan es tener contenido diario o como mucho cada 2 días. Esperamos que la web guste y que si pensáis que hay algo mejorable nos lo comentéis en la web o en este mismo hilo.

NOS VEMOS EN LAS REDES.

MISHI GEEK - https://mishigeek.com/


Existen juegos cooperativos donde todo el mundo es amigo y colabora para un único fin (Flashpoint, Arkham Horror, Pandemic). Y juegos competitivos donde el puteo abunda y todos intentan ganar a costa de los demás (Runewars, Twilight Imperium, El Grande). Y son polos opuestos y nuestra afición ya muestra cierta inclinación de gustos hacia una u otra vertiente:

"Es que a mí me encantan los cooperativos porque así nunca hay malos rollos"

"Los cooperativos me aburren porque no hay nadie a quién fastidiar"

"Es que los cooperativos fomentan la sociabilidad".

"Competir contra un algoritmo abstracto no me hace sentir inteligente, quiero competir contra un ser humano".

"Es que he leído que la hipercompetitividad es negativa y no quiero que mi hijo termine de ejecutivo del Ibex y se haga adicto a la cocaina. Prefiero que fume porros, como el resto de su familia"

En general, se ve a los cooperativos como un tipo de juego de mesa más accesible, menos propenso a herir sensibilidades y educacionalmente superior ya que promueven valores muy de moda como la cooperación, trabajo en equipo y comunicación.  Vamos, que hacen que la gente se lleve bien y esté en perpetua armonía.

En este artículo vengo a exponeros la idea contraria. Que los juegos competitivos de puteo puro son con los que mejor te llevas y los cooperativos los que más crispan las relaciones entre jugadores.

¿Y eso por qué?

Cuando jugamos a un juego, al igual que cuando vemos una película o leemos un libro, creamos lo que los ingleses llaman "suspension of disbelief", y lo que algunos autores llaman "el círculo mágico". Nuestro cerebro fabrica una especie de realidad paralela imaginaria en la que se aventura de forma consciente, y en la que podemos percibir la ficción como realidad. Es como si firmásemos un contrato con nuestro cerebro para que, durante las siguiente dos horas, éste acceda a ser engañado para permitir que nos divirtamos. Un libro o película no podrían conmovernos si estuviésemos pensando racionalmente que "en realidad son actores, y eso lo han hecho por ordenador".

Es algo muy relacionado con la inmersión en el medio narrativo. Y no siempre se consigue: los libros mal escritos y las películas cutres que no consiguen inmersión nos dejan pensando todo el rato lo de "son actores y eso está hecho por ordenador". Por eso los reseñadores utilizan tanto la frase "ese detalle me saca de la película". Refiriéndose a que nos sacan de ese "círculo mágico".

Contemplemos dos situaciones. Dos partidas a dos juegos de mesa diferentes. Todos los jugadores son veteranos y mentalmente equilibrados, sabiendo distinguir realidad de fantasía. Ambos juegos son buenos, ambos han creado un "círculo mágico". Uno es cooperativo (Arkham Horror) y el otro es competitivo (Starcraft).

Una de las características del círculo mágico es que en realidad, sabes que la mayoría de elementos del juego son irreales. Dentro del círculo mágico, alguien te puede traicionar, te puede mentir, puede conspirar en tu contra, pero eso no significa que sea mala persona ni es motivo para que le guardes rencor, pues ha ocurrido en un ambiente virtual en el que todos los jugadores han aceptado entrar aceptando estas condiciones.

Así que por mucho que los jugadores lloren, se quejen, se lancen puñaladas, o se conquisten planetas, cuando termina la partida de Starcraft, ¡puf! El círculo desaparece llevándose con él todas las rencillas y conflictos. Y todos siguen tan amigos. Porque está muy claro que todo era falso, tus amigos no se tratan entre sí a degüello en la realidad.

Pero en el caso de los cooperativos, ocurre algo distinto. Arkham Horror también crea un círculo mágico para que los jugadores perciban Primigenios, Portales Dimensionales y locura y estrés incesante. Nadie se cree que la ambientación sea real. Sin embargo, la propia cooperación de los jugadores es más fácil que caiga fuera del círculo mágico. Veréis, en una partida cooperativa, los jugadores cooperan de verdad. Son de verdad un grupo coordinado que trabaja para un fin concreto. Utilizan técnicas psicológicas para influirse que también utilizan en el día a día. Utilizan la misma jerarquía social que han alcanzado fuera del juego para influirse dentro del juego (puede que inconscientemente, pero al final Fernando va a estar de acuerdo con su novia y Javier se va a aprovechar de que Dani no quiere líos). La cooperación de los juegos cooperativos no está totalmente dentro de la ficción, puede incluso que esté totalmente fuera de la ficción. No es como la agresividad de los juegos competitivos, que es fácilmente etiquetable como ficticia.

Esta distinción marca la diferencia de todo.

Los juegos cooperativos se diseñan cada vez más difíciles para resultar desafiantes, y por tanto deben ser abordados con una mentalidad de eficiencia máxima para poder ganarlos. Esto hace que el grupo de jugadores deba estar funcionando como un reloj suizo. En cuanto alguien se descuelga y hace una mala jugada o propone un movimiento malo, puede echar a perder la partida para todos. Así que ocurren dos opciones: o surge un líder que imponga su voluntad al resto, o surgen confictos internos.

Si alguien te traiciona en Starcraft, el círculo mágico se lleva el mal rollo una vez la partida termina, porque obviamente el conflicto contra tus amigos era imaginario y que tu amigo te traicione es parte de la ficción.

Pero si alguien lleva al grupo a la derrota en Arkham Horror, desoyendo las sabias advertencias de varios jugadores que preferían otra estrategia... buaaahhh... Al final de la partida el círculo mágico se lleva a Cthulhu y a los profundos, pero os deja el enfado y la mala hostia y la inquina. Haber colaborado con tus amigos no se percibe como parte del círculo, era algo real, pues con los amigos colaboras habitualmente, lo que significa que la fricción interna surgida de dicha colaboración también será algo real.

En general los jugones somos gente civilizada y seguramente estos incidentes no llegan muy lejos. Pero nos queda el amargor de que nos ha jodido de verdad.

Cosa que no pasa en los juegos competitivos como Starcraft.

Porque el verdadero Zen está en repartir mamporros.

en: 20 de Julio de 2019, 17:51:59 6 KIOSKO / Podcasts / [Planeta de juegos] 109 – La BSK

¡Hola, jugadores!

Hoy dedicamos nuestro programa a la BSK, que no solo es el foro de juegos de mesa más importante en habla hispana, sino que es un lugar de encuentro que nos ha forjado a nosotros y a muchos de vosotros como jugadores desde los inicios de nuestra afición. Para hablar de la BSK hemos traído a dos miembros de la administración del foro, socios de Mecatol Rex y poli-jugones: Luis (Quas4r) y Pelayo (Cauchemar). Con ellos desgranaremos qué es la BSK, por qué creemos que es tan importante para la afición de los juegos de mesa, y qué podemos encontrar en ella. Además, tendremos nuestras secciones habituales:

–Cápsula de escape– 00:06:00

Hablamos y reflexionamos acerca de lo que nos ha interesado últimamente alrededor del mundo de los juegos de mesa.

–Campo de asteroides– 00:29:30

Hablamos de la BSK con Luis (Quas4r) y Pelayo (Cauchemar).

–Torre de control– 01:10:00

Os contamos a lo que hemos jugado en las últimas semanas: Spirit Island, Milito, Zooloreto, Pitchcar, Cerebria y Jonathan Strange & Mr Norrell: a Board Game of english magic.

–Sala comunicaciones– 01:45:25

Con vuestros comentarios del último programa.

