Hoy en día vivimos en un mundo donde se prioriza notablemente la imaginería de un juego por encima de la ergonomía o practicidad, lo que llamamos juegos luxificados u overproduced.
Cuántas veces no hemos comprado un juego con cientos de "esculturas" (minis) preciosas que cuando intentamos jugar se enganchan entre sí, o que debido a los elementos constituyentes o las poses no entran en las casillas de juego que les corresponden, siendo más una molestia que un placer. Cuántas de estas figuras son incómodas de asir o simplemente se deterioran con suma facilidad porque no se ha previsto esa función y ergonomías y se ha priorizado la estética e imaginería sobre la practicidad y ergonomía.
Creo que lo uno no tiene porqué estar reñido con lo otro, como ejemplo voy a usar un juego reciente Bretwalda. En ese juego la estética es impecable, las figuras siguen una estética histórica, pero mantienen una funcionalidad y ergonomía muy eficaces, se pueden agarrar sin problemas, las figuras son similares a las de un ajedrez donde se integran estética y funcionalidad.
Problemas habituales que me encuentro con las minis con mucha imaginería:
- Son más complicadas de manejar
- Resultan frágiles
- Se entorpecen entre sí, enganchándose
- Cuando pretendes mover una se te mueven varias y hay que recolocar
- Resultan complicadas de almacenar
- Ocupan mucho más espacio que el estrictamente necesario para una función óptima
- Muchas veces deben ensamblarse y no resulta fácil o algunas partes tienden a soltarse porque las áreas de unión son mínimas respecto al par de torsión que ejerce la longitud de la pieza
- Muchas veces tienden a mezclar elementos de distintas épocas o lugares, quizás por una investigación superficial, quizás por estereotipación de la iconografía asociada a un determinado período de la historia
Por otro lado no todo son aspectos negativos:
- Resultan de una belleza sublime, incluso diría que son excesivamente barrocas para aumentar el disfrute y prolongar la lectura de las formas, me parece que es tendencia sobre todo en ciertos juegos de origen polaco
- La forma permite una diferenciación clara y rápida que complementa al color, aunque este último es más inmediato y permite distinguir entre muchas formas un grupo de otro
- Pueden representar de forma muy detallada los elementos visuales de una determinada época o región de tal modo que se reduzca el elemento genérico y se convierta en un elemento muy específico
- Tan específico puede resultar que puede necesitar un fuertísimo apoyo histórico y de investigación
¿Creéis que en la actualidad se sobrevalora la imaginería sobre la practicidad?
¿Preferís la apariencia de las minis con unos esculpidos y modelados fantásticos a las minis más funcionales y con mejor ergonomía?
¿Consideráis que es mejor tirar de minis que de fichas o al contrario?
¿Creéis que hay una tendencia a reducir la iconografía funcional y usar complejas imaginerías?
¿Creéis que por el mero hecho de tener minis es más inmersivo? ¿Qué pasaría si en lugar de minis se jugase con figuras de acción y les pudieses poner físicamente los objetos que recuperas en un dungeon y articulases las posturas en función de la acción que quisieras ejecutar-representar?
¿Porqué valoráis más que tenga unos meeples o unas minis frente a unas fichas o peones?
¿Qué opinaríais si alguna editorial sacase un juego temático, dungeon crawler o de rol con figuras de acción que se pudieran equipar con los elementos del juego?