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Cheno

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Manhattan: Reseña del Dr. Cheno (El Dado Unico)
« en: 12 de Agosto de 2018, 21:37:51 »
Hoy nos encontramos ante un juego de reglas sencillas, duración contenida y tema bien implementado, en el que la interacción más atroz y vengativa se da lugar al construir la nueva Metrópolis. Visitemos Manhattan.

Este reseña ha sido redactada para el blog ElDadoUnico en Agosto de 2018
http://www.eldadounico.es/

Manhattan es un Aventureros al Tren de control de áreas.
Ficha
Manhattan
Editorial: Mercury
Autor:  Andreas Seyfarth, también responsable de obras como Puerto Rico o San Juan.
Ilustrador: Jacqui Davis es el artista de la actual edición, habiendo trabajado en Viticulture o Ex-Libris.
· 2 a 4 jugadores
· 45 minutos de duración (Comprobadas)

Reseña en formato cuestionario: rápido de leer, entretenido de hacer.

¿Qué? Mecánica y tema resumido.
Al principio de cada una de las cuatro rondas en las que se divide el juego, los jugadores decidirán qué tipo de edificios usaremos entre los 24 disponibles, seis de una, dos, tres y cuatros plantas. A continuación emplearemos cartas que nos indican en una matrix de 3x3 dónde colocar cada edificio, eligiendo nosotros en qué distrito y qué altura del mismo (de los que seleccionamos previamente) colocar.

Manhattan presenta un final de ronda en el que se puntuará la mayoría en cada distrito, el número de edificios de cada uno y el edificio más alto de toda la ciudad. 

El punto máximo de interacción lo trae que tu edificio puede ser colocado ENCIMA del edificio de otro jugador, siempre que tengas por lo menos el mismo número de plantas que el anterior. Eso permite destrozar estrategias en segundos, dejar jugadores sin puntuar en ciertas rondas y soltar la liebre a las negociaciones más ruines que se les ocurra.


Manhattan
¿Quién? Escalabilidad - Público objetivo - Momento de juego
Manhattan es sencillo de entender y comenzar a jugar, permite que todo el mundo pueda acercarse a él. Los engatusadores disfrutarán convenciendo a los demás, mientras que los más analíticos buscarán la mejor estrategia. Bien es cierto que el azar en las cartas que te llegan, al igual que un aventureros al tren, pueden significar no hacer la acción que más necesitas. El arte es sacar lo mejor de las carta que te tocan.

¿Dónde? Estética - Tema implementado
La versión actual de Jacqui Davis trae dos vertientes: es espectacular en mesa, pero los edificios traslúcidos son algo difíciles de distinguir entre número de plantas. No es un problema terrible, pero hay que tenerlo en cuenta. El tema es singular, ya que el juego es un abstracto de libro, pero realmente estamos construyendo pisos, así que tiene mucho sentido y aligera la explicación.

¿Cuándo? Duración - Rejugabilidad
En menos de una hora habrás disfrutado de una partida encarnizada contra jugones, o de un interesante puzzle con interacción con la familia. Dura lo que debe. En cuanto a rejugabilidad, al ser tan abstracto y tener tanta interacción, cada partida dependerá de los jugadores y sus movimientos.

SIN EMBARGO, la rejugabilidad aumenta con una minúscula expansión que comentaremos al final. 

¿Por qué? Sensación - Atracción - Detalles mecánicos
Los juegos con interacción tienen el peligro de dejar jugadores fuera, de generar rabia o incomodidad. Sin embargo, este Manhattan es tan claro y directo, con una duración tan contenida, que los rencores se van rapidísimo: en un distrito estarás peleándote con el azul, y en otro él te ayudará a desbancar al naranja. El género de control de áreas no suele ser fácil que guste a todo el mundo, y este manhattan, por su tema, supone un faro al que todos deberían mirar.

La pequeña expansión de Manhattan da la variabilidad que necesita el base 

Manhattan
Bipolar
Pros
· Se enseña en 5 min. Se disfruta en menos de una hora. Es un juego elegante.
· Interacción pura, sin paliativos, que al puntuarse cada ronda, cambia el objetivo de los jugadores.

Contras
· No recomendable a dos (los dos jugadores emplean dos colores), y a tres se resiente la interacción.
· No es fácil calcular a veces el número de pisos que tiene un edificio. Posiblemente se deba al carácter traslúcido de los mismos.
· La expansión de cartas de eventos da una variabilidad muy interesante. Debería incluirse en la caja base.

La expansión
Existe una minúscula expansión que consiste en 10 cartas de las que se escoge al azar cuatro y suponen al principio de cada turno una forma añadida y variable de puntuar. De una forma tan sencilla, hace que el cariz y los esfuerzos de cada jugador varíen entre rondas, añadiendo una variabilidad fundamental al juego base.

Conclusiones
Personalmente me encuentro contrariado, ya que Manhattan, obra de Andreas Seyfarth, autor de glorificado Puerto Rico, ha pasado sin pena ni gloria, cuando mi sensación es encontrarme ante el Aventureros al Tren de los juegos de control de área: sencillo, ágil y con mucha profundidad. Posiblemente, éste juego sea más profundo que el de los trenes, ya que el puzzle mental que representa la decisión de dónde y en qué momento colocar qué edificio es fácilmente más complejo que montar tu vía de tren.

Sin embargo, no es un juego perfecto: como todo juego de mayorías, funciona a su máximo número. El arte es genial y da un aire jovial a un juego encarnizado. Los edificios traslúcidos entran por los ojos y dan ganas inmediatas de sentarte en la mesa y pasarte una hora de intensidad. Tengo pendiente por estrenar El Grande. Sin embargo, la impresión es que éste es más abstracto y directo.

Me gustaba la pinta que tenía, soy amante de abstractos y éste tiene el tema muy bien calzado. Es un juego que encanta a todos los que juegan y mantiene la tensión el 100% de la duración a los cuatro jugadores. 

Manhattan es una joya, un cruce extraño entre abstracto, tema bien integrado y elegancia en un género complejo de satisfacer como es el control de áreas. Con una edición de lujo y añadiendo la miniexpansión de objetivos variables, se convierte en un imprescindible de una colección casual o jugona.



EXCELENTE