¡Esperamos que os guste!

https://www.ivoox.com/38725111

en: 10 de Julio de 2019, 20:36:46 7 KIOSKO / Sesiones de juego / Partida memorable al Ghost Stories

Érase una vez, en la típica quedada matutina, tres apuestos jugones que habían decidido poner sus nervios a prueba jugando al Ghost Stories. Jaime, amante de los fillers con algo de chicha, tiradados y temáticos,  segunda vez que se enfrentaba al juego (la primera sin éxito) sería el monje rojo; Luis, eurogamer no demasiado profundo al que acababa de conocer (esta sería su primera vez) sería el monje verde y un servidor, experto del juego y que se sabe cada una de las minirreglas y recobecos que esconde el endiablado manual. Sería el monje amarillo. Amenizando la partida teníamos a dos pequeñas espectadoras de dos años a quien nos había tocado cuidar o más bien velar por su supervivencia que nos dejaron en paz gracias a un poderoso conjuro llamado "Cantajuegos" (aquellos besekeros que sean padres esbozarán ahora una ligera sonrisa)

Tras una pírrica explicación (Jaime es el típico de vamos jugando y a ver qué tal... cada vez que oigo esa frase lo ensartaría con un cuchillo candente) empezamos a coger budas y tirar dadetes. El efecto líder inicial por mi parte poco a poco se fue disipando ya que a mis lados tenía a dos jugadores experimentados en este tipo de lindes que adoptaron la dinámica a la perfección. A pesar de su pesimismo yo, con mis más de 20 partidas a mis espaldas, veía que la cosa tiraba para adelante: buenos en el manejo de los budas, previsores en el mantenimiento de vidas y con rondas bastante decentes donde siempre caía un par de fichas Tao o recuperábamos algún Yin-Yang. Pese a esto, todos conocemos lo puñetero que es este juego y nos quedamos a un resultado puñetero de un dado de maldición para perder por losetas encantadas. Afortunadamente seguimos adelante

Al ser tres pudimos aprovecharnos del poder del jugador neutral del que supimos sacar provecho en un par de ocasiones. Nos sirvió para salvar uno de los match ball con los que nos castigó el juego. Con el tablero prácticamente copado de fantasmas orientales Luis consiguió sacar los tres dados amarillos que necesitaba para eliminar a un monstruo Amarillo4 que nos estaba haciendo mucha pupita. Seguimos vivos atisbando poco a poco lo que sería el momento de la verdad. Ya sólo quedaban 4 o 5 cartas para llegar al malvado Wu-Fen. El monje rojo estaba en las últimas mientras que el monje amarillo y el verde se mantenían en buena forma

A una carta de que saliera el último de los fantasmas antes del "monstruo final" decidimos sacrificar a Jaime. Era la opción más inteligente y él lo aceptó con honor. Sacó su machete y se hizo el harakiri en pro del bien común. Nunca te olvidaremos (quizá te acompañemos pronto compañero, pensé) Y salió esa maldita carta que hasta los maestros del Ghost Stories temen. El fantasma negro2 que cancela los puntos Tao. Justo ahora, a las puertas de nuestro gran desafío. Había que acabar con ella como fuera, pero cómo. Entre los dos reuníamos 3 vidas, ya no teníamos fichas de Yin-Yang y ya no había margen para hacer rodeos. Con ese panorama tan desolador hacía presencia sobre la mesa el "hijoeputa" de Wu-Fen. Un atormentador amarillo4. Difícil, pero asequible siempre que pudiéramos utilizar las fichas Tao

Había que actuar ya. Tras analizar múltiples posibilidades vimos adecuado cargarnos de una vida más recurriendo a uno de los habitantes del pueblo, que además nos otorgaba una ficha Tao a cambio de sacar un nuevo fantasma. La partida estaba ganada. Había tiempo para sacrificar una vida y quitarnos de en medio al fantasma negro que nos estaba fastidiando para luego ir a por la tirada final a no ser que...

La incredulidad se apoderó de la mesa cuando apareció ante nuestros ojos un segundo fantasma Negro2 cancelador de fichas Tao. Era nuestro final. Nos habíamos quedado con la miel en los labios. Lo habíamos tenido tan cerca... Esta situación nos exigía acabar primero con estos dos fantasmas negros para después intentar acabar con Wu-Fen... imposible. Ya sólo nos quedaba una opción, no nos costó mucho pensarla porque era evidente. Con el círculo de oración con el color amarillo y con la imposibilidad de utilizar fichas Tao había que hacer una nueva tirada de 3 dados amarillos. Luis lo había conseguido 20 minutos antes en un acto de fortuna sin precedentes. No era viable que eso se volviera a repetir. Pero no había salida. Teníamos que hacerlo

Cogió los tres dados con desgana, como si fuera un acto rutinario. Acabemos con esto ya. Una hora y media tirada a la basura. Qué pena. Los cerró en un puño y los agitó frenéticamente aferrándose a una especie de milagro. Los dados rodaron sobre la mesa rotando como un tiovivo...verde, azul, rojo... todos los colores fueron desfilando ante los ojos de los jugadores que contenían la respiración hasta comprobar el resultado final. Amarillo.....amarillo....blanco...¡Oh my godness! Nos levantamos de la silla como si esta tuviera un resorte. Abrazos, gritos y las niñas acojonadas por tan desproporcionado espectáculo. Lo habíamos hecho. Nos habíamos pasado el Ghost Stories

Qué queréis que os diga, por días como este adoro este juego

en: 11 de Junio de 2019, 23:04:09 8 KIOSKO / Reseñas escritas / Très Futé (Primeras impresiones)

Hay gente que dice que no hay que reseñar en caliente... pero como decía Raúl Cimas



a mí esa gente me come los cojones.

Los juegos tienen autores, y hay que respetarlos, a ellos y a sus creaciones. Pero las personitas tienen un tiempo limitado de ocio y de vida, y sentir que has sacrificado una parte de él también tiene su importancia. Creo que ya os oléis la tostada respecto a lo mucho que me ha gustado este producto.



Wolfgang Warsch nos propone lo siguiente: tirar dados de colores, elegir uno de ellos para tachar un track y apartarlo junto a los que tengan valor más bajo, y seguir con los que queden haciendo lo mismo otras dos veces.

Estos son los dados:

,

e intentar tirar los dados y que queden como en la imagen es una actividad mucho más estimulante que el juego en sí.



Los tracks tienen ciertas reglas para ser completados: en unos hay que empezar con un número determinado y continuar con números crecientes, en otros se suman dos valores y se tacha el resultado, en otros puedes tachar el número resultante... apasionante como veis.

Y la gracia que hace que parezca que tomas decisiones está en que estos tracks interactúan entre ellos y proporcionan "bonus" o "acciones": al cerrar ciertas lineas te "regalan" un +1 o un "reroll" que podrás usar en posteriores tiradas, o te permiten tachar otro track... esas cosas que a todos nos hacen vibrar.



Una de las mejores cosas del juego, creo que la mejor, es que tras un número de rondas, seis a lo sumo, la experiencia se acaba.

Es el momento de ponerte a sumar las puntuaciones que has obtenido, que dependen de cómo de lejos has llegado en los tracks, qué cantidad de casillas has tachado, ciertos bonus si has tachado casillas concretas, o si has conseguido hacer "linea" en otros de ellos.

SENSACIONES: Todo mi respeto a todos aquellos a los que esto les parezca divertido. En mi opinión rancia y oscura esto tiene más de pasatiempos que de juego de verdad. En los juegos de verdad, en mi opinión (un tanto altiva en este caso, sospecho) deben existir una serie de elementos. Pepe Pedraz describe siete a partir de la descripción de Mark Leblank:

1) Desafío. Se supone que el reto es conseguir la mejor puntuación posible. Yo no he tenido la mínima motivación por intentar superar ningún reto.
2) Sensación. La principal que he experimentado es tedio.
3) Exploración. Entender cómo funcionan los tracks no deja mucho margen a este punto
4) Expresión. Podrías jugar perfectamente en silencio y no cambiaría nada.
5) Historia (narrativa y fantasía). Esto se responde sólo.
6) Sumisión (a las reglas, y la adaptación a las mismas). No te queda otra que intentar adaptarte a lo que sale en los dados e intentar optimizar las tiradas gracias a tus bonus.
7) Comunidad. Todo lo anterior podría perdonarse si con el juego pasaras un buen rato en grupo o en pareja...pero nada más lejos.

Insisto, a todos los que disfruten con la ilusión de toma de decisiones óptimas y la aparente "gestión del azar" este puede ser un gran producto. Y seguro que a los amantes de los solitarios les puede parece un reto más o menos interesante.

