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Nenva

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En ruta a las estrellas [AAR Leaving Earth]
« en: 06 de Febrero de 2017, 20:19:11 »
[Muy buenas. Este es el primer AAR o sesión de juego que realizo, por lo que pido disculpas por sus fallos. Además, no voy, en principio y por el lugar donde lo tengo, a realizar fotografías del desarrollo, aunque tampoco es demasiado explícito en muchos casos para este juego. Voy a realizar una partida en solitario del juego Leaving Earth con su expansión Outer Planets y voy a relatarla algo noveladamente. Cada entrada no tendrá un tiempo concreto de años del juego, y la iré escribiendo según pueda. Os agradezco la atención y os dejo con la partida,  pidiendo disculpas por algunas inexactitudes y detalles, necesarios para la historia, que comenzará relativamente fiel a la Historia, pero se irá alejando dadas las necesidades del juego.]

Venus salía por el horizonte, acompañando a las cada vez más abundantes tinieblas. En la zona de Ekaterinburgo, un paseante solitario se dirige por un camino de tierra hacia las luces del fondo, una apartada granja de la zona. El paseante es Piotrich Pavlovich, un matemático de la Universidad Técnica Estatal de los Urales, quien se dirige hacia la casa familiar, a donde no sabe cuando podrá volver.

Corre el año de 1955 en la Unión Soviética, bajo el mandato de Nikita Jrushchov. Aunque los tiempos no eran tan duros como la década anterior tras vencer al invasor, todas las personas, en especial aquellas que tienen cargos de cierta relevancia, tenían siempre un cierto temor, y rumores de algunas desapariciones y traslados corrían siempre por los pasillos, incluso, para aquellos como Piotrich que tenían una unión al Partido muy fuerte.

Dos meses antes de la escena en que nuestro personaje camina hacia su casa, pensativo; se producía otra mucho menos idílica, al entrar en su despacho del campus tras una clase magistral de Física General. Dos hombres, vestidos de modo oscuro y discreto, con expresión ininteligible, estaban a la puerta de su despacho, le "invitaban" a entrar en el mismo con firmeza, a la par que amabilidad. En el interior, una tercera persona, vestida de civil, pero con una condecoración militar en la solapa, estaba admirando las ecuaciones de balística que estaban en la pizarra verde, a la derecha del despacho. Al oírle entrar, se gira e indica hacia los asientos...

¿Cómo hablar de los días que vinieron después? ¿Cómo relatar la experiencia de conocer a Serguéi Koroliov? ¿Cómo expresar los sentimientos, cómo agradecer que Mstislav Kéldysh, el gran matemático soviético y su antiguo profesor, le recomendase para esta responsabilidad para con los camaradas? En aquella sala, donde cincuenta hombres escogidos (alemanes y rusos principalmente), se iba a comentar una de las locuras más grandes que había pasado por una mente humana. Aquellos grandes expertos en Matemáticas, cohetería, misiles, bombas nucleares y Física estaban en aquella sala escuchando boquiabiertos las palabras de aquellos tres hombres, Koroliov, Kéldysh y Tijonrávov. Escuchando como niños que no entienden, a los que le viene grande.

Mandar un ingenio humano al Espacio.

La Luna, en cuarto menguante, acababa de salir cuando Piotrich alcanzó su casa. Era su costumbre, en el tiempo de asueto en que visitaba a su familia y su granja, pasear por los terrenos de su infancia. Pero esa vez, sería la última en, por lo menos, los cinco años que duraría aquel secreto proyecto promovido para alcanzar la supremacía científica, demostrar la superioridad del ruso en el mundo. Su madre no lo entendía, pero la entereza de su hermana Mariya resultó sorprendente. Su padre sólo le dijo una palabra, acompañada de una elocuente mirada: "Hazlo".

[...]

