Pesca Polar y Érase una Vez…

Ayer quedé con un amigo (cardenal_infante en la >BSK) para probar un par de juegos con sus hijos y sobrinas (Juanjo de 4 años, Alejandro de 5 años, Ana de 7 años y otra Ana de 11 años). Jugamos a Pesca Polar de Josep M. Allué & Viktor Bautista y Érase una vez… de Josep M. Allúé, editados por Educa/Borras.

En este juego cada jugador lleva un esquimal, y su objetivo es pescar 3 peces en dos agujeros en el hielo que hay en el tablero, y llevarlos al igloo de su color. Mientras hay que tener cuidado, porque un oso polar estará al acecho para hacerse con tu suculenta captura.

La edición del juego esta bien, salvando los tres dados que no me gustaron nada. Unos dados blancos cuadrados (en la foto de la portada aparecen redondos) a los que hay que pegarles unas pegatinas que apenas caben en la cara. Creo que acabaran despegándose las pegatinas, sobre todo teniendo en cuenta que los niños los chupan y manosean.

El mecanismo de juego es sencillo. Para mover un esquimal se lanza un dado amarillo. Si sale un 3 (y oso) entonces se lanza el dado rosa para mover el oso. El oso lo mueve el jugador así que la idea es que lo aleje lo máximo posible de su esquimal y vaya a por los esquimales de sus oponentes para quitarles su pesca. En el dado rosa también esta la ventisca que hace que esquimales y oso vuelvan a su casa y pierdan los peces que lleven en ese momento.

Para pescar en el agujero de hielo se lanza el dado azul (puede que no pesques, pesques un pez, dos peces o salga la foca y te quite todos los peces).

La partida fue “demasiado” larga y tediosa. La verdad que con tanto dado hay un factor elevado de azar que hace que los niños acaben desesperándose (sobre todo con la ventisca). Acabaron cansándose de ver que la maldita ventisca les mandaba de vuelta a casa y no había forma de llevar peces al igloo.

Otra cosa que entorpecía un poco el desarrollo del juego era que en la parte central del tablero solo hay una casilla, lo que hacía que en cada partida hubiera un tapón, y no se pudiera pasar más que uno detrás de otro.

En la portada de la caja reza que pueden jugar niños de 4 años en adelante, pero creo que Juanjo no entendió muy bien el concepto del juego, a pesar de que acabó ganando. Así que tal vez sea para un pelin más de edad.

También ví que los niños a esas edades no tienen picardías, y se limitaban a alejar lo máximo posible el oso de todos los esquimales y no a atrapar a los esquimales de sus oponentes.

En líneas generales el juego gustó, aunque más a los varones; a las niñas no les hizo demasiada gracia. La partida resulto demasiado larga, sobre todo para tener entretenidos el suficiente tiempo a los niños, que acabaron dispersándose (sobre todo los varones).

Érase una Vez… es un divertidísimo juego de memoria y destreza ambientado en el mundo de los cuentos. En él aparecen los personajes de Caperucita, Ricitos de Oro, El Gato con Botas o Los Tres Cerditos.

El mecanismo es sencillo, aunque algo más complejo que el Pesca Polar, sobre todo para unos niños de esa edad. Nuevamente el juego es para niños de 4 o más años, aunque la sensación fue que se necesitaba al menos 2 o 3 años más para entender bien el funcionamiento.

La cosa consistía en encontrar parejas idénticas, con la peculiaridad que si aparecían fichas del mismo cuento sacabas una más para intentar casarlas. Parte de la gracia del juego consiste en que hay unas fichas especiales, tanto buenas como malas, que hacían que los niños perdieran parejas, tuvieran que dárselas a otro jugador, o levantarán más fichas de lo normal.

Es un juego puramente de memoria (y algo de suerte). Y en este las niñas arrasaron, no se si porque tenían más edad (lo más probable) o por su condición sexual. A los niños no les gustó demasiado y se cansaron enseguida, lo que hacían que apenas prestaran atención y sacarán las fichas prácticamente al azar (aparte de que su capacidad de memoria era limitadísima, sacaron el lobo o la bruja como una veintena de veces).

La edición no esta mal. Las fichas eran bonitas y grandes, lo que no me acabo de convencer era el tablero de cartulina, al ser tan grande y con tantas dobleces hacía que no estuviera lo suficientemente liso como para poner bien las fichas, y se movían continuamente; lo que era bastante caótico.

Mi opinión personal:

Si tuviera que elegir quedarme con alguno de los dos juegos no sabría cual elegir.

La verdad que visualmente me gusto mucho más el Pesca Polar, pero hay algo en el juego que no acaba de convencerme mucho: el tema del azar que hacía que los niños perdieran el interés (sobre todo con la ventisca y la foca).

El Érase una vez… me gusto la mecánica y la idea de jugar con los cuentos, y creo que puede ser más atractivo para niños de esa edad, aunque también opino que no es apto para todos los niños, nuevamente los más “nerviosos” se acaban cansando y no prestan la debida atención.

En fin, una bonita tarde de juegos. Agradezco a Allué que me enviará los juegos para probarlos. Fue todo un reto (sobre todo teniendo en cuenta que tengo alergia a los niños).

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