Yo estoy en las antípodas.



en: 11 de Noviembre de 2018, 10:40:58 9 KIOSKO / Reseñas escritas / Discover: Lands unknown (Reseña)



En la medida que he podido, esta reseña no contiene spoilers. Hay referencias generales a escenarios y partidas, pero sin especificar objetivos y siendo lo suficientemente ambiguo como para que no sean identificables. Sin embargo, podría haber algún spoiler involuntario. Pequeño, eso sí.

Discover: Lands Unknown es la primera de las apuestas de FFG por ofrecer juegos únicos, esto es copias de un mismo juego en las que los componentes supuestamente difieren del resto de copias habidas y por haber. Más o menos. Otro juego está ya a punto de caramelo para ser distribuido en tiendas es Keyforge.

D:LU está diseñado por Corey Konieczka, autor que muchos ameritrasheros adoran/adoramos por diseños (en solitario o acompañado) como Runewars, Battlestar Galactica, Caballeros Guerreros, Starcraft o Gears of War, entre otros. Se vende como un juego de exploración y supervivencia que los más avezados ya habrán comparado mentalmente con apuestas como The 7th Continent (sí, parece un juego muy oportunista al respecto) o el relativamente reciente Fallout. También hay quien lo compara con un Robinson Crusoe con exploración, pero ahí está la comparación más pillada por los pelos.



La mecánica del D:LU no tiene mucho misterio. Cada jugador (de uno a cuatro) lleva un personaje con un valor máximo de resistencia (que también varía según los jugadores en la partida). Los personajes despiertan medio atolondrados en medio de la nada y entonces, y en función del escenario (establecido únicamente por cartas), deben explorar, conseguir recursos, y encontrar la manera de ganar el escenario. Para ello realizan acciones desde una lista considerable, cada una de las cuales tiene un coste en resistencia (por lo general, uno, excepto el movimiento, que varía entre 1 y 3 en función del terreno, y algunas acciones de carta). Al terminar los turnos de los jugadores, se resuelve una fase de mitos de noche, en la que tienen lugar unos eventos aleatorios, y vuelta a empezar.

Así a bote pronto, la cosa suena prometedora. Sin embargo, cuando uno se embarca en la experiencia de juego, ya no lo es tanto. Por partes.


El desarrollo del escenario se centra en tres elementos concretos: exploración, gestión del personaje y consecución de objetivos.

LA EXPLORACIÓN

Al comenzar la partida, las losetas de terreno están boca abajo, excepto la de inicio. Un personaje adyacente a una loseta boca abajo puede gastar una fatiga para descubrirla. Sobre ella se colocarán entonces algunos recursos ya indicados en la propia loseta, y que estarán listos para ser explorados/recolectados. De esta manera, iremos desplegando un mapa que al principio permanece oculto, y descubriendo el mundo que se nos propone.

Este sistema, similar al de Fallout, tiene sus peros. La construcción del mapa, que puede parecer aleatoria, no lo es tanto. Las losetas están numeradas en su parte trasera (valores de 1 a 4, lo que vienen a ser las zonas de toda la vida), y se colocan siguiendo un patrón ya establecido. Es posible que una loseta concreta no aparezca dos veces en la misma posición del mapa, pero la verdad es que el contenido de las mismas es tan parecido que poco importa. No hay grandes cosas que hacer en esas losetas, y en todas ellas habrá puntos de interés para ser investigados (unos espacios numerados con dibujitos en el mapa, por ejemplo, un avión estrellado, que si es explorado lleva a un evento concreto, etc). La cosa es que, como al principio de la partida no sabemos nada de nada sobre nuestros objetivos, cualquier punto de interés es susceptible de ser investigado, no es bueno ni malo. Así que poco importa. Además, las losetas de las zonas 1 y 2 son carentes de interés en cuanto a contenido, y sirven a propósitos mecánicos, como la de construir objetos o alimentarse. Luego, en la gestión del personaje, hablaremos de esto.

Lo que nos queda, entonces, es explorar el mundo que nos propone D:LU un poco a ciegas, y eso acaba siendo rutinario y falto de interés. Llegamos a una loseta, la giramos, decimos “qué bien, ahí hay esto que me falta”, y seguimos adelante. Habrá una cierta urgencia por encontrar comida y agua, pero esto es lo más emocionante que nos puede pasar. Lo demás es pura rutina de girar y mirar qué hay debajo, un moverse sin mucho sentido con el afán de encontrar al azar algo que nos pueda ser útil. No hay nada que nos guíe, no hay una intención en la exploración más allá de “ver lo que hay debajo”. Esto puede ser atractivo en una primera partida, pero a través de la segunda no solo te conoces las losetas, si no que puedes intuir qué hay en todas las losetas de todas las cajas del juego.



GESTIÓN DE PERSONAJE

Los personajes, además de su fatiga y su habilidad especial, tienen cuatro vidas. Simple y llano. Estas heridas pueden ser físicas (por lo general incurables, excepto por habilidades molonas de personaje y algún objeto que pueda haber por ahí), infecciones, por hambre y por sed. Cuando acumulamos cuatro, adiós muy buenas. El jugador cuyo personaje ha muerto ha perdido. Está fuera de la partida.

Para mantener el personaje con vida hay que conseguir comida y agua, y esto es lo único realmente urgente que haremos durante la partida. ¿En qué consiste? En ir a buscar fichas de animalitos, cazarlos (algunos más sencillos que otros) mediante tirada simple de dado (a menudo más de una, con el consecuente gasto de fatigas y demás), y luego cocinarlos en una hoguera. Lo mismo con el agua: en cada partida nos encontraremos (explorando) con tres fuentes de agua, dos de ellas potable, una envenenada. Si se come y se bebe, o si se toma una medicina, que también encontraremos por ahí, podremos curarnos de las heridas “curables”.

El problema que tiene todo esto es que la manera en que se coleccionan los recursos es terriblemente sosa: caminamos hasta un espacio en el que haya una ficha, terminamos ahí y recolectamos lo que hay. Punto. Automático. Acumulamos esos recursos (hay un límite de recursos y objetos que uno puede tener) y cuando queramos hacemos lo que necesitemos con ellos. De nuevo, conseguir recursos no tiene nada más desarrollado que llegar hasta donde lo necesitemos, cogerlo y ya. Sí, hay combates, y eso suena apasionante, pero los combates deben de ser los más estúpidos que jamás que jugado en ningún juego: se lanzan dos dados a la vez, uno rojo y uno gris, si uno de ellos supera la defensa del animal, herida para él, si el otro supera su valor de ataque, herida para nosotros. Hay opciones para mitigar el resultado de esas tiradas, pero son muy básicas y no aportan nada de interés. Además, durante la partida construiremos objetos que nos ayudarán a nuestros propósitos: en cinco partidas, ninguna vez nos hemos encontrado con problemas graves cazando.

LOS OBJETIVOS

Para ganar la partida hay que conseguir unos objetivos que se resuelven por etapas. Se supone que aquí radica el verdadero interés del juego, la parte “narrativa”, la temática. Y es quizá lo peor de todo.

Las intenciones son buenas, pero están pobremente desarrolladas. Funcionan exactamente igual que en el Fallout. Existe un mazo de encuentros, y a veces llegamos a puntos en que se nos pide buscar la carta de exploración X. Esa carta supone un avance en la trama, o lo que sea. Pero esas cartas no tienen la fuerza narrativa del Fallout, por ejemplo, donde había opciones que tomar y que afectarían al desarrollo de la trama en cuestión, si no que funcionan exactamente igual que las fichas de encuentro que colocamos boca abajo, solo que con un poco de texto (por lo general un objeto, aunque no solo eso). Las cartas de exploración parecen un añadido para darle más empaque al juego, en muchos casos de lo más gratuito (hay veces que robas una carta de encuentro para, simplemente, decirte que robes y resuelvas otra concreta; la pregunta es, entonces, ¿para qué robar la carta anterior, si no ha aportado nada? ¿por qué no se nos pide robar esta última directamente?)