En agosto de ese año 1955 ya se estaba trabajando en el primer proyecto de Koroliov: Poner en órbita, para el Año Geofísico Internacional 1957/58, un satélite artificial de la Tierra, en el conocido como Proyecto Sputnik, o acompañante, o al menos, alcanzar el espacio. [Misión: Sounding Rocket], salir al espacio]. Además, todo ello se hacía para seguir una hoja de ruta del Consejo de Ministros de la Unión Soviética, dónde se especificaba que se debería alcanzar el planeta Mercurio y realizar fotografías y una planimetría avanzada del mismo [Misión: Mercury Survey], y además, aterrizar en el planeta Venus, para realizar análisis in situ, además de enviar fotografías y estudiar posibles materiales de interés, como agua y minerales valiosos. [Misión: Venus Lander]. Piotrich no daba crédito, aunque tenía fe ciega en su antiguo mentor Kéldysh, quien le había dirigido el doctorado en la Universidad de Moscú. Era una locura. Una auténtica locura. Tocar las estrellas.

Sin embargo, el proyecto no se detenía ahí. Por lo que Piotrich pudo entender por conversaciones con Kéldysh y los cálculos matemáticos que se le encargaron, se estaba preparando un proyecto más ambicioso. Proyecto que, si los primeros lanzamientos eran exitosos, se pondría en marcha. Visitar y estudiar, in situ, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, además de prestar atención especial a todo el sistema de satélites de Júpiter. [Misiones: Jupiter System Survey, Ganymede Survey, Callisto Survey, Saturn Survey, Urano Survey y Neptuno Survey]. Piotrich fue encargado del grupo de matemáticos y físicos puestos a diseñar un propulsor iónico que se pudiese utilizar con un bajo coste energético. Otros grupos se pusieron a diseñar cohetes químicos y los aparatos de medición.

Pero tras todo esto, se ocultaba algo más. Piotrich lo descubrió de casualidad a comienzos de 1956, seis meses después de comenzar el trabajo en ROSKOSMOS. Un memorandum destruído del despacho de Koroliov, tras una reunión de puesta al día de Kéldysh y los jefes matemáticos de sección. Aquella pieza de papel quemado en el suelo tenía legibles, a duras penas, dos palabras que le removieron el cuerpo, que le terminaron de hacer ver que todo tenía un objetivo.

Vida Extraterrestre [Misión: Extraterrestrial life]

[Nota: Este primer relato es el contexto y el relato de las misiones que se deben intentar alcanzar en el transcurso de la partida de Leaving Earth. En el próximo relato contaremos los primeros años, logros y decepciones, del programa espacial]

Octopus

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Re:En ruta a las estrellas [AAR Leaving Earth]
« Respuesta #1 en: 10 de Febrero de 2017, 09:45:26 »
Bravo, esto promete...
Aún no he estrenado la expansión y tras leerte me han entrado ganas  ;)

Nenva

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Re:En ruta a las estrellas [AAR Leaving Earth]
« Respuesta #2 en: 10 de Febrero de 2017, 17:10:47 »
Bravo, esto promete...
Aún no he estrenado la expansión y tras leerte me han entrado ganas  ;)
Esta tarde iba la segunda parte... la semana ha sido complicada en ROSKOSMOS

Nenva

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Re:En ruta a las estrellas [AAR Leaving Earth]
« Respuesta #3 en: 10 de Febrero de 2017, 20:39:07 »
[Continuo con el relato de la partida. Realmente, esta semana he tenido poco tiempo, por lo que lo empleé en jugar, y no en relatar. Continuamos el relato en 1956, unas semanas después del descubrimiento casual de Piotrich acerca del motivo último del programa de ROSKOSMOS]

Durante varias semanas, Piotrich veía aquellas dos palabras continuamente. No podía dejar de verlas. Ni en sueños, ni durante las largas jornadas de trabajo en aquellas enormes pizarras de cálculos, ni tan siquiera cuando se obtuvieron los primero éxitos parciales en el propulsor iónico. Piotrich veía como, en lugar de las largas ristras de números blancos, se repetían aquellas dos palabras.

...Vida Extraterrestre. Vida Extraterrestre. Vida Extraterrestre...

