Cita de: Skywalker en 01 de Julio de 2019, 23:32:16
No creo que tenga absolutamente nada que requiera un entendimiento, que me aporte lo más mínimo a mi cultura y/o conocimiento, que me enriquezca personalmente, que me haga pensar lo más mínimo, que estimule mi curiosidad e imaginación, o que me emocione y/divierta. Es alfalfa, y de la mala, a ser vista como un borrego.
Insisto: hay que diferenciar entre la "calidad" cultural que puede tener el programa y las capacidades cognitivas que requiere o que "puede llegar a estimular".
Cualquier exposición a información requiere poner en marcha procesos cognitivos. Escuchar música (aunque nos parezca mala), leer un texto (aunque el contenido sea deleznable) o participar en una conversación (aunque sea superflua). Ahora vamos al segundo punto: que exista diferencia en el grado de activación. Y al tercero: que estimulen la capacidades y por tanto las mejoren o preserven. Podemos intuir que es así, pero hay que demostrarlo. De hecho, podríamos argumentar lo contrario: estar expuesto a nuevos formatos de esas actividades (p.e. escuchar por primera vez ópera, jazz, metal sinfónico o leer por primera vez textos dadaistas) podrían ser mucho más exigentes que leer textos de física cuántica cuando ya eres un experto.
Y llegados a este punto volvemos al ejemplo que ponía Betote: la actividad (juego, programa de televisión, conversación...) es un contexto. Por poner un ejemplo, un docente puede diseñar la tarea para que incluya objetivos concretos que sirvan para trabajar distintos objetivos (p.e. aprendizaje de vocabulario, morfosintaxis, narración, conversación...). Hago mío su argumento e insisto en que un programa de televisión puede permitirme trabajar objetivos relacionados con la comprensión verbal o la identificación de estados emocionales y la empatía. Está en manos del profesional y su pericia en poder hacerlo.