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Temas - Findus

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Cajón de sastre / ¿Es cierta la noticia de la nueva edición de Hero Quest?
« en: 18 de Septiembre de 2013, 00:00:15  »
Saludos,

He mirado por la BSK pero no he encontrado nada al respecto (supongo que he buscado rematadamente mal y que sí habrá algo, en ese caso, que se cierre esta entrada sin contemplaciones).

Según he visto la empresa española Game Zone pretende sacar el año que viene una edición 25 aniversario del mítico Hero Quest. [url]http://thefreaktimes.com/2013/09/16/vuelve-hero-quest//url]

En BGG son tantos los escépticos como los que desean que sea realidad el proyecto.

¿Os suena este tema?¿Es cierto?

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Besequero de la Semana / Baronet #55 - 16/5/2011 - Lethan
« en: 15 de Mayo de 2011, 22:13:48  »
Buenas a todos.

Aquí os dejo la presentación del señor Lethan. Por favor trátenlo con cortesía, no le den lametones (aunque sea un 98% de azúcar no lo lleva nada bien) y, sobre todo, no le digan nada de su sombrero, él cree que está a la moda...

Me llamo Diego, tengo 24 años y aunque nací en Melilla, vivo y siempre he vivido en Málaga. Lo primero, gracias a mi “mecenas” baronetil; tenía que ser Findus…

Como dato interesante en mi vida jugona, decir que soy el pequeño de 4 hermanos (y muy pequeño; el que va delante de mí me saca 7 años), por lo que de una forma u otra, siempre ha habido juegos a mi alrededor, aunque muchas veces me dedicase más a mirar que a jugar porque los muy cabrones no me dejaban jugar con ellos ;(

Como primer juego de mesa, recuerdo haber jugado y visto jugar mil veces al Risk, y también a algunos clásicos de CEFA como El Imperio Cobra, Alerta Roja, Dagón o Misterio (la versión del Cluedo) También he jugado mucho al rol en mis tiempos de instituto, sobre todo D&D y Cthulhu. También he jugado a las Magic y a Warhammer, pero poquito, poquito, que no estaba la economía para esos trotes

Ya en la facultad (otro que también ha estudiado Historia) el grupo rolero se deshizo (uno estudiaba en Granada, otro en Sevilla…) y con los nuevos compis aspirantes a historiador jugábamos mucho al Risk, prácticamente todas las semanas.

Y  fue entonces, allá por el 2005, cuando empecé a trabajar en el Corte Inglés unas navidades, en la sección de juguetes, donde me encontré con una rara editorial llamada Devir, y algunos juegos extraños como Carcassonne, Los colonos de Catan o Exploradores. Intrigado (y motivado porque era bastante barato) me compré un Carcassonne, y hala, a empezar el vicio.

A partir de ahí empecé a interesarme cada vez más por el tema, descubrí la BSK, las tiendas online, millones de juego, y empecé a comprar compulsivamente hasta día de hoy. Por los mundillos de Internet también nos conocimos unos cuantos aficionados al asunto y empezamos a quedar, hasta que formamos un grupillo de juego estable y me hice un blog para ir comentando tonterías variadas.

En cuanto a gustos jugones, muy fácil, me gustan casi todos, pero dejo los detalles para cuando los preguntéis.

Las afirmaciones…

- He pasado por 4 grupos de juego estables y, sin que se conozcan entre ellos, en 3 de ellos han acabado apodándome “Lengua de serpiente” por no dejar de comerle la oreja a todo el mundo y dar puñaladas traperas. Una vez incluso un buen amigo dejo de hablarme durante una semana.

- Una vez, recién empezado este vicio, mi hermano se llevó el Caylus para jugar con sus amigos. Un par de días después, cuando fui a jugar yo, descubrí que faltaba 1 trabajador. El cabreo que me cogí fue tal que mi hermano se fue a casa del amigo al momento a buscar la ficha. Apareció debajo del sofá.

- Acabo de terminar las prácticas del antiguo CAP (ahora máster en el que la coordinación te infla las narices todos los días) en un instituto, y cuando plantee la posibilidad de introducir los juegos de mesa en las clases, su respuesta literal fue: “Si haces eso puede que nos divirtamos mucho, pero aprobarte no te voy a aprobar”

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Juegos por software / Small World en Vassal ¿Alguien se anima a una prtida?
« en: 16 de Febrero de 2011, 20:43:12  »
Pues eso, estoy aprendiendo a usar el Vassal y querría seguir probándolo y ganando experiencia con el juego Small World.