"Será difícil mantener el impulso necesario mediante partículas cargadas... Vida Extraterrestre... requeriría un tiempo largo para alcanzar la delta V necesaria ... Vida Extraterrestre... aunque si se consiguiera reajustar el balance eléctrico de los átomos para mantener el equilibrio en el motor ... Vida Extraterrestre... y de este modo prolongar la vida útil del propulsor mediante elementos fácilmente ionizables... Vida Extraterrestre... aunque hay que tener en cuenta el posible rozamiento de los iones..."

BOOOOOM

Uno de los prototipos de propulsor iónico de efecto Hall (aceleración mediante un campo electrostático potente) había quedado destruído, y uno de los laboratorios estaba envuelto en humo. De hecho, Piotrich se hallaba mirando tras el cristal de protección, que había resistido, absorto en sus pensamientos. Los motores iónicos seguían teniendo problemas al generar el campo eléctrico, al menos cuando se producía demasiado efecto Joule y el calor generado provocaba una liberación de iones demasiado grande. Piotrich sacudió la cabeza, intentando despejarse, intentando volver a la realidad... ¿Qué realidad? ¿Una en la que había algo más? La llegada de los servicios de extinción le terminó de sacar de su ensimismamiento. No había nadie herido. Se dio la vuelta y se dirigió a su despacho, a rehacer los cálculos.

Un luminoso chorro ardiente, un potente rugido, imparable, estaba delante de ellos. Hermoso. En septiembre de 1956, los otros dos equipos de investigación, el de un cohete de propelente químico y el de diseño de una sonda, estaban bastante más avanzados que el de los motores iónicos. De hecho, salía junto a Kéldysh de la prueba final de laboratorio de los cohetes Juno, una versión avanzada de los cohetes alemanes V-2, y había resultado exitosa. Tan exitosa que el mismo líder de la Unión Soviética, el camarada Jrushchov, había encargado su producción inmediata, tanto con uso militar como científico; y había decretado la investigación de unos nuevos cohetes, más potentes, más fuertes, más imponentes, para mandar en una sola etapa las sondas a la órbita terrestre. Todo ello se unía a que dos días antes se habían terminado las pruebas de las sondas, y estaban en condiciones de comenzar a diseñar experimentos para las mismas.

Koroliov estaba exultante con el éxito de sus dos secciones. Kéldysh, con una mirada ceniza y oscura, estaba decidido a no quedarse atrás. Su proyecto era vital, y no pensaba quedar en mal lugar con el Consejo de ministros.

Tras algunas semanas de trabajo infructuosas con el propulsor iónico, Piotrich se encontró una mañana con el laboratorio agitado como un hormiguero. Kéldysh había entregado el proyecto del motor iónico URH-1 a las cadenas de producción, cuando aún no se estaba seguro de la fiabilidad del mismo. Este hecho produjo un gran enfado entre la plantilla, pero ninguno se atrevió a enfrentarse al cada vez más huraño matemático . Solo quedaba seguir trabajando para mejorarlo, y soñar con que no hubiese ningún error en los primeros prototipos, en los lanzamientos.

1956 tocaba a su fin, y con ello muchas horas de trabajo. Sin embargo, en la sede de ROSKOSMOS se temía en que 1957 los americanos enviasen algún ingenio al espacio adelantándose al trabajo. Se reunió, el día 2 de febrero de ese año, un comité de urgencia, con los cabeza de proyecto, para decidir el rumbo inmediato del proyecto. Koroliov estaba dispuesto a lanzar inmediatamente un cohete, incluso antes de comenzar el Año Geofísico Internacional. Piotrich, convencido de que el motor iónico tenía aun fallos, quería posponerlo todo hasta 1958, segunda parte del año Geofísico. Kéldysh abogaba por no realizar ningún lanzamiento hasta poder lanzar, en 1960 un cohete a Júpiter, que, según sus cálculos, estaría accesible desde la Tierra más que otros años. La discusión adquirió tales tintes cuasi-violentos y se enquistó de tal manera que el comisario político intervino, indicando que el lanzamiento se realizaría el 9 de Mayo de 1958, día de la Victoria, para demostrar ese magnífico día el poder de la Unión Soviética, dado que el mismo día de 1957 no estaba dentro del Año Geofísico. Además, indicó que se preparase el lanzamiento hacia Júpiter en el año indicado, fuesen cuales fuesen las dificultades, para el mismo día de la Victoria.

