Coincido contigo. Me está gustando bastante, aunque hoy le he dado descanso y he estrenado dos juegos de la antiludoteca:
Pauper's Ladder, leyendo un post de aquí en el que un besekero decia que había retomado la traducción de Runebound, me hanentrado ganas de jugarlo. Pero como le habia dado hace poco, he decidido en su lugar estrenar este Paupers que, al menos en la leida de reglas, me daba sensaciones similares.

Me ha gustado bastante, la verdad. Básicamente el escenario que he jugado consiste en ganar 3 de 5 "virtudes" (que no son más que objetivos tales como conseguir x dinero , x puntos de trofeos en monstruos, matar 1 dragón, hacer 3 quest, etc...)
En el juego llevas a un Pauper, que es un pringadillo de la zona (en mi caso un minero de una mina de metano) y otro token que es un pajaromascota(

) que, en esencia, es otro personaje con un único posible potenciador durante la partida (no puedes equiparlo como al -gigantesco, por cierto- meeple)
La mecanica es la clásica de juego de aventuras: te mueves por regiones, sacas cartas que pueden ser enemigos, eventos o materiales para unas recetas (otro de los objetivos) que te dan habilidades, y tienes que resolverla. Pero he encontrado que tienes bastante agencia.
Sobre todo por el modo solitario.
Tienes x turnos (depende de la dificultad) para conseguir los objetivos. El tema es que, al empezar, te da la sensación de que son MUY POCOS turnos, pero -y esta es una de las gracias-cumplir determinados desafios hacen que recuperes uno de esos turnos. A su vez, puedes gastar turnos para eliminar algunos de los eventos, bien porque sean muy complicados o bien porque sean materiales que no puedes usar (si no tienes la receta correspondiente) y que ocupan una de las casillas de cada región, haciendo que no puedas robar más cartas.
Toda esta gestión-presión con el gasto de turnos como moneda le sienta muy bien al juego y hace que planifiques bien y de pronto ya no sea ir moviendote por el mapa y sacando cartas. En ese aspecto, el tema de los dos peones hace que tengas más posibilidades de exploración, y esto va aumentando esto con los objetos que vas consiguiendo, ya que muchos se centran en que puedas robar más cartas en determinadas regiones para elegir asi mejor tus objetivos.
En definitiva, si bien el autor lo vende como una amalgama de Talisman, Runebound, Prophecy, etc... he encontrado que el sistema me daba más libertad de lo habitual. Me ha gustado bastante, la verdad.
Sin ser una cosa de otro mundo me ha parecido bastante refrescante.
Luego he jugado 3 partidas a
Doom Pilgrim, y la verdad, no sé bien que opinar de él, jajaja. Aquí si que tienes un margen de decisión ridículo: cada turno robas 3 cartas, miras los dibujos (con un arte peculiar que reconozco me gusta) eliges cual descartas, cual pones al final del mazo y cual resuelves. Y lees la carta, que suele ser putada tras putada.
El objetivo del juego es sobrevivir a x cartas. Y haces poco más.
Es cierto que co.o juego apenas tiene valor, la verdad. Es tan sumamente aleatorio que lo unico que juegas es la decisión de la carta y, quizás, poder elegir alguna opción dentro de esta. Pero bien ambientado con una playlist de Dungeonsynth sugerente, puede convertirse en una experiencia curiosa. Eso si, solo para flipados de estas movidas.