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queroscia

Bueno, pues hoy vengo a hablaros de mi primer 18xx; en concreto, se trata de 1846, de Tom Lehmann, recientemente reeditado por GMT Games, en 2016.

Si alguien ha entrado en este hilo sin saber qué son esos 18xx, decir brevemente que se trata de una serie de juegos cuyo tema es el nacimiento y desarrollo de los ferrocarriles en el siglo XIX, donde los jugadores no solo deberán pensar en construir las mejores redes ferroviarias, sino que también deberán saber especular en bolsa para obtener los mayores beneficios. A fin de cuentas, se trata de hacerse rico.

Son muchos los juegos 18xx que existen, y aunque comparten mecánicas, también cada uno de ellos tiene sus peculiaridades que hacen que puedan compartir ludoteca muchos de estos títulos.

¿Por qué 1846 y no otro? Pues porque tras mucho investigar llegué a la conclusión de que se adaptaba mucho a lo que buscaba, en rango de jugadores, duración de la partida y mala leche del juego (esto último es porque son juegos de elevada interacción, y los hay muy cabrones, hablemos claro, no aptos para todo tipo de públicos). 1846 es un 18xx bastante amable, para lo que hay por ahí (lo que no quiere decir que no tenga puteo, sino que tiene menos puteo que otros 18xx). Así que me decidí y comencé a traducir el reglamento (que seguramente mañana tenga ya ultimado y pueda subir para quien quiera probar).

Desde el mismo momento en que empecé a entender el juego (reglas razonablemente asequibles para un juego difícil de dominar), me emocioné pensando en las horas de diversión que me podía ofrecer. En las reglas viene una primera ronda completa de juego (una ronda del Mercado de Valores más dos de operaciones) y me puse en casa dos veces con ello para entender la mecánica; además, me eché otras tantas rondas yo solo con los cinco jugadores para probar todas las casuísticas: ya estaba preparado para jugar a 1846.

Veamos un poco de qué va esto:

1846

Autor: Tom Lehmann
Edición: GMT (2016)
Jugadores: 3-5 (con variante no oficial, pero del propio autor, para dos jugadores)
Duración: 3-5 horas (dependiendo mucho del control sobre el juego y de los hábitos de los jugadores)
Dificultad: no en el reglamento, pero sí en su control
Género: 18xx (en principio, bastante bueno para iniciarse)
Recomendación: sí, muy recomendable

La primera partida que jugamos fue a cuatro jugadores y no pudimos terminarla. Con todo, jugamos más o menos la mitad (hasta el inicio de la fase III, de las cuatro del juego). Las sensaciones fueron muy buenas.

Vale, sí, pero ¿realmente de qué va esto?

En 1846 cada jugador toma el papel de un empresario del este de los EEUU que va a invertir en una (o más) compañía ferroviaria con el objeto de llegar al medio oeste y así poder hacerse con el grano y transportarlo y quién sabe si llegar a unir las costas este y oeste del país, con los consiguientes beneficios.

En el juego hay una serie de pequeñas compañías privadas que los jugadores se distribuirán al principio de la partida. Estas empresas privadas proporcionarán una serie de ventajas e ingresos a los emprendedores jugadores. Y con ese dinero podrán lanzar al mercado una serie de compañías, con las que construir los tramos de vías que luego recorrerán sus trenes.

Como otros 18xx, el juego se desarrolla con una serie de rondas completas; cada una de ellas se compone de una ronda del Mercado de Valores y dos de operaciones. En las rondas del Mercado de Valores los jugadores podrán vender y/o comprar acciones. Ahí, por tanto, estaremos jugando con el dinero del empresario (y el que tenga más dinero al final de la partida, gana). En las dos rondas de operaciones los jugadores con mayor número de acciones de cada corporación, y por tanto sus respectivos presidentes, tomarán decisiones empresariales cuyo único fin es prosperar y hacer ganar mucha pasta a los potentados jugadores. Pero ojo, que las decisiones pueden repercutir en el precio de las acciones, y ahí está la salsa de estos juegos.