Las cartas de etapa, que son las que hacen avanzar la “historia”, no son mucho más emocionantes. Se nos plantea un poco de texto, y se nos dice cómo avanzar de etapa. Pero, en todos los casos (al menos en mi caja), la primera etapa se resuelve investigando tantos puntos de interés como jugadores haya en la partida, cosa que ocurre relativamente rápido, la segunda etapa, si la hay, se resuelve yendo a un lugar concreto del mapa (indicado con un icono), y la tercera se resuelve lanzando un dado, o a veces ni eso (yendo a un lugar concreto y robando una carta de exploración, que nos dirá si hemos ganado o si tenemos que enfrentarnos a algo para hacerlo).



Discover: Lands Unknown es eso, un juego de exploración y supuesta aventura que, en mi opinión, está muy por debajo de cualquier referencia que podamos aportar. Es que, ni siendo extremadamente benévolo pienso que se pueda romper una lanza a favor del juego: no solo creo que sea mediocre, es que creo que es malo. Sorprende que Koniezka haya diseñado algo así. Parece falto de inspiración, de alma. Como un encargo que se hace a desgana.

Es posible que el contenido de cada caja pueda diferir tanto que alunas experiencia sean mejores que otras, no lo sé. Pero se supone que están vendiendo cajas equilibradas que ofrecen experiencias de juego similares. Mi caja tiene valle y montaña nevada. No voy a entrar a valorar el formato, porque creo que merece una discusión aparte.

Una forma de ver el juego con buenos ojos, como he leído en algún comentario en labsk, podría ser considerar un público familiar, eminentemente infantil, como target objetivo. Eso tendría más sentido. Quizá pueda ser disfrutado con niños, pero se me hace terriblemente inexplicable que un jugón pueda encontrar atractivo este juego por sí mismo.

Las tramas que mueven la aventura son sosas, sin un desarrollo que merezca la pena ser narrado. Por ejemplo, y sin ánimo de generar spoilers, una partida puede empezar con nosotros abandonados en medio de la nada. Vale. La carta de acto nos dice que debemos explorar tantas localizaciones como jugadores haya en la partida para avanzar. Vale. Exploramos. Desvelamos losetas de zona 2. O de zona tres, un poco más allá. No hay ningún punto de interés. O sí, igual lo encontramos en la siguiente loseta. Si no aparece, cogemos cosas, piedras, maderas, lo que sea. Al menos construiremos nuestros proyectos, que nos ayudarán en el camino. Investigamos rápido los lugares de interés, porque ya en el primer turno hemos visto que es lo más interesante que puede pasar en la partida. Lo demás son acciones de relleno. Atractivas la primera vez que las hacemos, sin ningún misterio a partir de este punto. Hemos investigado X lugares de interés. Vale. Siguiente acto. Hay que dirigirse a un punto concreto del mapa. Fíjate, estamos ahí en dos turnos. Vale. Vamos. Por el camino, quizá, cogemos más recursos, o no. Exploramos ese punto de interés por hacer algo. O voy a por agua porque tengo sed (al principio parece muy chungo, pero es algo fácil de resolver). Lo que sea, pero todo son acciones de relleno, innecesarias. Realmente, para completar la partida no hace falta explorar todo el mapa. A veces, con un poco de suerte, sería suficiente con explorar tres losetas. Llegamos hasta el punto que nos dice el segundo acto. Vale. Robamos el tercer acto. Dice: “resuelve la carta X”: robamos la carta X, y es un encuentro, a veces en el mismo sitio, a veces en otra parte del mapa. Se resuelve el encuentro y listos, ya se ha terminado.

Otra cosa que no funciona bien es su rollo semicooperativo. Se puede cooperar mediante unas cartas de ayuda puestas con calzador, o intercambiando recursos, pero cada jugador debe ganar la partida por separado, es decir, conseguir los mismos objetivos. Y hay eliminación de jugadores: si tu personaje muere, estás fuera y te debes quedar mirando. Hay un escenario competitivo al final, donde solo debe quedar uno. Es el único que no he jugado de mi caja, pero a priori no me parece especialmente prometedor.

Ahora, releyendo todo esto que he expuesto más arriba, parece hasta interesante de hacer. Pero no. Hasta un Carcassonne tiene más profundidad.

La rejugabilidad, al final, es nula. A no ser que hayas muerto mientras lo jugabas en solitario, jugar de nuevo la segunda partida es ganarla en tres turnos. Uno se conoce las cartas de noche tras la primera partida, y todos los escenarios pueden resolverse dentro de ese marco de tiempo. Te das cuenta de que toda la parafernalia de juego es puro relleno, explorar por explorar, y que es muy poco lo que tiene que aportar.

Al final, se queda en un juego que podría haber sido mucho más de lo que es. Yo no soy un gran fan de The 7th Continent por razones que ya he expuesto muchas veces en su hilo, pero comparado con este es un pedazo de juego. Allí, la exploración se sentía. Cada carta que descubrías era un mundo, había misterios ocultos hasta en el dibujo. Vale que era un juego de girar carta y admirar el paisaje, que el resto venía dado, pero tenía ese atractivo. En D:LU no hay ni eso. Ni tampoco tiene la carga narrativa del Fallout, que se engrandece en comparación (y mira que es regulero) por su mayor complejidad narrativa.

Al final, es un quiero y no puedo de una complejidad menor que un Hamunaptra por el precio de un Arkham Horror.

Las fotos son de la BGG.
Ya podéis descargar de este enlace: https://adobe.ly/2wSB5Wh el número 9 de septiembre de la revista digital sobre juegos de mesa, wargames y ocio 2d6 Magazine. En esta ocasión, incluye un especial sobre el Aprendizaje Basado en Juegos y muchos más contenidos interesantes. ¡¡Esperamos que os guste!!

en: 08 de Julio de 2018, 16:22:53 11 SALÓN DE TE / BSK / El perturbador misterio del Baronet 2.0 # 43.

La verdad es que no sé por qué escribo estas líneas, yo, para quien no existe ya esperanza alguna de recuperar aquellos días de inocencia en que los juegos de mesa eran sólo pasatiempos de cartón y madera, en tiempos todavía cercanos pero no por ello menos irremediablemente pasados. Es claro que no puede moverme el deseo de ahorrar a otros el horror de conocer aquello que se me ha siquiera insinuado, pues de ser así mejor haría en alejar mi mano trémula del teclado, y apartaría mis ojos de la pantalla, intentando evitar cualquier tentación de comunicar lo que para mi desgracia creo haber entrevisto. Es posible que sólo intente borrar el recuerdo y la alucinación vertiendo por escrito los profundos temores que se han adueñado de los dados de mi destino. Pues todos somos peones sobre un mismo tablero, y para todos la suerte reparte parecidas cartas.

A los besequeros empedernidos, aquellos que todavía estáis por aquí a altas horas de la madrugada, que os arrastráis por los más sombríos rincones del foro pasado el filo de la medianoche, y os empecináis en trascender la amable interfaz de laBSK, intentando acceder, bajo el influjo de la luna, a su oscura y secreta cara oculta, seguramente no vaya a contaros nada nuevo. Pero si eres como yo un inocente forero casual, quizás mis palabras puedan servirte de advertencia y serte útiles; quizás puedas aprender algo de lo que voy a narrar, y quizás puedas llegar a salvarte de la desgracia que entre extraños sucesos ha acabado por robar el sueño a alguno de los más curtidos y veteranos miembros.

A poco que hayas transitado por el foro, estimado y desconocido lector, habrás finalmente de haber tomado contacto con los perturbadores rumores que lo inundan, pues laBSK se muestra con el tiempo como una ciénaga de inciertos caminos en los que es fácil perderse y quedar anegado por sus turbias aguas, enredado entre sus hipervínculos como si de una maraña de insidiosas raíces se tratara, y espejado para siempre en el hipnótico hechizo repetitivo de reseñas y comentarios. Susurros que son voces recorren el tapete de la comunidad, entrelazando un laberinto de quedas y temerosas alusiones a mensajes desaparecidos y jamás recuperados, a hilos enteros que se desvanecieron en el aire de la noche a la mañana, a temas prohibidos y ocultos que más vale no mencionar; incluso aún en el silencio de algunos de los más antiguos miembros persiste el recuerdo de pasados usuarios de carne y hueso que sin despedirse jamás retornaron, perdiéndose de ellos todo rastro y signo de vida.
 
