¿Y no sería mejor dejarnos de cuestiones políticas cuando hablamos de un espectáculo-deporte como es el fútbol actual?
Yo, que soy más del Barça que Gelete un latin-lover, me jode personalmente que haya ganado la Champions el Madrid pero ya está. No hay más. No tengo porque buscar cuestiones ideológicas, políticas o históricas para justificarme. Me jode y me aguanto, al unísono y en armonía. Cuando en las temporadas anteriores el Barça se ha cubierto de gloria bendita en forma de títulos y juego eran los del Madrid los que se tenían que aguantar y no les ha pasado nada.
A mí que un equipo tenga 10 trofeos como campeones de Europa me parece bien, un mérito increible, pero a mí lo que me gusta es vivir cada temporada, ser testigo de los partidos que luego se convierten en históricos y, si encima gana el Barça, pues mejor. Pero vamos, que para mí lo de Kubala, Di Stefano, Zarra, Ramallets y demás mitos me caen muy lejos como para vanagloriarme o que alguien se vanaglorie de los éxitos de su equipo. Y más ahora que el fútbol es un negocio que nos han vendido con una capa de fidelidad eterna de los jugadores hacia su equipo actual y de una terminología bélica que impacta directamente en las mentalidades de los aficionados más cazurros (que hay muchos).
Quizá esto me venga por mi afición a deportes como el beisbol, donde cada temporada surgen nuevos equipos contendientes, equipos históricos se pasan temporadas llegando justitos a las primeras rondas eliminatorias, los jugadores estrella se marchan a otro equipo sin mayor problema e incluso en los estadios se aplaude al jugador del equipo contrario que ese año se retira y no va a volver a pisar nunca más la hierba de ese campo.
Yo, que soy más del Barça que Gelete un latin-lover, me jode personalmente que haya ganado la Champions el Madrid pero ya está. No hay más. No tengo porque buscar cuestiones ideológicas, políticas o históricas para justificarme. Me jode y me aguanto, al unísono y en armonía. Cuando en las temporadas anteriores el Barça se ha cubierto de gloria bendita en forma de títulos y juego eran los del Madrid los que se tenían que aguantar y no les ha pasado nada.
A mí que un equipo tenga 10 trofeos como campeones de Europa me parece bien, un mérito increible, pero a mí lo que me gusta es vivir cada temporada, ser testigo de los partidos que luego se convierten en históricos y, si encima gana el Barça, pues mejor. Pero vamos, que para mí lo de Kubala, Di Stefano, Zarra, Ramallets y demás mitos me caen muy lejos como para vanagloriarme o que alguien se vanaglorie de los éxitos de su equipo. Y más ahora que el fútbol es un negocio que nos han vendido con una capa de fidelidad eterna de los jugadores hacia su equipo actual y de una terminología bélica que impacta directamente en las mentalidades de los aficionados más cazurros (que hay muchos).
Quizá esto me venga por mi afición a deportes como el beisbol, donde cada temporada surgen nuevos equipos contendientes, equipos históricos se pasan temporadas llegando justitos a las primeras rondas eliminatorias, los jugadores estrella se marchan a otro equipo sin mayor problema e incluso en los estadios se aplaude al jugador del equipo contrario que ese año se retira y no va a volver a pisar nunca más la hierba de ese campo.


