Distopia: Creer en lo Imposible (V)

Enfermos mentales

ENFERMOS MENTALES

Quizás está sea el trasfondo más evidente y el más fácil de introducir en nuestro Universo de juego. Y es sencillamente que nuestros protagonistas padecen alguna enfermedad mental, que sufren desde una edad temprana, y de la que han aprendido a convivir con ella de alguna manera, o al menos eso creen ellos. El hecho de que sufran experiencias extrañas a las que se enfrentan casi a diario, que les sacuden y destrozan, hace que, poco a poco, resulten mentalmente frágiles y susceptibles a cualquier perturbación emocional. Una enfermedad que les hace vivir una fantasía continua que no tiene por qué ceñirse a la realidad.

La mayoría de los triplehexas son psicóticos, y cuando se ven inmersos en alguna situación tensa o se ven conmocionados, cambian. Muchos se sienten perseguidos o sufren episodios paranoides. Eso implica que tienen verdaderas limitaciones en su vida cotidiana. Lo más cercano e inmediato, es que les resulta problemático mantener relaciones emocionales con otra gente, y la rompen en el momento que haga demasiado íntima.

Todo esto podría ser una extraordinaria respuesta al motivo de porqué que muchos de los triplehexas poseen fobias internas, y sufren de alucinaciones e ilusiones, tics o temblores incontrolados, psicosis reactiva y rituales compulsivos, y finalmente esquizofrenia.

Una de las enfermedades más frecuentes en todos ellos, además de la hexakosioihexekontahexafobia (miedo irracional al número 666) es la apofenia, consistente en la experiencia de ver patrones, conexiones o ambos en sucesos aleatorios o datos sin sentido. El término fue acuñado en 1959 por Klaus Conrad, quien lo definió como «visión sin motivos de conexiones» acompañada de «experiencias concretas de dar sentido anormalmente a lo que no lo tiene».

Todas las personas tenemos, en mayor o menor medida, una cierta tendencia a buscar (y encontrar) patrones y relaciones causa-efecto en una gran variedad de situaciones. Es una capacidad que seguramente ha tenido valor adaptativo, pues ha permitido atribuir orden y lógica a buen número de eventos naturales propios del medio en que vivían nuestros antepasados. Y por lo mismo, ha permitido prever acontecimientos que, por su naturaleza, han podido resultar claves para sobrevivir o progresar. Pero la apofenia es otra cosa, porque se produce cuando se extrema esa tendencia a detectar patrones, de manera que se percibe lo que no existe, ya se trate de relaciones causales, ya de figuras u otro tipo de percepciones. Si no sabes a que me refiero, Jim Carrey lo interpreta bastante bien en la película “El Número 23”, cuando se obsesiona precisamente con el número 23.

Conrad describió originalmente este fenómeno en relación con la distorsión de la realidad presente en la psicosis, pero se ha llegado a ser más ampliamente usado para describir esta tendencia en individuos sanos sin que esto implique necesariamente la presencia de enfermedades neurológicas o mentales.

Se trata pues, de un fenómeno psicológico limítrofe entre la psicosis y la creatividad, que consiste en la unión cerebral de dos elementos sin un aparente patrón común.

Parece ser, y así lo constatan diversos científicos, que la apofenia es consecuencia de una actividad excesivamente alta del sistema dopaminérgico, sistema formado por los circuitos o conexiones neuronales en los que la dopamina es el neurotransmisor que conecta a unas neuronas con otras. Brugger ha observado que una alta actividad relacionada con la dopamina provoca la percepción de patrones y significados en una medida superior a la normal. Y cuando la actividad dopaminérgica es normal o baja no ocurre tal cosa. Y también se sabe que la tendencia a detectar fenómenos o imágenes inexistentes se ve fuertemente acentuada por efecto de determinadas patologías, como la esquizofrenia o del consumo de fármacos, como las anfetaminas.

El caso más genuino de apofenia es el que consiste en la percepción de figuras o palabras en una pantalla de televisión en la que solo hay rayas que se mueven, aparecen y desaparecen al azar. Hay personas que ven algo concreto, definido y otras no lo ven. Entonces entra en escena la pareidolia, un fenómeno psicológico consistente en que un estímulo vago y aleatorio (habitualmente una imagen) es percibido erróneamente como una forma reconocible. Es el que mejor designa las alteraciones perceptivas en las que, a partir de un campo real de percepción escasamente estructurado, el individuo cree percibir algo distinto, mezclando lo percibido con lo fantaseado. En este sentido es una forma de ilusión o percepción engañosa que se diferencia claramente de las alucinaciones, seudoalucinaciones, alucinosis o metamorfopcias. La tendencia a atribuir a ciertas sucesiones de eventos la categoría de conspiraciones sería también una variedad de apofenia. En este caso sería una apofenia relativa a una serie de relaciones causa-efecto en un contexto conspirativo de carácter eminentemente político.

Otro frecuente en algunos triplehexas es el síndrome de Asperger, un conjunto de condiciones mentales y conductuales que forma parte del espectro de trastornos autísticos. El sujeto afectado muestra dificultades en la interacción social y en la comunicación de severidad variable, así como actividades e intereses en áreas que suelen ser muy restringidas y en muchos casos estereotípicas. Se diferencia del trastorno autista en que en el trastorno de Asperger no se observa retraso en el desarrollo del lenguaje, no existiendo una perturbación clínicamente significativa en su adquisición.  Sin embargo, debido a que la inteligencia de la mayoría de las personas con Asperger es normal, el resto de las personas, en general, no los percibe como autistas sino como personas con un comportamiento muy peculiar o extraño. Remarcablemente, el síndrome de Asperger en ocasiones se da en concomitancia con una inteligencia superior a la normal o con un talento superior en una o múltiples áreas específicas, a modo de savantismo (síndrome del sabio), por ejemplo, Leonardo Da Vinci, por ejemplo, -Asperger especulado- presentaba múltiples características de este tipo de comportamiento.

Y en definitiva, basta con observar el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales y buscar aquellos que puedan servirnos para dar una explicación a la peculiaridad de nuestros protagonistas. Cualquier cosa que a nosotros nos sirva como explicación para nuestro Universo de juego.

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