Cheapass Games

La fábrica de pasatiempos

Hablar de juegos minimalistas y no hablar de Cheapass Games en este monográfico sería un error imperdonable. Yo me declaro un completo fan de estos juegos, porque no decirlo con aspecto cutres, que en su día fueron un soplo de aire fresco en el mercado lúdico de EE.UU. Hasta tal punto que James Ernest, gracias a su modelo de negocio, logró demostrar que con algunas ideas alocadas de juegos y con ganas se puede vender casi todo. Él mismo diseñaba sus propios juegos, los producía de manera artesanal (poco más que impresiones en cartulinas), los embolsaba en bolsas zip y los vendía. Más tarde, otros autores le ayudarían y apoyarían en su viaje. Desde 1996, cuando empezó su singladura, ha vendido miles.

Supo explotar hasta la saciedad la idea que vendiendo juegos en cartulina (poco más que cartas y pequeños tableros, y usando con inteligencia muchos elementos de juego cotidianos (dados, fichas, billetes o monedas de otros juegos) que podemos encontrar en nuestra casa, se podía jugar a juegos de mesa por un módico precio. Así que demostró que apenas se necesitan unos pocos componentes muy baratos para poder disfrutar de horas de diversión.

Si nos paramos a pensarlo detenidamente, Cheapass es un claro ejemplo de racionalidad. A mí me gusta llamarla la fábrica de pasatiempos (y junto con Invisible City, Robot Martini y Experimental Playground, de mis editoriales low cost favoritas). Todas ellas apuestan por los juegos de bajo coste.

Ahora voy a mencionaros muy de pasada tres de mis juegos favoritos de Cheapass Games:

  • Witch Trial, un juego donde los jugadores compiten entre sí para ver quien consigue más dinero como abogados de la Acusación o de la Defensa en toda una serie de casos que van a juicio en una América Pseudo-colonial a finales del siglo XIX.
  • Kill Doctor Lucky, en donde hay que perseguir y dar matarile al despistado Doctor Lucky en su propia mansión, de manera que se realice sin que ninguno de los otros jugadores (peones) pueda verlo.
  • The Big Idea, donde encarnáis a capitalistas de riesgo, tratando de hacer dinero con las ofertas públicas de empresas y emprendedores que quieren sacar a la venta sus productos (cuantos más alocados mejor).

Imprimir y Jugar

Ahora bien, por si fuera poco, desde hace algún tiempo su autor ha liberado muchos de sus juegos y podemos descargarlos gratis desde su página web (www.cheapass.com) en formato print-and-play (imprimir y jugar), y sino se pueden comprar a precios económicos y populares (entre 1 y 15 dólares).

Por citar alguno, de los que podemos encontrar gratuitamente a día de hoy en su web, voy a hablaros de uno que se encuentra entre mis favoritos de todos los tiempos (ya no solo de Cheapass Games), y no es otro que Light Speed (y con este si voy a extenderme).

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Light Speed, carguen los láseres

Desde siempre he sido un apasionado de los juegos en tiempo real (o simultáneos); para que nos entendamos de aquellos juegos en los que no hay una secuencia de turnos sino que todos los jugadores juegan simultáneamente en una alocada carrera contra-reloj. Y si tengo que quedarme con alguno, este es particularmente divertido.

Light Speed es uno de los más aclamados de su serie Hip Pocket Games. Fue diseñado en 2003 por Tom Jolly (el mismo del Wiz-War) y Ernest James, y pueden jugar hasta 4 (o 5, dependiendo de la versión) jugadores. En su día se vendió en una bolsita zip (42 cartas más un reglamento en blanco y negro) por un precio de unos 5$. Aparte de estas cartas tendremos que apañarnos 15 contadores de daño por cada jugador, 12 contadores de asteroide (o más si juegas con dos), y un hilo de lana para determinar las trayectorias de los láseres (también puedes utilizar un puntero láser de esos para marcar las líneas en albañilería). Sea como sea, todo perfectamente transportable en un bolsillo; otra de sus ventajas.

Vayamos al grano, ¿en qué consiste este divertido y alocado juego? Cada jugador encarna al almirante de una flota de 10 naves espaciales (representadas por cartas de su color). Los bandos se enfrentan en la Galaxia en una batalla estelar alrededor de un asteroide por el ser el sobreviviente y el vencedor.

Para jugar, lo primero que hay que hacer es situar el asteroide en el centro de la mesa, que además ha de ser suficientemente grande, con 12 contadores sobre él.

En una primera fase, cada jugador coge sus 10 cartas de naves espaciales, las baraja y forma un mazo. A la voz de ¡Ya! todos los jugadores en una alocada carrera contrarreloj van robando sus naves, una a una, y colocándolas lo más rápido posible sobre la mesa, alrededor del asteroide. Cuando un jugador ha colocado sus diez naves en la mesa grita ¡Stop! y entonces todos los demás deben dejar sus cartas no jugadas a un lado (esas no participan en la batalla, no llegaron a tiempo).

Llegados a este punto y en una segunda fase, las naves disparan. Cada nave dispone de unas características, un valor de velocidad, diferentes tipos de láseres y disparos, escudos y puntos de daño. Por orden de menor a mayor valor de velocidad, las naves disparan sus láseres, para determinar la trayectoria utilizamos un hilo de lana (u otra cosa que nos sirve para trazar líneas), ya que cada carta tiene dibujados unos rayos que indican el sentido hacia donde dispara la nave. Una vez la trayectoria del disparo impacta en otra nave, que incluso puede ser nuestra (errare humanum est), hace daño con una potencia que depende del tipo de láser usado, siempre que no esté protegida por escudos.

Toda nave que acumule tantos puntos de daño como sus puntos de vida queda destruida y la carta se la queda el jugador atacante como recompensa. Si la nave es enemiga al final de la partida otorgará tantos puntos de victoria como sus puntos de vida, pero si es nuestra flota esos puntos serán negativos. Puede darse el caso, además, que en vez de a una nave impactemos sobre el asteroide, en este caso la nave que ha impactado retira un número de contadores igual al daño provocado por el láser. Si logra sobrevivir esos puntos se suman al total del final de la partida. Y poca cosa más.

Como ves, se trata de un juego tremendamente simple, hilarante y divertido. Se puede jugar en menos de cinco minutos y es ideal para jugarlo con niños de 6 años en adelante. Como casi todos juegos de Cheapass Games, le rodea un aura friki-humorística, que le hace tener un punto adicional de diversión. Si quieres conocer todos sus juegos te invito a que acudas a la página de Cheapass Games, labsk o a boardgamegeek. Hay decenas de ellos. ¡Disfrutadlos!.

Este artículo apareció en la revista Token nº 9.

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2 Comentarios en “Cheapass Games

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