Y esto me lleva a otra singularidad de los 18xx. No hay que confundir el dinero del empresario con el de la corporación. Este último es necesario para operar y obtener rendimientos, pero una compañía muy rica con un Presidente pobre no te hace ganar la partida. El dinero que cuenta al final es el del jugador y no el de las corporaciones que controle. Haz prosperar a tus corporaciones, obtén muchas acciones y reparte dividendos; así seguro que consigues una cartera de valores ganadora.

¿Y qué operaciones pueden hacer las corporaciones?

Pues mira: pueden emitir o rescatar acciones en la bolsa, pueden construir o mejorar vías, pueden colocar bases en las ciudades (para poder trazar rutas), pueden ejecutar sus rutas con los trenes que tengan, pueden repartir o no los beneficios con los accionistas y pueden comprar trenes.


Detalle de la primera partida:
En una visión general, podemos observar el desarrollo de las rutas,
las acciones disponibles en la Bolsa, los trenes disponibles
y en el marcador de arriba, los precios de las acciones en ese momento.


Las sensaciones en esa primera partida fueron muy buenas. Tal y como se ve en la foto es como dejamos la partida, por falta de tiempo. Hay que tener en cuenta que las primeras partidas se pueden prolongar un extra de dos horas fácil, pero todo el tiempo invertido en jugar es una delicia. Ante uno se abren una cantidad de posibilidades desbordantes.

¿Qué posibilidades?

Pues mira: para empezar, cuando lanzas una corporación al mercado debes decidir el precio inicial de sus acciones. Si pones un precio bajo es fácil que un jugador con dinero te acabe quitando la presidencia; además, la corporación dará muy pocos beneficios. Un precio muy elevado hará poco atractivo a los demás jugadores el invertir en esa corporación, pero seguramente el precio de sus acciones se quede estancado... Es una decisión que seguramente condicione el devenir de la partida para ti.

Por otro lado, dependiendo de las compañías privadas que adquieras al principio puede convenirte mejor lanzar una corporación u otra, pues las capacidades de esas compañías privadas a menudo pueden hacer sinergia con corporaciones cercanas.


Detalle de los marcadores de dividendos y de precio por acción

Las rutas Este-Oeste, además, otorgan beneficios suculentos, por lo que los jugadores tratarán de conseguir esas rutas con las corporaciones que controlan. Ahora bien, mucho ojo con el dinero y los trenes, pues a medida que pasa el tiempo los trenes son más caros y siempre es obligatorio que las corporaciones tengan uno al menos; y claro, es que los trenes viejos se quedan obsoletos y desaparecen...

Esto de las rutas Este-Oeste puede hacer que haya verdaderos empujones por conseguir colocar una ficha de tu corporación en Chicago, que es una puerta de entrada a jugosos bonus. Y es que las fichas permiten el paso a las corporaciones propietarias, pero bloquean el paso a las corporaciones ajenas...


NYC, Erie y B&O, tres compañías que se han quedado sin acceso a Chicago...

Así que, tras ese primer intento incompleto, la semana pasada jugamos una segunda partida, esta vez a cinco jugadores y completa. Llevaba las cosas razonablemente bien con la Pennsylvania Railroad con rutas apetecibles, pero una avariciosa y mala decisión (lanzar una segunda compañía en mal momento, y encima la compañía equivocada) me lastró el resto de la partida, asomándome de forma vertiginosa a la quiebra. Con todo, y a pesar de perder de calle, me lo pasé teta jugando a este 1846, y ya estoy deseando repetir.

Desde aquí, además, quiero agradecer a mis compañeros de mesa que hicieran que seis horas de partida pasaran volando.

Eso sí, que nadie se me asuste por lo de las seis horas; 1846 es un juego que se puede jugar en 3 o 4 como máximo, sin género de dudas.

En cuanto a la edición, una delicia de GMT, con unos muy buenos materiales que contribuyen a una mejor experiencia de juego (al menos en mi opinión); y es que en el mundo 18xx hay muchas ediciones que dejan mucho que desear en ese aspecto. Un 10 en calidad. Por poco más de 60 euros (disponible, por ejemplo, en mathom.es), tienes un señor 1846.

De verdad, muy recomendable si quieres empezar en esto de los 18xx.

Saludos.



Cada juego tiene su momento.