Que todo ello sucede es público y notorio, pero no por ello menos inquietante, y representa un claro indicio (ahora lo veo claramente, tras todo lo sucedido; ¿cómo pude estar tan ciego antes?) de que laBSK puede llegar a ser un lugar siniestro y aún peligroso. Llegados a este punto, los cínicos y escépticos, aquellos que sólo ven en sus ordenadores y sus cables de fibra óptica el triunfo de la técnica sobre la superstición, y un pragmático medio de llevar a cabo partidas a través de la nueva virtualidad binaria, podrán llamarme exagerado y medroso, pero bien sé yo que hace sólo unas semanas yo mismo no era diferente de ellos. Porque a pesar de que muchos sepan de todos los fenómenos que acabo de mencionar, y sean capaces de vivir entre ellos ignorándolos, sin prestarles atención o importancia, afectando desprecio o actuando como si no existieran, pocos conocen la verdad sobre el perturbador misterio del Baronet 2.0 # 43.

Cuando mi vista se posó por primera vez sobre el lugar que debería haber ocupado en la lista, su omisión produjo como mínimo suspicacia en mi espíritu antaño inquisidor. Resultaba extraño y llamativo que pocos se hubieran dado cuenta que entre el Baronet # 42 y el Baronet # 44 existe una ominosa ausencia que inquietó mis entrañas. Aquella noche no pude dormir, desvelado por una curiosidad que poco sospeché entonces era ya el primer signo del mal hado que se estaba apoderando de mí. Al día siguiente, con unas primeras teorías sobre lo posiblemente acaecido, contacté con otros baronets para llamar su atención sobre ello. Pocos supieron darme respuesta. Algunos de ellos me esquivaron de una forma demasiado evidente y apresurada, levantando mis primeras sospechas y preocupaciones. Finalmente, al cabo de arduas semanas de insistencia, un miembro que prefiere permanecer en el anonimato me puso sobre las primeras pistas y me pasó el correo privado de un santero zapoteca y ameritrasher, especialista en episodios paranormales durante partidas al Arkham Horror, que decía haber podido hablar con un pariente cercano de Elizabeth J. Phillips durante una sesión a un prototipo de su invención que mezclaba mecánicas del Risk y la Ouija, y que sólo puede conseguirse en versión print and play escribiéndole directamente un privado por BGG.

El santero debió ver en mis ojos  insomnes y obcecados el peso de una terrible fatalidad, y me aconsejó olvidar el asunto, pero no pudo conseguir que diera mi brazo a torcer. Persuadido de lo inútil de sus esfuerzos, finalmente me advirtió que el camino que pretendía emprender acabaría por resultarme fatídico, y accedió a contarme lo poco que sabía. Ajeno a su cautela, bebí de sus labios todo aquel conocimiento que creí trascendente para la misión que yo mismo acababa de imponerme de manera definitiva, convirtiendo en una pesada losa lo que hasta entonces sólo había sido el inquietante pero liviano aletear de unas alas de murciélago.

De vuelta a mi domicilio, con el pensamiento perdido entre misterios aztecas y maldiciones labradas en piedras milenarias que habían servido siglos atrás como tablero para rituales innombrables, dediqué los siguientes meses a perseguir la sombra de un hombre que acaso jamás existió. Entre los más alucinados miembros de laBSK hallé las más extrañas conjeturas. Para algunos, el Baronet 2.0 # 43 había sido tan sólo un estrambótico diseñador portugués de juegos de mesa amateur que había acabado absorbido por uno de sus prototipos. Hubo quien llegó a afirmar que llegó literalmente a desaparecer en el juego, diluyéndose en sus mecánicas y acabando por convertirse en un meeple deforme a medio camino entre la silueta de las vacas del Agrícola y  algo que recordaba lejanamente a un caballo de ajedrez. Otros afirmaron que la editorial con la que contactó, consternada por las terribles consecuencias para el sector si el prototipo llegara un día a ver la luz,  mandó hacerlo desaparecer discretamente, guardando el ejemplar en una caja fuerte que hasta día de hoy habría permanecido cerrada. En un castizo mesón en medio del baldío inacabable que es la meseta castellana, y después de dar buena cuenta de medio kilo de caracoles al ajillo, se me susurró empero en una noche de ventisca invernal otra versión de los hechos, según la cual el Baronet 2.0 # 43 no habría sido sino más que una invención del marketing de dicha empresa para conseguir que su última novedad, un bodrio infumable y sobreproducido, pudiera escalar puestos en el ranking de la BGG.

Durante cierto tiempo mi investigación permaneció estancada. Poco a poco fui relegando el tema, y casi lo había olvidado cuando una llamada intempestiva me puso de nuevo sobre una prometedora pista. Según el anónimo interlocutor, el Baronet 2.0 # 43 no habría existido jamás, siendo el producto de una disfunción en la trama binaria de laBSK producida por una entidad atemporal de origen antediluviano que utilizaría nuestra realidad como hoja de ayuda para echarse un solitario a un wargame cuya partida llevaba durando eones y cuyo reglamento, plagado de excepciones como las leyes físicas de nuestro universo,  podía llegar a entreverse en ellas tan sólo tras llevar a cabo complicados procesos alquímicos que requerían toda una vida de dedicación para poder siquiera prepararlos. Si bien no di ningún crédito a dichas insinuaciones, contraté un informático para que analizara el historial de laBSK, seguro de que ello  sin lugar a dudas descartaría sin ambages la insostenible historia. Cuál no sería mi sorpresa cuando mi agente hubo de confesarme desolado que todos sus esfuerzos habían resultado inconcluyentes.

Este revés tuvo sin embargo la virtud de ponerme en contacto con un miembro que me dio la conjetura más perturbadora de las que hasta entonces se me habían presentado: que el Baronet 2.0 # 43 que yo buscaba no era si no otro usuario de laBSK, que como yo, se había perdido tras los pasos de otro supuesto Baronet 2.0 # 43, en un ciclo sin retorno del cual se ignoraba la fecha exacta de origen. Es más, según mi contacto, cabía la posibilidad de que yo mismo fuera todos los anteriores buscadores del Baronet 2.0 # 43 desaparecidos hacía tanto tiempo, y que en las versiones más oscuras de dicha interpretación, yo mimo habría sido en verdad no otro que el Baronet 2.0 # 43, quien, olvidado de sí mismo tras una hórrida partida a una ensalada de puntos de Stefan Feld,  habría comenzado a buscar su propio sentido y quien así habría provocado la disfunción en la plataforma virtual de laBSK.

Finalmente, ayer logré comenzar a resolver el enigma, y la única respuesta posible es la causa de mi actual  estado de postración. Trastornado y ansioso, me vuelco sobre estas páginas en un intento de aliviar los suplicios de mi alma atormentada. No seré yo sin embargo el que desvele la historia, pues ello rayaría en el crimen, y no podría perdonarme jamás ser el causante de la desgracia de mis semejantes.  Dejaré sin embargo aquí el indicio que me ha llevado a las puertas de este conocimiento terrible e inhumano que amenaza con destruirme. Aquellos iniciados que sepan leer entre las líneas y erratas de un reglamento no corregido logren acaso seguir mis pasos, si esa fuese su voluntad, aún en contra de su interés.