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Reseñas escritas / KINGMAKER
« en: 31 de Marzo de 2008, 22:45:38  »
Kingmaker



Diseñado por Andrew McNeil & Don Turnbull & Mick Uhl

Avalon Hill 1976. Revisado en 1980.

De 2 a 6 jugadores. Duración media de una partida 4 horas.

Kingmaker es uno de los juegos clásicos de la edad dorada de la firma americana Avalon Hill. Aunque actualmente está descatalogado es relativamente fácil conseguir un ejemplar de cualquiera de sus cuatro ediciones (una de ellas británica y de bastante peor calidad) por un precio muy bajo.

El juego nos traslada al siglo XV inglés durante la conocida como Guerra de las Rosas entre los York y los Lancaster. Los jugadores representan facciones nobiliarias en su lucha por controlar a alguno de los miembros de las dos familias reales y conseguir que su candidatos sea coronado único Rey de Inglaterra. Para ello no basta con la intención ya que hay que eliminar por completo a la familia rival (si apuestas por los York debes liquidar a los pretendientes Lancaster y viceversa) y además debes tener en tu poder al miembro de la familia de más edad ya que sólo él (o ella) puede ser coronado.

Para lograr este objetivo cada jugador recibe al principio de la partida una serie de cartas entre las que podrá obtener nobles, títulos, cargos públicos, vasallaje de ciudades, barcos, mercenarios y obispados. Cada turno recibirá otra carta de este grupo y podrá de ese modo ir reforzando su facción aunque también deberá revelar una carta de "evento" (distintas a las anteriores) en la que podrá tener lugar alguna circunstancia que puede ser beneficiosa o terriblemente perjudicial para cualquier jugador (desde tormentas en el mar, hasta embajadas del Papa, pasando por incursiones escocesas o por brotes de peste en diversas ciudades).

Las inevitables batallas se pueden resolver siguiendo dos sistemas:

- Básico: sacando una carta de evento y comprobando la proporción que se indica en esa carta (todas tienen un valor impreso, que sólo tiene efecto en las batallas, incluyendo el temido "Bad weather delays attack" que ha hecho perder más de una partida al que estro escribe). Si es igual o inferior a la que se da en la batalla vence el atacante, si no vence el defensor.

- Avanzado: Se colocan en orden de batalla a todos los nobles involucrados por y otro bando y se resuelven los combates entre ellos utilizando los mismos datos de proporción. Gana la batalla el que consigue mantener con vida más tropas al final.

En ambos casos durante las batallas se pueden jugar cartas desde la mano que añaden mercenarios, tropas nobiliares o incluso que hacen desertar a nobles del enemigo en mitad de la batalla (como la temida carta Vacilating noble o traducido socarronamente como "noble vacilón").

Las batallas son terriblemente sangrientas, pudiendo cambiar el rumbo de la partida en un solo enfrentamiento, además de ser caldo de cultivo para traiciones y engaños. Exactamente igual que cuando se convoca el Parlamento...

En el Parlamento, que lo convoca el jugador que controle al Rey de Inglaterra (si sólo hay uno) o en su defecto quien ostente el cargo de Canciller de Inglaterra se reparten los cargos, títulos, obispados y propiedades que nadie haya podido reclamar y por tanto haya tenido que descartarse o que haya perdido el bando derrotado en una batalla al morir los nobles que disfrutasen de esas ventajas.

Las votaciones son a dos vueltas (en las Cámaras de los Lores y los Comunes) y promueven que se formen alianzas temporales muy extrañas, ya que la doble mayoría puede impedir que se formen grupos cerrados de jugadores que se repartan las cosas por "aplastamiento de votos" (como sucede muy comúnmente en el República de Roma, por ejemplo).