De hecho, a lo largo de lo que restó de año, los laboratorios centraron sus esfuerzos en la fabricación de cohetes Juno y en el desarrollo del nuevo cohete Protón. Cohete cuya primera prueba de laboratorio exitosa tuvo lugar durante el verano de ese año, y la fabricación de los mismos, a lo largo de la segunda parte de 1957. Por suerte, los Americanos no realizaron el lanzamiento de ningún satélite durante 1957. Los equipos de ROSKOSMOS, tan enfrentados, no lo hubiesen soportado.

[...]

Un halo de luz por el este iluminaba las estepas. Lejano, difuso. El humo, el crepitar de los cables, el silbido de algunos de los enganches de las torres de soporte hidráulico... El cohete Ave I estaba en la rampa de lanzamiento. Armado con tres propulsores Juno y una sonda, el cohete se erguía, orgulloso, frente al comité de políticos y científicos rusos, que esperaban, con el corazón en un puño, a la finalización de la cuenta atrás. Los televisores de Rusia están ya atentos, tras el desfile militar en conmemoración de la victoria frente al fascismo, al cohete que hendirá los cielos por primera vez en la historia de la Humanidad.

3

...

2

...

1

...

IGNICIÓN


Los tres cohetes se encendieron, lanzando ígneas lenguas de fuego hacia el suelo, elevando el cohete hacia los cielos. Los indicadores de la sala de mandos señalaban que todo era normal, pero, aunque hubiesen estado en modo de alarma, nadie les hubiese hecho caso. El magnífico espectáculo de ver elevarse aquella nave, aquel ingenio humano, tan suavemente, tan dulcemente, mientras el Sol iba iluminando, había dejado todas las miradas puestas en el cielo.

El cohete se elevó hasta los 200 km de altura. Envió fotografías. Envió señales de radio. Envió gráficos de temperatura. Regresó.

Piotrich se dijo "En ruta a las estrellas"

[Misión conseguida: Sounding Rocket - 1958]



[NOTA: Se que me gusta este lenguaje alambicado y barroco, y que esto hace que la sesión de juego avance lenta. Me gusta disfrutar, soñar, con la carrera espacial, con aquellos tiempos en los que había fronteras. Os pido disculpas si se alarga, pero me gustaría que paladeaseis esa emoción conmigo. Un saludo, y os espero para la siguiente]
« Última modificación: 10 de Febrero de 2017, 20:44:15 por Nenva »

natx17

Re:En ruta a las estrellas [AAR Leaving Earth]
« Respuesta #4 en: 14 de Marzo de 2017, 22:09:35 »
Me apunto!

Nenva

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Re:En ruta a las estrellas [AAR Leaving Earth]
« Respuesta #5 en: 25 de Marzo de 2017, 13:21:59 »
[Continuamos con el relato, que por motivos profesionales tuvo que quedar parado. Espero que os siga gustando y que disfrutéis de los siguientes acontecimientos de ROSKOSMOS]

ROJO AMANECER - Washinton Post

CIELO ABIERTO, CAMARADAS - Pravda

INGENIO SOVIÉTICO SOBRE LOS CIELOS BRITÁNICOS - BBC

EL CONGRESO INSTA AL PRESIDENTE A DAR EXPLICACIONES - The New York Times

UNA ESTRELLA DESDE ORIENTE - Revista TIME

LOGRO Y PELIGRO - Diario ABC

EEUU NO DEDICARÁ MÁS FONDOS AL ESPACIO - The Times


Los ecos, durante las semanas siguientes, fueron colosales. El mundo entero estaba conmocionado. Internamente, el conjunto de investigadores de ROSKOSMOS estaban semiaislados de todo lo que había generado su minúsculo éxito. De hecho, se centraron en terminar de perfeccionar parte de los cohetes químicos, los propulsores Juno, además de seguir probando en laboratorio los Protón. De hecho, tras el lanzamiento, las diferentes rencillas entre los grupos habían quedado aparcadas, que no solventadas. El ambiente interno era de que todo era posible.   

