Parece que las aguas empiezan a volver a su cauce; ahora, cuando todo parece un poco más calmado, me dispongo a compartir unas breves reflexiones.
En una de las primeras páginas de este hilo comentaba que esperaba el juego y que consideraba no abrirlo hasta que todo el tema se estabilizase (por parte de la detección de erratas) y se viese qué movimiento haría Devir; y es que no creo que nadie sensato dudase de que, efectivamente, iban a mover ficha. Que hayan tardado dos días en hacerlo podrá parecer, según a quién se le pregunte, mucho o poco. En lo personal me parece que dos días es un plazo más que razonable (yo de hecho me esperaba como mínimo una semana); sí que he alucinado un poco con algunos compañeros que parecían esperar una respuesta inmediata, aunque fuese un domingo por la tarde, obviando cualquier otro tipo de consideración que estoy seguro de que si se invirtiesen los papeles agradeceríamos que se tuviese en cuenta.
La respuesta de Devir me parece satisfactoria; he visto (no necesariamente en este foro) que hay gente que ha pedido hasta un reemplazo de caja porque pone que lleva 55 cartas y 352 fichas en vez de las 54 y 351 que realmente trae. En fin. Creo que está claro que de todos los problemas indicados, los más fastidiados son los referentes a las fichas, junto con el texto Marea baja en vez de Marea media en el tablero. Las fichas son reponibles, el tablero lamentablemente no lo es (nos podrá gustar más o menos, pero es un hecho). Por otra parte, todo ello es resoluble de forma sencilla y casera con un rotulador y/o un boli de tippex; apelar a "bricolajes caseros" como si fuesen algo malo o algo no válido es algo que escapa a mi comprensión, como si pegar una pegatina dada por la editorial no fuese un bricolaje. Hay gente que tiene esa resolución y que la aplica; entiendo que, a saber por qué, alguien pueda tener reparos a escribir en un tablero* (nota para después) o en unas fichas, y no a poner una pegatina, pero malconsiderar la primera opción tiene (emho) más de pataleta y de falso dilema que de razonamiento sosegado y capacidad resolutiva, sobre todo si de lo que se trata es de jugar "bien" al juego.
Ya que menciono los falsos dilemas, me vais a disculpar pero el esperpento ha llegado a cotas delirantes: Coches, medicamentos, equipos y piezas con tolerancias micrométricas... Todo eso está muy bien, pero esto son juegos de mesa. Las comparaciones dadas, lamentándolo mucho, no son válidas. Como diría Jules en Pulp Fiction, "no es el mismo juego, no es la misma liga, ni siquiera es el mismo deporte". Si uno quiere alcanzar las cotas más altas del histrionismo, es muy libre de hacerlo, pero no deberíamos perder la perspectiva.
Lo anterior no impide que, en tanto que consumidores, debamos exigir que los productos por los que pagamos salgan en las mejores condiciones posibles; el tema es que el voto que funciona, el que de verdad sirve, no son las soflamas que se puedan soltar en este o en aquel foro o en alguna red social; el voto que funciona es el que se realiza en un tpv. El tema es que para ejercer ese voto de forma coherente, llega un punto en el que uno tiene que estar dispuesto a asumir un coste personal. Y es que de nada sirve quejarse mucho y pasarse X años disparatando contra Devir si en la próxima preventa o lanzamiento uno vuelve a estar el primero en la cola de la caja. Chico, si Devir te sigue decepcionando muchocentésimas veces después, qué cojones haces comprándole a Devir. Cada uno debe decidir si le compensa renunciar al jueguito que sea a cambio de vivir sin sofocones. Yo la verdad es que lo tendría claro. En relación con esto, un último apunte: La cagada es de la editorial, pero uno compra en una tienda; el canal de devolución es la tienda, pero el de queja es la editorial; puede parecer complejo, pero son canales DISTINTOS. No creo que enmarronar a una tienda con mierdas de la editorial le haga un favor a nadie. Como consumidores nos asiste el derecho de desestimiento, pero eso implica (de nuevo) un coste personal: Devolver el juego y además devolverlo cerrado. Poner una foto en algún sitio, como he visto, de un juego a medio destroquelar del que exiges que te devuelvan el dinero, pues qué queréis que os diga, servirá para arañar un par de likes, para ganar algún seguidor o odiador, y para autoconvencerse de que uno mismo es el mejor y más justo luchador del mundo, pero para nada más (ya que se ha apelado a relaciones mercantiles y contractuales, habría que leerse esos mismos contratos antes de decir según qué cosas de según qué modos, porque de no hacerlo lo único que se consigue realmente es caer en el más descancharrante de los ridículos).