He aquí el ¿fortuito? accidente que me puso sobre la buena pista, y que me contó un besequero vallisoletano que dijo haber sido el protagonista de la historia. Entre bebidas y risas, sabiendo el motivo de mi interés por él, repentinamente se rostro se ensombreció y, entre susurros, me hizo la siguiente confesión:

“El último reflejo de un sangriento atardecer huyó tras los cristales del vagón de cercanías en el que volvía a casa después de un día de curro excepcionalmente largo. Afuera todo se trocó en una noche ventosa y desabrida. El tren atronaba raudo, abriéndose paso por entre la sombra y el crepúsculo. Ensimismados mis ojos en la oscuridad indescifrable y silenciosa que atravesaba el convoy, no me di cuenta de que tenía un acompañante sentado frente a mí. O quizás éste ya estaba cuando subí al tren; tan abstraído había quedado tras el trabajo que no sabría asegurarlo. El extraño portaba una tablet y estaba leyendo una reseña en laBSK, lo cual me llamó la atención y entablamos conversación. El viaje era largo y finalmente el diálogo decayó. Mi acompañante no parecía tener intención en ninguna de las desiertas estaciones en las que nos detuvimos. Al final, habiéndonos reconocido mutuamente por el ojal de iniciados, comenzamos a comentar aspectos de laBSK oculta, y acabamos susurrando algo temerosos el misterioso caso  del Baronet 2.0 # 43 y las desapariciones de usuarios que recientemente se habían asociado al fenómeno. Mi acompañante, silencioso por un momento, sonrío finalmente, de una forma tímida y, mientras carraspeaba inseguro, acercó su rostro al mío para confesarme:
-   Yo conozco al Baronet 2.0 # 43. Pero está muerto.
Debió sin embargo sorprender mi gesto de incredulidad, por lo que me preguntó:
-   ¿Es que acaso no cree Ud. en fantasmas?
-   No. –Le dije yo, con un convencimiento hasta entonces sin fisuras.
El extraño volvió a sonreír. Asintió casi imperceptiblemente, desvió su mirada hacia un lado mientras volvía a reclinarse en su asiento y volvió a sonreír levemente cuando se volvió a mirarme.
-   Pues yo sí, -confesó.
Tras lo cual, desapareció.”

en: 07 de Junio de 2018, 10:11:19 12 LUDOTECA / Reglamentos / GLOOMHAVEN (Libro de escenarios)



Ya he terminado de maquetar el libro completo de escenarios del Gloomhaven.
Las traducciones se han hecho entre varios miembros de la Comunidad Aruok.

Ficha en Bgg
https://boardgamegeek.com/boardgame/174430/gloomhaven

Descarga del libro
https://drive.google.com/file/d/11WMHUO1yGyC6F9zJUIOvDev7MacVRYkg/view?usp=sharing

en: 11 de Enero de 2018, 20:14:30 13 KIOSKO / Reseñas escritas / Gloomhaven (reseña)




Es difícil escribir una reseña para un juego cuya de historia se cuidan todos de no conocer antes de poder vivirla ellos mismos. En mi caso sólo he completado seis escenarios de la campaña, lo que supone un pequeño fragmento de lo que representa el cuadro completo de la historia de la ciudad de Gloomhaven.

Con lo poco que he andado no es el objeto de esta reseña dar un veredicto final sobre sobre toda la campaña sino de lo que se muestra a lo largo de ella en los primeros pasos de nuestros personajes, las sensaciones que dan sus mecánicas, la narración y el abrigo del mundo que ha diseñado su autor. Si es de alguna ayuda para los que se encuentren indecisos ante la inminente llegada de copias a las distribuidoras por mi parte ya ha valido la pena escribirla.

Gloomhaven tiene tanto de libro como juego de mesa, por lo que trataré de no desvelar nada de las múltiples tramas que se abren y se entrelazan en el juego.

Hace ya un año que las copias de la primera edición de Gloomhaven llegaron a las manos de sus satisfechos propietarios. Dijeron tantas bondades de él que poco tiempo después, en abril, Isaac Childres lanzó una nueva campaña de Kickstarter para satisfacer las súplicas de los muchos que dejamos pasar la primera oportunidad, lamentándonos de no haber sabido ver el gran juego que iba a ser como ya anunciaba su voluminosa caja.

Yo fui uno de ellos. Fue mi primer Kickstarter y llegó a mi domicilio con un retraso de varios meses respecto a la fecha inicial estipulada. A pesar de ello la espera no resultó nada traumática. En la espera estuve bien ocupado jugando y rejugando a otros juegos de no tan alta cuna pero a los que profeso igual estima.


Por la cercanía de la Navidad, en un impulso masoquista y por dotar de un efecto catártico a la experiencia de recibir un juego de tales proporciones y tan bien considerado en la clasificación de BGG decidí prolongar un poco más la espera y confinar mi copia en una oscura buhardilla hasta el día de Reyes.

Al fin el ansiado día llegó y abrí la inmensa caja, grande y pesada como un viejo cofre de los mundos de fantasía. Saqué con pesadez la tapa – nunca he visto antes que se necesiten tantos segundos para lograr sacar la tapa de un juego - y eché un ojo a su dorado interior: Estaba colmado de troqueles hasta decir basta, sus componentes besaban los bordes, todo un baúl de tesoros, 18 planchas esperando ser destroqueladas.

Tras retirarlas una por una alcancé a ver por fin el fondo de la caja: las ordenadas hileras de cajitas selladas de los personajes, figuritas y cartas, muchas cartas. Previamente había leído sobre la desbordante cantidad de material que traía el juego. Incluso leí comentarios enfurruñados quejándose de que el juego era tan grande que no cabía en la caja.

Me pareció exagerado. Cómo podía ser ¡Imposible! No me dejé amedrentar por tales comentarios, y deseché la idea de hacerme con uno de esos kits fabricados adrede para organizar el juego. Vanidoso de mí lo atrobuí a una mala organización, que una vez destroqueladas las piezas de cartón de la caja, ésta debía ganar espacio por fuerza, y si todo vino dentro y perfectamente cerrado no debería haber ningún problema después.


El pequeño napoleón que hay en mí, no satisfecho con dar muestras de su presencia cuando me dedico a algún wargame - aunque no venciendo ninguna batalla - hizo un inesperado acto de presencia fuera de su medio para decirse convencido que alguien como yo curtido en destroquerlar docenas de juegos, organizar y optimizar el espacio para facilitar la preparación de partidas lograría organizar todos aquellos tesoros de manera que cupiesen de la mejor manera posible. 

Confiado me puse a rebuscar entre mis viejas figuras y escenografía de Citadel para mejorar el estándar de calidad del a niveles épicos. Gloomhaven era en mi mente el lícito sucesor del viejo Heroquest, por el que corría la revitalizante sangre de MageKnight y traía consigo todo el aroma hecho juego de mesa de Skyrim, por lo que debía de lucir en la mesa de acuerdo a las - altísimas - expectativas que tenía puestas en él.


Tras destroquelar lo que no me pareció tanto material – quien haya destroquelado alguno de los últimos títulos de la serie La Bataille sabrá qué es destroquelar MUCHO – y ver el gran vacío que contenía el interior de la caja me dispuse a organizarlo todo añadiendo una fina bandeja para fichas GMT y desmadejé una vieja caja de Commander de Magic que me serviría para guardar las fichas de escenografía y cartas.

Después desprender de los 9 kilos iniciales del juego todo el material sobrante de destroquelar las piezas de cartón daba por hecho que todo cabría de sobra. Las criaturas las había organizado en bolsitas para amoldar su contenido al espacio restante de la caja y no desperdiciar así ningún rincón.

Así hice una primera prueba de volverlo a meter todo en la caja y efectivamente, como afirmaban otros jugadores, no cabía.

¿Cómo era posible? Tres intentos desesperados removiendo el interior, buscando espacio donde no lo había, sacando escenografía de puertas y columnas de plástico con las que pretendía adornar los escenarios acabaron fuera, y al fin, tras recuperar la caja el contenido original, por una suerte de combinación, la tapa cerró bien.

Lo primero que descubres en Gloomhaven es el minijuego de cómo recoger los componentes de vuelta a su caja. Hasta que no superas esa prueba de fuego no puedes plantearte jugar tranquilo la campaña. Dicho minijuego descubre que la magia de Gloomhaven trasciende los límites del propio juego, abarcando a la propia caja. Un juego tan mágico debía ir en una caja igualmente mágica.

Aparte de gastar mucho tiempo en recogerlo, esta semana lo he jugado bastante. Seis escenarios completados con éxito más tres intentos fallidos que no han contando en el cómputo de mi avance en la campaña.

Sin entrar en detalles diré de Gloomhaven que estoy sorprendido de la imaginación del señor Isaac Childres y el original mundo de fantasía que ha sabido escribir él solo. Sólo he visto una pequeña parte de ese mundo y su sabor es muy particular.