Sin embargo, esta tranquilidad no la vivieron Piotrich y los otros encargados de equipo, liderados de Koroliov, Kéldysh y Tijonrávov, que el Partido quería exhibir. De hecho, al ver las primeras portadas en los países capitalistas, el camarada Jrushchov había ordenado que los responsables fuesen llevados a Moscú y de allí, a todas las capitales de países comunistas y socialistas, desde la República Democrática Alemana a la República Popular Democrática de Corea, pasando por diversos países no alineados como Egipto o la Yugoslavia de Tito.

Sin embargo, el éxito fue tan grande, tan sumamente demoledor, que las grandes universidades de todos los países occidentales y capitalistas pidieron conferencias, cursos, publicaciones, visitas... de los nuevos grandes hombres de la Ciencia. El Partido no podía desaprovechar esa oportunidad, que tenía un doble objetivo, tal cómo se explicó desde el Kremlin a todos ellos: Terminar de desmontar el programa americano del espacio y, con ello, ganar un prestigio y ser preponderantes científicamente.

Piotrich Pavlovich acompañó inicialmente a Kéldysh en su visita a Checoslovaquia (Praga) y Polonia (Varsovia), fue enviado en solitario y viajó por Italia (Roma, Milán), Francia (París, un encuentro en la Sorbona con Werner von Braun, recién expulsado de los USA por no haber sido capaz de poner un satélite en órbita), Noruega (Oslo) y por último Túnez.

Al terminar el viaje, Piotrich tuvo la oportunidad de terminar con una conferencia en su universidad, en Ekaterinburgo. Allí estaba su hermana Mariya, tan alegre como siempre, pero mucho más mayor. Cuanto había crecido en esos dos años. Casi estaba preparada para ir a la Universidad, dadas su capacidades técnicas. Tenía 17 años y resolvía problemas de una Ingeniería Superior.

Otra vez la Luna en cuarto menguante. Otra vez Venus en el horizonte. Pero ya no, nunca más. No estaban lejos. Estaban al alcance de la mano. Estaban a un pequeño paso más, sólo uno más. Los dos hermanos miraban las estrellas, caminando de vuelta a casa, caminando de vuelta al hogar. Piotrich, sin embargo, lo entendió. Su hogar era, ahora, el fuego de un cohete y el azul chorro de iones de sus motores...

[...]

El último acto, con todos los conferenciantes de vuelta, fue, nuevamente, el día de la Victoria, en Moscú, con el camarada Presidente y el desfile militar y, ahora, con el Ptitsa I (ave) , el primer vehículo que viajó al espacio, exhibido en el mismo como parte del poder, cada vez mayor, del Partido y de la Rusia de los Trabajadores.

Cuando todas las fiestas terminaron, a mediados de 1959, se encontraron con que el proyecto en ROSKOSMOS estaba poco menos que paralizado. Si bien los Juno no tenían problemas y ya había varios preparados para su inmediato lanzamiento, los Protón no se habían probado por falta de presupuesto, y los motores iónicos acumulaban fallo tras fallo. De hecho, parecía que, tras la euforia inicial, los grupos de trabajo de Koroliov y Kéldysh seguían peleándose y poniéndose trabas los unos a los otros. La vuelta de los líderes de equipo calmó las aguas, pero a lo largo de 1959 sólo se pudieron poner a punto los diferentes detalles que habían quedado parados.

