A mí también me gusta el aspecto analógico, físico y artesanal de los juegos de mesa. Por algo tengo una colección de ellos y foreo por estos lares.
Sin embargo, hace años me di cuenta que ciertas vertientes de los juegos de mesa, específicamente aquellas que buscan gestión pura, dependencia temporal, generación aleatoria, inteligencia artificial, resolución de puzzles, y sobre todo juego en solitario, se están adentrando en un terreno donde los videojuegos son el rey desde hace mucho tiempo.
Y cuanto más intentan los juegos de mesa avanzar en este terreno desfavorable, aquellos jugadores que en ellos sólo buscan "un juego", pueden terminar dándose cuenta que existen videojuegos que hacen cosas suficientemente parecidas pero a una fracción del precio y sin ocupar espacio en la estantería. Ya sé que no es exactamente lo mismo, pero cuando te das cuenta que en vez de gastar 300â,¬ en un deckbuilder solitario y 10 expansiones, puedes gastarte 20â,¬ en un videojuego one-player que implemente deckbuilding que además ofrezca un cardpool similar y obtener una experiencia equiparable (si bien distinta), al final resulta un salto que terminas dando.
¿Significa esto que los juegos de mesa van a desaparecer? Por supuesto que no. Los juegos de mesa hacen cosas que los videojuegos no pueden hacer, la presencia física del resto de jugadores es vital cuando hay negociación, interacción directa, faroleo, cuando se añade el hobby del modelismo... entre otros. Sólo digo que los juegos de mesa lo tienen muy cuesta arriba para pelear contra los videojuegos en aquellos terrenos donde los videojuegos hacen las cosas mucho mejor.
Con el tema de añadir apps, los juegos de mesa de nuevo se adentran en terreno altamente desfavorable, pero además se adentran mucho más a fondo. Si empiezan a publicar juegos de mesa "híbridos", al principio podrán tener algo de tracción gracias a que se los venderán a los jugadores de mesa puretas que desconocen el estado del arte actual de los videojuegos y no les importa hacer de early adopter. Tarde o temprano, pasada la novedad, alguien se dará cuenta que la experiencia que tiene jugando al "Mazmorrero Hybrid Deluxe" con su tablet + mesa electrónica + inlay de cartón + miniaturas + dado con silicio + app + 8 expansiones, todo ello por 500â,¬, es equiparable a comprarse un videojuego multijugador en Steam por 30â,¬. A más software que le metan a la versión "híbrida", dar el salto hacia la versión "software pura" se volverá más fácil.
Si nos sobra el dinero y no nos importa quemar billetes por curiosear en ocio, y hacer un poco el primo voluntariamente, todo va bien. Pero no siempre nos sobra el dinero o nos apetece hacer el primo, así que tarde o temprano los videojuegos le comerán la tostada a los "juegos de mesa híbridos". Por precio y conveniencia. No encuentro esto sostenible a gran escala.
Sin embargo, hace años me di cuenta que ciertas vertientes de los juegos de mesa, específicamente aquellas que buscan gestión pura, dependencia temporal, generación aleatoria, inteligencia artificial, resolución de puzzles, y sobre todo juego en solitario, se están adentrando en un terreno donde los videojuegos son el rey desde hace mucho tiempo.
Y cuanto más intentan los juegos de mesa avanzar en este terreno desfavorable, aquellos jugadores que en ellos sólo buscan "un juego", pueden terminar dándose cuenta que existen videojuegos que hacen cosas suficientemente parecidas pero a una fracción del precio y sin ocupar espacio en la estantería. Ya sé que no es exactamente lo mismo, pero cuando te das cuenta que en vez de gastar 300â,¬ en un deckbuilder solitario y 10 expansiones, puedes gastarte 20â,¬ en un videojuego one-player que implemente deckbuilding que además ofrezca un cardpool similar y obtener una experiencia equiparable (si bien distinta), al final resulta un salto que terminas dando.
¿Significa esto que los juegos de mesa van a desaparecer? Por supuesto que no. Los juegos de mesa hacen cosas que los videojuegos no pueden hacer, la presencia física del resto de jugadores es vital cuando hay negociación, interacción directa, faroleo, cuando se añade el hobby del modelismo... entre otros. Sólo digo que los juegos de mesa lo tienen muy cuesta arriba para pelear contra los videojuegos en aquellos terrenos donde los videojuegos hacen las cosas mucho mejor.
Con el tema de añadir apps, los juegos de mesa de nuevo se adentran en terreno altamente desfavorable, pero además se adentran mucho más a fondo. Si empiezan a publicar juegos de mesa "híbridos", al principio podrán tener algo de tracción gracias a que se los venderán a los jugadores de mesa puretas que desconocen el estado del arte actual de los videojuegos y no les importa hacer de early adopter. Tarde o temprano, pasada la novedad, alguien se dará cuenta que la experiencia que tiene jugando al "Mazmorrero Hybrid Deluxe" con su tablet + mesa electrónica + inlay de cartón + miniaturas + dado con silicio + app + 8 expansiones, todo ello por 500â,¬, es equiparable a comprarse un videojuego multijugador en Steam por 30â,¬. A más software que le metan a la versión "híbrida", dar el salto hacia la versión "software pura" se volverá más fácil.
Si nos sobra el dinero y no nos importa quemar billetes por curiosear en ocio, y hacer un poco el primo voluntariamente, todo va bien. Pero no siempre nos sobra el dinero o nos apetece hacer el primo, así que tarde o temprano los videojuegos le comerán la tostada a los "juegos de mesa híbridos". Por precio y conveniencia. No encuentro esto sostenible a gran escala.
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