En definitiva se puede decir que Kingmaker es un juego que no facilita en absoluto que se produzcan dos partidas iguales. Las puede haber muy cortas (si la fortuna se alía con un jugador) o muy largas si no existe ninguna fuerza hegemónica ni "alianzas inquebrantables". Además el sistema de juego es muy sencillo y simple (las reglas no superan las seis páginas en inglés) y permite combinar las reglas básicas con algunas o todas las reglas avanzadas. Obviamente las partidas ganan mucho al introducir las variantes avanzadas, tanto en realismo como en diversión.

Finalmente la presentación del juego apenas ha variado en los casi treinta años que ha estado en el mercado. Avalon Hill cambió la portada exterior tres veces pero mantuvo la calidad gráfica y material mejorando el tablero para hacerlo más grande. No sucedió así con la versión británica del juego, en la que el mapa era un puzle de cartón muy fino y combado que se rompía al poco de empezar a darle uso.

Kingmaker
es un juego muy ameno, rápido y entretenido que, siguiendo el principio de Avalon Hill, instruye mientras divierte.

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Reseñas escritas / BLOOD ROYALE (Reseña)
« en: 16 de Noviembre de 2007, 18:57:11  »
BLOOD ROYALE
Games Workshop 1987


De 3 a 5 jugadores. Duración media de una partida: pactado al inicio por los jugadores hasta un máximo de 10 horas.


Blood Royale es un juego muy simple que nos traslada a la Europa del siglo XIV. Cada uno de los jugadores manejará una de las potencias (España, Inglaterra, Francia, Italia y Alemania) en su afán por conseguir ser el bando que más dinero consiga al final del juego. Para ello, además de recaudar impuestos, es necesario acumular los tres recursos "básicos" (grano, hierro y lana) que se producen en distintas casillas del tablero y trasladarlos a la capital de cada reino, allí se convierten en dinero. Si además de los tres recursos también se dispone de "Semi-lujos" o "Lujos" se ingresa una mayor cantidad de dinero en cada intercambio.

La gracia del juego (que lo eleva por encima de este aspecto más tipo monopoly) reside en que cada jugador tiene que gestionar, además, su propia familia real. De tal modo que habrá que ingeniárselas para engendrar herederos, concertar matrimonios con otros jugadores e intentar asegurar que la dinastía propia no se extinga (o, peor, ¡que herede el reino otro jugador!). Y es que la política matrimonial y la suerte con los nacimientos y defunciones de los distintos miembros de la familia real convierte las partidas en una especie de programa del corazón en plena Edad Media. De hecho es aconsejable que cada jugador a la vez que juega lleve el árbol genealógico de su familia para saber quienes son los herederos en cada momento y que enemigos potenciales, en manos de otros jugadores, pueden llegar a convertirse en pretendientes al trono fuera de nuestro control.

El sistema de Blood Royale es muy sencillo. La partida comienza en el año 1300, representando cada turno un periodo de cinco años, siendo el año 1400 el límite máximo de cada partida. Completar un turno suele llevar entre 25 y 30 minutos, con jugadores experimentados. Existen tres fases separadas que completan cada turno:

- La fase "dinástica", dónde se chequean los nacimientos y muertes de miembros de todas las familias reales, se concertan matrimonios entre jugadores y se pactan los "acuerdos de boda" (por escrito y plenamente vinculantes e inquebrantables).

- La interfase, en la que se cobran impuestos, surgen los recursos en las casillas dónde estén señalados y se alistan ejércitos y flotas.

- La fase de movimiento y combate, en la que se descubren los eventos de ese turno (plagas, rebeliones, hambrunas y tormentas en el juego básico, y muchas otras cosas en el avanzado) y se mueven los ejércitos y los recursos, pudiendo provocarse batallas entre jugadores.

Gana el juego quien haya reunido más dinero al final de último turno, aunque muchas veces lo divertido no es conseguir enriquecerse sino ver las distintas vicisitudes de cada familia real lo largo de la partida.

Con Blood Royale, Games Workshop hizo sus pinitos en el mundo de los juegos de tablero (Talismán fue su verdadero buque insignia en este mundillo), presentando un reglamento ágil y muy sencillo (lo más complicado y extenso es, precisamente, la parte que regula los matrimonios y las herencias dinásticas) que permite disfrutar tanto a los que prefieren la parte "estratégica" y militar del juego, como a los que se entretienen más con la parte "dinástica" y un tanto "rosa" de los matrimonios y nacimientos.

Fácil, sencillo y entretenido.

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