En Enero de 1960 Kéldysh había planteado una prueba urgente de los cohetes de iones para la propulsión interplanetaria. Piotrich se negaba, dado que las unidades de generación de campo electromagnético Hall no terminaban de refrigerar adecuadamente y, por ello, seguían siendo inestables. Sin embargo, la orden de Kéldysh fue tajante: "Adelante". La ventana de lanzamiento a Júpiter se acercaba, pero el cohete no estaba listo. Por suerte, la segunda sonda que estaría en el cohete tampoco estaba terminada, lo que daba algo de respiro al equipo de Piotrich.

El 22 de Enero, se preparó la prueba, y esa misma noche, se llevó a cabo.
"Preparen encendido del módulo iónico 1 y 2. "
"Dispongan los campos magnéticos a 0,02 Teslas, y auméntenlos un 150 % en los próximos 20 minutos".
"Disparen el generador"
FIIIIUUUUUUIIIIFF
"Encendido satisfactorio"
"Procedan a poner el generador a un 33% de su potencia nominal. Vigilen la corriente eléctrica inducida"
DSIIIIIIIIIIIUUUUUU
"Potencia de uso, 66% de la nominal"
HUUUUUUUUUUUUUUU
"Prueba concluyente, todo correcto"

La prueba de Kéldysh había sido un éxito, pero no se habían comprobado todos los parámetros, aunque parecía que el motor funcionaba adecuadamente. Se procedió, por tanto, a fabricar dos cohetes de este tipo de manera urgente, para prepararse para el ensamblaje de la nave, que ocurriría a finales de marzo para su lanzamiento en mayo. Piotrich, sin embargo, no estaba del todo convencido, y se lo comentaba, cálculos mediante, a su inmediato superior en cada reunión, pero su antiguo maestro estaba obcecado en adelantar y mejorar su prestigio de cara al partido. De este modo, Piotrich tuvo que comenzar a realizar algunas investigaciones a modo individual, aunque no dieron muchos resultados negativos, los positivos no eran concluyentes.

Así pues, por primera vez Kéldysh adelantaba a Korioliov en el diseño de sus componentes del siguiente ingenio espacial. Esto hizo que las relaciones se resintiesen, y que el grupo de diseño del cohete Protón acelerase sus pruebas, y que terminasen el segundo de ellos casi sin realizarle pruebas, para no perder comba ante el equipo del motor iónico.

[...]

Y finalmente, allí estaba. El Navigator I, el primer cohete interplanetario, con sus dos cohetes protón, sus dos Juno y sus dos iónicos, uno para cada una de las sondas. La semana anterior se habían comunicado a los miembros del gobierno los planes de vuelo: La nave saldría inmediatamente de la Tierra hacia Venus y se aprovecharía de la atracción gravitatoria de este planeta para lanzarse hacia Júpiter e, inmediatamente después, continuar una de las dos sondas a Saturno, mientras la primera se quedaba en órbita en torno al planeta gigante.

Nuevamente, la hora del desfile. Esta vez, una réplica, a tamaño real, del Navigator acompañaba a los soldados. El locutor, enfervorecido, hablaba a las masas. Estas enloquecían, no cabían en su de fervor y locura por su nuevo y maravilloso éxito.

3

...

2

...

1

...

IGNICIÓN


Tembló el suelo. Tembló el edificio. Las llamas se extendieron, primero por el suelo, tantas que llegaron hasta el propio edificio de lanzamiento; luego propulsando al cohete hacia los cielos. Los dos cohetes gritaban, alegres, un concierto de fuego, luz, calor, sonido y poder al mundo. Un nuevo éxito se avecinaba mientras la energía ígnea llevaba a las estrellas al Navigator I.

"Revisen rápido el funcionamiento del Protón A"
"Sobrecalentado 8,9 ºC, pero el límite no se alcanza"
"100 000 metros"
"Informen del estado de las sondas. ¿Vibraciones?"
"Ok"
"¿Temperatura?"
"En los márgenes de seguridad"
"150 000 metros"
"Reduzcan un 12% el flujo de combustible de los Protón"
"Reducido"
"250 000 metros"
"Inclinación 23º Oeste"
"Hecho"
[...]


