Distopia: La manipulación de la memoria

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La memoria humana es muy fácil de engañar, a partir de un recuerdo real o fragmentos, reales o inventados, se puede sugestionar hasta tal punto que se crea un recuerdo ficticio y el individuo está completamente convencido de que lo ha vivido. Quién más ha investigado en este campo es la doctora Elizabeth Loftus, famosa no por sus investigaciones, sino por desmoronar testimonios en juicios, por la facilidad con la que la mente confunde hechos reales con imaginarios. La doctora Loftus afirma que el 25% de la población es más susceptible a crear falsos recuerdos a partir de influencias externas.

La tecnología ha sido, quizá, la forma más habitual de manipular la mente de las personas. Recuerda por ejemplo Desafío total, donde el protagonista visita Memory Call (Rekall en la versión original), una compañía especializada en implantar falsos recuerdos, que introducen al personaje de Arnold Schwarzenegger en una máquina y modifican sus recuerdos sin entrar en más detalles.  No es casual mencionar Desafío total, ya que la película es una adaptación muy libre del relato “Podemos recordarlo todo por usted” en el que Philip K. Dick imaginaba una empresa que podía implantar recuerdos falsos a sus clientes.

La posibilidad de manipular la memoria es algo habitual en la literatura de Philip K. Dick, el maestro de maestros, con ejemplos en relatos como Impostor en el que un robot es programado para creer que es humano; Síndrome de alejamiento en el que un hombre recuerda haber matado a su mujer aún cuando ésta sigue viva, La paga, adaptada al cine como Paycheck, en el que un inventor firma un contrato según el cual, para garantizar el secreto empresarial, le será borrada la memoria al finalizar su trabajo, etcétera.

Otro ejemplo de memoria manipulada o implantada es el que se da en los replicantes de Blade Runner, también basada en la obra de Dick, en concreto en la novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, en la que la empresa Tyrell Corporation dota a sus androides orgánicos de recuerdos falsos para darles un comportamiento más equilibrado. Esto también podría ser un bonito trasfondo para Distopia, que los triplehexas fueran realmente androides.

De nuevo, otro ejemplo de manipulación negativa de la experiencia lo constituye la modificación directa de la estructura física o química del cerebro de la persona, a través de los psicotrópicos, o mediante la cirugía. Por ejemplo, se conoce que el bueno de Philip K. Dick, durante su vida era consumidor de anfetaminas de manera habitual, y que también experimentó con substancias psicodélicas y drogas psicoactiva, de manera que muchas de sus obras se escribieron bajo la influencia de éstas. El mismo luchó por comprender plenamente lo que estaba ocurriendo, poniendo en cuestión su propia cordura y su percepción de la realidad, y transcribió todos sus pensamientos en unos diarios, la Exégesis, que la editorial Houghton Mifflin Harcourt publicó en otoño de 2011 el primer volumen (8 de noviembre, 976 páginas) y el siguiente lo será en 2012.

Tenemos más ejemplos en el cine. ¡Olvídate de mí! trata de un momento futuro en el que cualquiera puede solicitar le sean borrados ciertos recuerdos inconvenientes para poder seguir adelante con la vida sin tener que afrontar las tristes consecuencias del recuerdo, agradables o no, pero indeseables. Una historia que se desarrolla en gran parte en la mente del protagonista. Al más puro estilo David Lynch, aunque formalmente no tenga nada que ver, asistimos a la reconstrucción de la historia de amor del protagonista desde la fragmentación de su progresivamente destruida mente. Lejos de una representación lineal de la relación de los protagonistas, conocemos fragmentos, saltamos de aquí a allá y poco a poco lo vamos organizando. Imagina el curioso efecto que puede producir en las relaciones personales la posibilidad de acudir a una compañía para que borre tus recuerdos de manera selectiva. Esto sería una buena explicación a la amnesia selectiva de algunos triplehexas.

Tal vez, algo menos interesante en cuanto a sus consecuencias prácticas resulta la película Misteriosa obsesión, donde los recuerdos de gente común son modificados por siniestros extraterrestres con fines experimentales. Ahora bien, sustituye los extraterrestres por el Annuit Cœptis, y entonces tenemos un bonito trasfondo.

A la hora de la manipulación mental o control mental tenemos también que preguntarnos acerca de si con esas técnicas, si se les puede llamar así, se puede controlar la voluntad ajena. Técnicas, documentadas desde la época de los Nazis, que permiten disociar la mente del sujeto al destruir la estructura de su experiencia, de manera que se puede programar como una memoria paralela en alguna parte donde se almacena la memoria, asignándole una personalidad alternativa, que vive aletargada, la cual es activada bajo ciertas circunstancias. Me viene a la mente, por ejemplo, la serie de televisión Dollhouse y sus durmientes.

Llegados a este punto tenemos que hablar de experimentos en humanos, como por ejemplo, el Proyecto Monarch, o el Proyecto Montauk, uno de mis favoritos, donde supuestamente los Illuminati querían crear un supersoldado con habilidades psiónicas. Lo que se supone que ocurría, para resumirlo al máximo, es que se intentaba controlar la mente de algunas personas para programarlos, y para ello hicieron diversos experimentos en niños de padres soldados. Algo así como el Proyecto MK Ultra de los Servicios Técnicos de la CIA (TSS), cuyo principal objetivo era también crear “soldados” sin memoria, que actuasen sin remordimiento, espías perfectos que se cree que luego fueron empleados en atentados terroristas, como por ejemplo los acontecidos en Atlanta y Múnich, entre muchos otros.

En cuanto a la ciencia ficción española, tenemos interesantes relatos. Por ejemplo, “La pared de hielo”, de César Mallorquí, donde utiliza la consabida máquina de sueños que de algún modo manipula directamente el campo cerebral. Otra reseñable es “El sueño de la razón”, de Armando Boix, donde por contra, plantea un mecanismo poco utilizado pero mucho más real, como es la manipulación del ARN involucrado en la fijación de recuerdos permanentes, terapia que actualmente se investiga para el tratamiento del Parkinson.

Ahora científicos del Centro Médico SUNNY de Nueva York han dado un paso más en la manipulación de la memoria y abren la puerta para la edición de la memoria.

Y ya para finalizar, en la película El efecto mariposa, nos encontramos con un protagonista que es capaz de alterar, no sólo sus recuerdos, sino realmente los hechos pasados relacionados con los mismos, viajar y retroceder de alguna manera en el tiempo entre realidades o planos alternativos. Gracias a la lectura de unos cuadernos autobiográficos, su conciencia es transportada al momento relatado en los mismos y una vez allí, un cambio en las decisiones tomadas genera una cascada de consecuencias que se traducen en profundas modificaciones (y paradojas) en sus recuerdos.

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