Yo... es que tengo un frasquito de vidrio con tapón de corcho, y en cuanto abro un juego nuevo paso el frasquito rápidamente para capturar su esencia y lo cierro y lo sello con cera roja para que no escape. Algún día os mostraré los cientos de frasquitos que tengo: eau de Civilization, War of the Ring parfume, Mage Knight pour elle.... y así podría seguir.
Además, en mi mini-casa (no es hipérbole, ni literatura alguna, es mini casa de verdad) he conseguido a base de ruegos, engaños, intrigas políticas, invasiones, retiradas tácticas, traiciones, besos y lágrimas churchillianas, hacerme con seis baldas de 3 estanterías (las de abajo, a ras de suelo, que son las que menos se ven) para poder acumular mis juegos esos de friki inmaduro
. Pero es un delicado equilibrio que en cualquier momento puede saltar en pedazos. Todos los libros de estantes superiores conspiran y murmuran entre ellos para recuperar esos territorios perdidos. Los tres niños del averno y sus juguetes, juran que un día volverán para ocupar por siempre esos estantes llenos de cartones raros de colores. Y mi gata... en fin, mi gata, que antes dormitaba en una de esas baldas... tendríais que ver su mirada de reproche infinito y ofensa felina, solo comparable a la de mi chica. Ambas tienen esa mirada. La mirada de la que sabe que, tarde o temprano, esas baldas serán recuperadas para la productividad doméstica.
Así que tiemblo. Mis días de acumular, contemplar con embeleso, oler, acariciar juegos y, a veces, incluso jugarlos, tienen las horas contadas. La probervial espada de Damocles pende sobre ellos y, cualquier día, irrumpirá la tragedia como una tormenta de nieve, imparable.
Pero mientras tanto... qué coño! No tengo dinero, no tengo trabajo, apenas tengo vida personal (bueno, mi gata tampoco, jeje), pero mientras pueda seguir soñando, jugando y compartiendo buenos momentos con los demás a expensas de esos micro mundos lúdicos... merecerá la pena. Luego que me quiten lo jugado. Ya se sabe. "El dolor de ahora es parte de la felicidad de entonces", me diré a mi mismo. Cuando sea un viejuno podré contar mil batallitas, porque he estado en todos los frentes reales o imaginarios posibles, habré dirigido empresas, construido ferrocarriles y catedrales, viajado a universos expandibles y... recolocado meeples.... digooo... trabajadores.
Bueno, ya se sabe que quien no arriesga, no gana.
Hola, soy Wend1g0 y estoyyyy muuuuyyy locoooo!

"But the game never ends when your whole world depends
On the turn of a friendly card
No, the game never ends when your whole world depends
On the turn of a friendly card"
Alan Parsons - The turn of a friendly card
Además, en mi mini-casa (no es hipérbole, ni literatura alguna, es mini casa de verdad) he conseguido a base de ruegos, engaños, intrigas políticas, invasiones, retiradas tácticas, traiciones, besos y lágrimas churchillianas, hacerme con seis baldas de 3 estanterías (las de abajo, a ras de suelo, que son las que menos se ven) para poder acumular mis juegos esos de friki inmaduro
. Pero es un delicado equilibrio que en cualquier momento puede saltar en pedazos. Todos los libros de estantes superiores conspiran y murmuran entre ellos para recuperar esos territorios perdidos. Los tres niños del averno y sus juguetes, juran que un día volverán para ocupar por siempre esos estantes llenos de cartones raros de colores. Y mi gata... en fin, mi gata, que antes dormitaba en una de esas baldas... tendríais que ver su mirada de reproche infinito y ofensa felina, solo comparable a la de mi chica. Ambas tienen esa mirada. La mirada de la que sabe que, tarde o temprano, esas baldas serán recuperadas para la productividad doméstica.Así que tiemblo. Mis días de acumular, contemplar con embeleso, oler, acariciar juegos y, a veces, incluso jugarlos, tienen las horas contadas. La probervial espada de Damocles pende sobre ellos y, cualquier día, irrumpirá la tragedia como una tormenta de nieve, imparable.
Pero mientras tanto... qué coño! No tengo dinero, no tengo trabajo, apenas tengo vida personal (bueno, mi gata tampoco, jeje), pero mientras pueda seguir soñando, jugando y compartiendo buenos momentos con los demás a expensas de esos micro mundos lúdicos... merecerá la pena. Luego que me quiten lo jugado. Ya se sabe. "El dolor de ahora es parte de la felicidad de entonces", me diré a mi mismo. Cuando sea un viejuno podré contar mil batallitas, porque he estado en todos los frentes reales o imaginarios posibles, habré dirigido empresas, construido ferrocarriles y catedrales, viajado a universos expandibles y... recolocado meeples.... digooo... trabajadores.
Bueno, ya se sabe que quien no arriesga, no gana.
Hola, soy Wend1g0 y estoyyyy muuuuyyy locoooo!

"But the game never ends when your whole world depends
On the turn of a friendly card
No, the game never ends when your whole world depends
On the turn of a friendly card"
Alan Parsons - The turn of a friendly card
Y del Kbang... ni idea. 