Unos minutos después, la sala estallaba en jubilosos aplausos. El cohete se había puesto en órbita correctamente y la separación de la fase de los Protón había sido exitosa. Todo marchaba perfectamente, y se realizó la desconexión de la televisión estatal. Quedaban seis horas hasta el encendido de la siguiente fase para ir hasta la zona orbital del Sol de transferencia a los planetas internos [INNER]. Parte de todos los equipos se retiraron a disfrutar de un pequeño descanso, hasta la hora del lanzamiento. Piotrich estaba revisando los datos de funcionamiento generales del cohete y de las sondas, que semejaban correctos. La hora de la verdad se acercaba.

[...]

"Encendido progresivo de los motores de iones A y B."
"Iniciados al 10%. 0,01 Teslas de campo. Intensidad inducida residual. Temperatura correcta"
"Esperen al encendido de los Juno a mi señal"
"Generador al 33% de potencia nominal. Todo correcto."
"Punto a T menos veinte minutos y contando"
"Generador de iones correctamente funcionando"
"Punto a T menos diez minutos y contando"
"Temperatura del motor de Iones A superior a la normal. Campo magnético correcto"
"Continúen puesta en marcha"
"Vigilen la corriente inducida"
"Punto a T menos cinco minutos y contando"
"Temperatura del motor A en punto límite"
Wiiiiii

Wiiiiiii

Wiiiiiii


"Atención, atención, aborten encendido de Juno A y B"
"Atención, perdemos el control sobre motor de iones A"
"Apagad el motor"
"El generador está desconectado, pero se mantienen corrientes parásitas"
"La temperatura sigue aumentando"
"¡Se ha fundido el control de encendido!"
"¡Maldita sea! El motor A es inútil"
"Corregid la órbita"


Piotrich estaba como loco. Recopilaba datos, anotaba todos los problemas... El problema habían sido los componentes a su cargo, los de su equipo, los de Kéldysh. El error, creía, era sencillo, pero había que hacer retornar la nave a la Tierra, al menos, la parte A de la nave, la que había fallado. Había que separarla de la parte B, que continuaría su misión, pero en ello se perdería tiempo, y la ventana a Júpiter quedaba cerrada a través de Venus. Un fracaso en 1960 que podía anular el éxito de 1958...

SOBRECALENTAMIENTO RALENTIZA LA MISIÓN A JÚPITER - Pravda

ARDE LA NAVE SOVIÉTICA A JÚPITER - Washinton Post


[Gracias por continuar leyéndome, es un placer poder escribir para vosotros. Espero poder escribiros de nuevo pronto. Un saludo]

Nenva

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Re:En ruta a las estrellas [AAR Leaving Earth]
« Respuesta #6 en: 02 de Abril de 2017, 22:42:13 »
[Entrada que continúa con el primer fracaso del programa espacial soviético]

Los minutos que siguieron al fracasado lanzamiento fueron frenéticos. Los minutos, las horas, los días... incluso las semanas. Durante un tiempo crítico, la nave peligró en una órbita terrestre demasiado elíptica, demasiado baja, rozando las capas inferiores de la atmósfera en su perigeo. Fueron necesarias dos semanas para estabilizar la nave, para evitar que los componentes restantes quedasen afectados por el fallo del motor iónico cuyo fallo medio había provocado la anulación de la misión.

El equipo de Piotrich y Kéldysh fue sometido a una presión externa. De hecho, Keldysh fue interrogado por el mismísimo consejo de ministros, y de Piotrich se requirió un exhaustivo informe técnico acerca de las funcionalidades del motor y de la seguridad para poder continuar con el programa espacial. El ambiente era frío, frio como la amenaza de Siberia.

"... los componentes del generador de iones funcionan correctamente, de eso no hay duda. En cambio la refrigeración no había sido probada en la misma profundidad que el generador de campo Hall..."

"... otras alternativas son inviables, dado el tiempo de desarrollo estimado. El escudo convectivo para los iones debe ser reforzado y aumentada su termorresistividad"

"Categóricamente afirmo que debemos reforzar el proyecto del cohete de iones y en ningún caso abandonar el objetivo de los planetas externos. Este lanzamiento, aunque muy ambicioso, puede reconvertirse todavía, recuperarse las partes estropeadas y finalmente habrá servido para cumplir todos los puntos descritos en el informe adjunto."