Luego está el tema de los wargames y las erratas. De nuevo, sin que lo que voy a decir se entienda como una disculpa o una merma en el nivel de exigencia, es un hecho que los wargames son complejos. Complejos como ejercicio de diseño, complejos como producciones editoriales y complejos como experiencia jugable. No es raro que sean juegos cuyo desarrollo sea, de hecho, permanente. Son así, es un hecho. No es lo mismo producir un euro que producir un wargame. Por otra parte, en el mundo editorial (y no me refiero solo a los juegos de mesa) las erratas existen; no es una disculpa, es algo de lo que hay que ser consciente. En este caso el impacto real de las erratas en la jugabilidad es, realmente, mínimo, en el sentido de que el material que incluye el juego hace posible jugarlo correctamente a pesar de las erratas introducidas en algunos componentes (pese a la molestia que ello supone). Este mero hecho hace que algunos aficionados a los wargames nieguen, de hecho, que estas erratas sean realmente erratas. De nuevo, no es una disculpa, sino algo de lo que ser consciente. Hay que ser consciente de que cada vez que entramos en un nuevo lanzamiento estamos también jugando a la lotería, y que puede tocarnos. Por todo lo anterior, hace tiempo que llegué a la conclusión de que lo realmente importante no son las erratas, sino la respuesta que la editorial de a un caso como este. Cada uno debe observar y juzgar, para actuar en consecuencia.
Enlazando con lo anterior, lo de acercar los wargames al público generalista es una labor que pienso que es loable. Pero. Como dije en un mensaje que fue borrado, no creo que nadie compre este juego por casualidad, pero sí que es posible que, a la vista de esa portada y, junto con el hecho de que tengo la sensación de que para algún sector de la afición los wargames son una medallita más que colgarse en el falso dilema (otro más) de la evolución del jugón, algunos jugadores acostumbrados a otro perfil se acerquen a este juego (no puedo evitar acordarme de una frase del maestro Ethelberto, que comenzaba su última reseña diciendo que “
Durante ese valle en mi vida lúdica en el que estaba rodeado de jugadores de euros, muchos de ellos - al saber de mi preferencia por los juegos de guerra - me comentaban que habían jugado al Combat Commander y que les había gustado de una manera así como diciendo "¡a mí también me gustan los wargames!". Sonaba un poco como aquellos racistas que dicen que no lo son porque tienen un amigo negro, oriental, latino, o lo que sea.”). Con esto lo que quiero decir es que la editorial debería acompañar el marketing de una cierta pedagogía para evitar fenomenologías como la que se aprecia clarísimamente en la reseña de El lago en llamas en el canal Jugones Deluxe; ustedes mismos juzgáis:
De no hacerlo el riesgo es el de magnificar algo que en el nicho del nicho de origen no pasaría de anécdota que podría ser hasta risible, para en su lugar alcanzar las cotas que hemos visto, porque ya se junta todo:
- Un juego con un manual de 60 páginas y una duración de 10/12 horas (para la campaña completa).
- Una complejidad que ya no es que sea mayor o menor que la de un euro durete, sino que es muy distinta.
- Una portada que te podría llevar a pensar que lo que hay allí dentro es un Undaunted PLUS.
- Un puñao de erratas que, oh dios mío, si te las comes van a romper el juego afectando el sutil ajuste matemático que garantiza el equilibrio y que, aun peor, no te van a trasladar el diseño exacto del autor.
¿Resultado de esa ausencia de pedagogía y divulgación en este caso? Mala prensa para Devir, que no creo que les guste (aunque, por otro lado, todo indica que ellos ya han colocado toda la tirada en distribución, normal que ACV esté orgulloso).
Ya me estoy extendiendo más de lo que me gustaría, así que no voy a entrar más que brevemente en esta especie de guerra de influencers a la que alucinantemente he asistido. Quillo, que si el Calvo juega al juego sudándole los cojones de las erratas, pues olé sus huevos. Si el Pamundi o el Dado Único hacen uno o varios chistes sobre el tema, no alcanzo a ver qué problema hay. Twitter NO es un medio para el análisis y la reflexión sosegados; 140 caracteres no son una videocrítica de hora y media. Si encima les envían los juegos como copias promocionales para dar publicidad, tampoco sé qué problema hay, que ya peinamos canas en los huevos como para saber cómo funciona la publicidad en este mundillo (si a alguien no le gusta, de nuevo, lo suyo tomar una decisión y ser consecuente con ella, siquiera para mantener un mínimo de coherencia). He visto mucho exaltadito que lo que me da en la nariz es que se quejan porque lo que quieren es exactamente lo que otros tienen: Un hueco en las listas de promoción de las editoriales para hacer exactamente lo mismo que lo que hacen los que ya ocupan ese hueco.
Por último, pero no menos importante... ACV. Lo de ACV es, de hecho, lo que me parece más grave de todo el asunto. La editorial ha respondido, los fallos se han asentado y todo, como decía al principio, se encauza. Pero la perlita de ACV apelando a su satisfacción cuando el tema estaba subiendo como la espuma no puede tomarse de otra forma que como una tomadura de pelo a los aficionados que, si bien no son sus clientes directos, sí que terminan la cadena de consumo de la que todos formamos parte. Lo malo es que yo ya he perdido la cuenta de cuántas de este tipo de ACVadas pasadas de frenada y de rosca he visto a lo largo de los años. La verdad es que me llama la atención que, una y otra vez, vuelva a tropezar siempre en los mismos pedruscos.
Y diría que eso es todo. No sé si será un baneo o un Nobel, pero algo me he ganado

*Los TrueGrognards están más allá de esto. Los TrueGrognards le cascan encima al tablero una plancha de metacrilato premium de 1 cm y empiezan a anotar con viledas por todas partes todo cuando sea necesario. Así, de un plumazo, llevan la contabilidad de los factores, corrigen las erratas y aplastan las puñeteras montañas que le salen a un tablero montado de 8 alas.