Por ejemplo, sobre las razas de los personajes básicos con los que se puede iniciar la campaña, esperaba ver un enloquecido Conan como el del de Heroquest, un mago con barba y aspecto hechizado con pinta de no haber hecho unas dominadas en su vida y algún enano cabezón de rostro malhumorado, con un hacha más grande que él.

No hay nada de eso en Gloomhaven. Es un mundo de fantasía nuevo que pide ser explorado, mezclarte entre sus habitantes y conocerlos. Las criaturas que pueblan el juego parecen realmente mágicas, sacadas de viejos cuentos ya olvidados. Las ilustraciones que acompañan al juego, incluyendo el cálido y risueño crepúsculo de la portada, crean un ambiente siniestro, enigmático, anciano y mundano.


Jugar a Gloomhaven es como leer un buen libro al lado de la crepitante llama en una noche de tormenta. Entre los escritos que te tocará leer se te lanzarán preguntas que interrumpirán el ritmo de tu lectura para sumirte en la incertidumbre de las consecuencias de tu respuesta. Deberás ser valiente y elegir y aceptar los efectos de tus decisiones. Así marcarás tu propio rumbo en este gran relato que es Gloomhaven, con tu puño y letra. Muchos caminos quedarán por andar, promesas de nuevas sorpresas para futuras campañas, donde los personajes jugadores tengan otros rostros y otra moral.

Cuando empiezas a viajar con tus personajes explorando los confines de Gloomhaven una retaila de mapas de todos los colores y ambientes empiezará a desplegarse ante ti. A veces te encontrarás al aire libre pero en situaciones apuradas, otras en cerradas y demasiado silenciosas mazmorras donde el aire es viciado y las sombras pueblan las losetas de los escenarios recortando y ocultando sus límites.

Con cada nueva aventura, en cada nuevo e insignificante suceso en la ciudad capital se te susurrarán al oído nuevas localizaciones a las que podréis viajar en el futuro y que salpicarán el gran mapa virgen del mundo de Gloomhaven.

Con cada nueva señal, el mundo oculto en la mente del autor se te irá desvelando formando un macrorelato del que tu grupo de personajes llevará la batuta. Vosotros decidiréis cuando y dónde ir en cada ocasión.

Deberéis pertrecharos bien con el mejor equipo puesto que os ofrezca la incipiente prosperidad de la ciudad. No podréis confiaros con vuestros recién adquiridos poderes al subir de nivel, ya que todos los escenarios se forman teniendo en cuenta el nivel total de vuestro grupo.

Lo que sí experimentaréis es una curva de crecimiento del personaje épica, no veloz pero sí rotunda. De lo que empezasteis siendo con un mazo de combate genérico y triste a lo que podéis llegar a alcanzar en el curso de la campaña hay un bello camino de transformación. Tras unos pocos escenarios la sombra de tu personaje no será la misma, inspirará terror y tu letalidad en combate estará más que manifiesta.


Las fichas de criatura están montadas sobre peanas. No resultan tan llamativas como las figuras de plástico pero son atractivas y muy funcionales - recordemos las limitaciones de espacio de su ya inmensa caja-. Su arte es siniestro acorde con la ambientación: bestias de ojos centelleantes enmarcadas en deprimentes pantanos, con manos minúsculas y dedos afilados y huesudos. Todos ellas parecen sacadas de un relato de El Cuenta cuentos de Jim Hensen.

Empezamos nuestra aventura escogiendo a los miembros de nuestra cuadrilla, en el caso de mi presente campaña en solitario son Tinkerer y Spellcaster. En un primer momento probé con tres sumando a Scoundrel, pero me pareció excesivo para hacerlo en solitario.

Con dos personajes las posibilidades estratégicas ya son muy ricas y es posible estudiar a fondo un gran número de sinergias existentes sin necesidad de más personajes. Además, llevando sólo dos personajes el número de criaturas en los escenarios se reduce considerablemente, por lo que completar una campaña tan larga se hace posible.


Cada personaje dispone de su propio mazo de cartas que constituye su mano. En Gloomhaven no se roban cartas. Dispones de todas las cartas de tu mano para montar tu estrategia desde el turno uno. Saber en qué orden gastarlas es vital para hacer brillar a tu personaje en los diferentes escenarios.

En este aspecto es muy parecido a MageKnight. Posee ese elemento puzzle que te mantendrá en pausa para desesperación de los demás jugadores mientras analizas tu situación: el espacio de las losetas de mapa, el tipo de criaturas enemigas, su disposición en ellas, y teniendo en mente una idea tratar de plasmarla con tu limitada pero vasta en combinaciones de tu mano de cartas.

Claro que si juegas en solitario esto no será ningún problema. Podrás devanarte los sesos con placer todo el tiempo que quieras tratando de dilucidar la jugada más ventajosa.

Cuando descubrí Mageknight me dije que qué bueno sería jugar a la escala de Heroquest con un sistema de cartas-puzzle como aquel. Bueno, pues Gloomhaven es ese juego, o al menos en un 50%. La otra mitad el relato, la lectura de tu propia leyenda.

Gloomhaven no sólo se vive pasando de escenario a escenario, tu acción de campaña se materializa en un gran mapa donde recorrer grandes distancias hacia los puntos señalados, lugares ocultos que te han sido desvelados por la historia como se hace en los videojuegos Skyrim o Oblivion.

En tus viajes a lugares recónditos o de vuelta a la ciudad de Gloomhaven robarás cartas de carretera o de ciudad respectivamente con sucesos que darán cuerpo a tus largos y cansados viajes, así como te ayudarán a conocer mejor la propia realidad de este mundo mágico e interactuar con él.

Pero una vez la acción narrativa desemboca en el juego de un escenario, la escala cambia y dispones las figuras sobre el tablero de losetas.

Jugando las cartas deberás resolver el puzzle de tu movimiento por los hexágonos de las losetas, tu interacción con los personajes aliados y los ataques que dirijas a las criaturas enemigas, del mismo modo con el que en Mage Knight se desplazaba tu héroe por el mapa e interactuando con los lugares, realizando determinadas acciones y enfrentándote contra los enemigos en grandes batallas.


La primera vez que tomas el papel de tu personaje la vasta cantidad de posibilidades de juego que te ofrece tu mano de cartas te supera. Te falta la experiencia de conocer las limitaciones de tu personaje, las sinergias que puede llegar a llevar a cabo solo o acompañado por otros héroes, etc...

Así que la mejor manera de empezar a  jugar es equivocándose, experimentando el error de tus elecciones y poco a poco construir con tu personaje el juego que te haga sentir cómodo, y para esto ayudará las futuras cartas que ganes al subir de nivel y te permitan suprimir aquellas de las que ves poco uso.

A medida que consumes tus cartas tu personaje va perdiendo opciones ya que estas terminan en un montón de descartes, de donde sólo las puedes recuperar efectuando una acción de descanso. En esas circunstancias se te permite recuperar todas aquellas cartas que hayan ido a parar allí menos una, y de esta manera se fija en tu personaje un reloj invisible de agotamiento que te va asfixiando y que te obliga a moverte rápido para completar la misión cuanto antes. Si te demoras demasiado, la mano de tu héroe caerá rendida y dejará solo a su compañero en el desenlace del escenario.

Tu héroe crecerá en poder, conforme suba de nivel nuevas cartas se desbloquearán abriendo ante ti en un inmenso abanico de posibilidades, revelándote el verdadero potencial que te esperaba como destino, dándote la oportunidad de que personalices la acción de tu héroe para los próximos escenarios.

Estos cambios de cartas tendrán un gran impacto en la manera de jugar el personaje en el futuro y te sentirás en un constante retocar, perfilar dicha mano de cartas buscando el equilibrio perfecto. Recuerda salvando las distancias al ajetreo mental que se produce al construir mazos de Magic.


Yo estoy usando dos personajes para hacer la campaña, pero hay otros cuatro iniciales completamente diferentes y bien testeados que sabrán darle un color, un sabor completamente diferente a tus partidas, a la manera de moverte por el tablero, de interacturar, de escribir su propia leyenda. Y para que un héroe sea leyenda algún día nos debe de dejar.