Finalmente, pareció que no habría represalias, y todo volvió a la normalidad. Sin embargo Kéldysh fue, por el momento, llamado a Moscú para trabajar en la Universidad y comenzar a formar a los nuevos matemáticos, quedando Koroliov al mando de los tres cuerpos de ingenieros para el desarrollo de la tecnología espacial.

Comenzaron, ya en verano de 1960, toda una serie de reuniones entre los departamentos destinadas a reenfocar el proyecto y sacar adelante el Navigator I. Las propuestas eran múltiples, e incluían desde dejar orbitando la nave, a mandarla a la Luna, a dirigirla a su plan original pero tras la espera de varios años, con los riesgos que conllevaba. Finalmente Koroliov diseñó un ambicioso plan, que incluía la separación orbital automática del la nave doble, algo para lo que en teoría no estaba diseñada; y posteriormente la reentrada en la Tierra de la mitad estropeada, reenviando la otra a Júpiter via Marte, en lugar de Venus, plan que podría ponerse en marcha entre diciembre de 1960 y marzo de 1961, posible ventana de lanzamiento, que llegaría en 1964.

El equipo original de Koroliov, que tenía terminados sus dos primeros cohetes (PROTÓN y Juno), se puso a diseñar un modo de separar la sonda doble (RENDEZVOUS), mientras que el equipo controlado por Tijonrávov se dedicó a mejorar un diseño nuevo de sonda que incluyese estos avances y que permitiese mejor control de los cohetes y controles. Además, comenzaron a diseñar un pequeño brazo articulado que permitiría tomar muestras tanto de atmósfera como de diferentes suelos y/o lugares del espacio.

El equipo de Kéldysh, dirigido temporalmente por Piotrich, comenzó a rediseñar las partes de los iones en las que pudiese haber errores, pero sin embargo, el problema era que no disponían de información directa del fallo, ni del mismo motor, por lo que trabajaban a ciegas, sin saber que mejorar, sin saber que hacer, que tocar, más allá de algunas mejoras básicas realizadas previamente.

[...]

Llegado enero de 1961, se realizó, en el mayor de los secretos, el primer intento de separación de la sonda doble. Con ello, se intentaría a la vez lanzarlo a Marte, por lo que se requería de todos los equipos, para atender a todas las posibles problemáticas. El 20 de enero se comenzó a realizar el intento, que terminó mal. Realmente mal. No sólo no se separó, si no que uno de los dos cohetes Juno que quedaban se quedó inhábil para su funcionamiento, el cohete Juno ajustado a la sonda estropeada.

Koroliov montó en verdadera cólera, dado que había diseñado a la perfección el modelo. De hecho, tras unas breves comparaciones, el fallo fue menor, por lo que tras un pequeño ajuste, se volvió a intentar en una semana y esta vez si fue un éxito. El Navigator I quedó separado en las dos inicialmente diseñadas y se retomó el plan de Koroliov.

La primera parte de la sonda fue decelerada, mediante pequeños impulsos, para terminar por entrar en la atmósfera. El motor Juno y el motor de Iones, aunque estropeados, podían reorientarse y, gracias a la pequeña unidad de impulsión de la propia sonda, ayudar a la deceleración, aunque tardaría aproximadamente dos meses en llegar a la propia caída libre dentro de la atmósfera que permitiría, evitando la desintegración en lo posible, recuperar la sonda.

Por otro lado, el Navigator I puramente dicho fue, a su vez, lanzado con éxito, hacia el Fly-By de Marte. El motor de iones gemelo al que falló esta vez funcionó, y comenzó a acelerarlo para alcanzar la velocidad suficiente.
Camino a las estrellas

[Lamento que la entrada de hoy quede algo menos cuidada, pero no quería dejar tanto tiempo sin escribir. Gracias por leerlo igualmente.]