Al inicio de la partida tomarás dos cartas y te quedarás con las que más te gusten. En ella se revelará el destino de Gloomhaven para tu personaje. Una vez cumplido, haya llegado donde haya llegado, haya vivido lo que haya vivido con los tuyos, te dejará y desbloqueará con su marcha un nuevo personaje, una nueva raza genérica con la que continuar la aventura partiendo desde el nivel 1.


No temas por perder todo tu avance. Sin duda su marcha supondrá un gran golpe a la potencia de vuestro grupo de héroes y sentimentalmente te sientas desgarrado cuando lo tengas que devolver a la caja con el resto de componentes ya descartados.

Pero a cambio degustarás el amargo y dulce sabor de los ciclos que empiezan y terminan como la vida misma dentro de la propia campaña. Unos se marcharán y otros nuevos vendrán. Habrá varias generaciones de personajes en tu grupo conviviendo, aprendiendo los unos de los otros. El desconocido potencial de los personajes nuevos te harán redescubrir la valía de los que creías ya dominados.

Este ir y venir de personajes en una larga, larga campaña, relato es lo que llena a Gloomhaven de nostalgia y epicidad. No sabes cuando te dejará ese personaje que tanto cariño le has cogido pero tarde o pronto lo hará, y se desvelarán nuevas caras, nuevas formas de jugar. Gloomhaven es una experiencia en muchos niveles: acción en el tablero, diseño de tu personaje fuera de él, viajes por el mapa, lectura con toma de decisiones. Todo lo haces tú, no te sientes dirigido por el juego.

En MageKnight las cartas a tu disposición para interactuar en tu turno están sometidas al azar por el orden en el que que aparecen al robarlas del mazo. En Gloomhaven no robas cartas, como hemos dicho, dispones de toda tu mano a la vista y simplemente escoges cuál jugar primero, pero no queda con ello libre del tan necesario azar que te dé esa dolorosa incertidumbre de no ver automáticamente cumplida tu estrategia por sólo haberla imaginado: las cartas de resolución de combate.

Cada vez que atestes un golpe de la naturaleza que sea a un objetivo robarás una carta que modificará para bien o para mal su potencia, dándole un efecto real que tal vez no sea el que deseabas. El uso de estas cartas es similar a las del juego de tablero de Juego de Tronos cuando se resuelve un enfrentamiento militar.


Jugar a Gloomhaven es como leer uno de aquellos añorados libros de Elige tu propia aventura. Cuando termines la campaña y descubras que te has dejado atrás tanto por descubrir: lugares, personajes ¿Y qué habría pasado si en aquél instante crucial hubiese escogido el otro camino? Será señal de que ha llegado el momento escoger un nuevo grupo de inicio, darle un buen nombre y calzarte las botas para seguir conociendo este recóndito mundo de fantasía.

En Gloomhaven pasarás mucho tiempo luchando por bosques siniestros, enfrentándote a extrañas criaturas, diseñando tu mano de cartas, gestionando los recursos de tu personaje, pero sobre todo pasarás mucho tiempo leyendo, y aquí descubrimos que Isaac Childres sabe escribir muy bien.

La lectura del reglamento es fácil, casi se puede leer en diagonal si conoces otros juegos de mecánicas parecidas. Además, Isaac Childres ha sabido resaltar en los párrafos esa información que sí es vital leer y que tal vez a la luz de los que han ayudado a probar el juego resultaba más fácilmente pasar por alto. Es un reglamento muy agradable de leer y consultar, todo está ahí bien ordenado y definido.

Hay mucho trabajo que hacer en la ciudad de Gloomhaven, pero también fuera de ella. Muchas tierras que recorrer, muchas cartas de camino que robar y resolver, tomar decisiones, a veces acertadas, a veces equivocadas. Obtendrás pistas a lugares remotos, oportunidades de probar tu valía a los ciudadanos de Gloomhaven ganando prestigio o de perdiéndolo por la bajeza de tus decisiones. Todo ello dependerá de la aventuras que hayas escogido recorrer.

¡Muchas gracias por leerlo!

en: 03 de Noviembre de 2017, 14:18:55 14 LUDOTECA / Variantes / K2 - Muerte bajo los Ochomil (Variantes)




He creado una nueva loseta de clima, llamada Muerte bajo los Ochomil, y una variante para mezclar las losetas de verano e invierno con esta nueva loseta y así tener partidas más variadas en cuanto al clima.

https://boardgamegeek.com/filepage/154192/muerte-bajo-los-ocho-mil-loseta-de-clima

en: 25 de Octubre de 2017, 14:25:50 15 SALÓN DE TE / Besequero de la Semana / Baronet 2.0 #32 - 25/10/17 - Wkr

Hola a todos, quiero agradecer a nuestro próximo Baronet el habernos concedido el placer de subirse a la palestra para que podamos bombardearle a preguntas y conocerle un poco más.

Es una persona a la que tengo mucho que agradecer pues sin esta plataforma no habría conocido a mucha gente a la que puedo sentirme orgullosa de llamar amigos.Ha hecho posible que muchos de nosotros encontremos aquí un hogar. Por ello creo que no me equivoco al decir que se que tendrá la acogida que merece nuestro querido administrador Wkr.

Aquí os dejo su biografía y sus afirmaciones:


José Carlos de Diego Guerrero. Nació en Zaragoza (España) en el 73. Estudiante de Estadística en la Universidad de Zaragoza. Desesperante diplomatura, con una altísima tasa de suspensos y abandonos, y que aún así reza para poder terminarla algún año de estos, a falta de 4 asignaturas. A lo largo de su vida, ha ido recorriendo todos los trabajos temporales que puedan existir, con infinitos contratos de obra basura, lo que no ha hecho más que confirmar que “tiene que hacerse empresario”, para no depender de nadie que no sea si mismo.

Escritor freelance, diseñador de juegos, articulista, agitador lúdico y blogger. Apasionado de los juegos (tanto de rol como de mesa) desde hace 20 años. Ha estado desarrollando diferentes proyectos serios en los últimos años, entre los que destaca:

La web de la Sociedad Británica para el Conocimiento (BSK), la primera comunidad española sobre juegos de mesa y cartas.
Editor, director y redactor de la revista Tabula sobre juegos de mesa.
Blogger y crítico de juegos en “Diario de WKR”.
7º Mar – El Pacto de los Lobos – La Bestia de Lockhorn – (1º Premio In Sumo Ingenium 2002).
Unknown Armies – Feria de Monstruos (1º Premio Ossian 2002).
Castillo de Falkenstein – Trampas y Enredos de Amor (2º Premio In Summo Ingenium 2003).
La primera página dedicada a icehouse en español.
Su juego Mundialito, con el que quedo finalista en el 2007 Ciutat de Granollers de Creación de Juegos.
“El Club de los Martes”, su primer juego de mesa (y opera prima) editado profesionalmente con la editorial NoSoloRol.
“Planeta BSK”, un planeta donde se engloban la mayoría de blogs de habla hispana sobre juegos de mesa.
Nominado en 2008 a los premios Jugamos Tod@s como autor de juegos de mesa en España. Finalista.
Su juego L’esprit de Marie Antoinette, con el que quedo finalista en el 2009 Ciutat de Granollers de Creación de Juegos.
RoboSoccer, ganador de 1er. NESTORGAMES continuous abstract game design contest, publicado en 2010 bajo la editorial NestorGames, remake del Mundialito.
Su juego Star Conquest, ha quedado finalista en 2010 en el IV Premio Ciutat de Granollers de creación de juegos.
También he colaborado en las revistas/fanzines: El Espejo del Tiempo, Goblin, Tabula, RPG-Magazine, NoSoloRol Magazine, Peatom.info, The Freak Times.

Mis 3 afirmaciones: ¿Cúal de ellas será la falsa?

1. Escribo juegos de rol bajo pseudónimo para diversas editoriales.
2. Poseo una colección que supera los 800 juegos de mesa.
3. Nunca he ido a Essen, ni creo que lo haga, ni me interesa.
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