Perdonad la intromisión 
Uno de los objetivos de este juego es pasar las barreras con tu civilización, lo que equivale a intentar sostenerse entre las 8 o 9 ciudades el mayor número de turnos posible, tratando de expandirse bien, defenderse de los vecinos y pasar lo mejor posible las inevitables calamidades que acabarán llegando. Y claro, esto puede dar a pensar que el juego está "resuelto", sobre todo en partidas donde hay terreno suficiente, se negocian fronteras, ponemos 9 ciudades, y a robar cartas, comerciar y mantener el equilibrio lo que resta de partida. Sencillo ... y aburrido.
Pero lo que dejáis de lado es el otro objetivo, que consiste en provocar que los rivales no pasen las barreras del AST, hay que hacerle la zancadilla a los vecinos (y si es posible también a los no vecinos
) siempre que sea posible y por supuesto siempre que la zancadilla no sea gratuita, porque una zancadilla gratuita puede suponer un vecino cabreado para el resto de partida = perderán los dos. Pero el caso es que hay ciertos momentos donde una buena zancadilla es mucho mejor que poner una ciudad. Hay que jugar con eso de "soy el último en mover". Poniendo un par de "señores" aquí y allá puedes evitar que los demás construyan dos o tres ciudades, y a veces es mejor idea atacar una ciudad que crear una propia (el rival pierde una ciudad, se para en el AST, y tú le robas una carta que normalmente será una carta muy buena, porque las cartas que la gente se guarda de turno a turno suelen ser las buenas). Por tanto eso de que este juego se reduce a negociar fronteras y robar cartas ... como que nada más lejos de la realidad. Cuanto más lo juegas más te das cuenta la cantidad de posibilidades que ofrece. 

Uno de los objetivos de este juego es pasar las barreras con tu civilización, lo que equivale a intentar sostenerse entre las 8 o 9 ciudades el mayor número de turnos posible, tratando de expandirse bien, defenderse de los vecinos y pasar lo mejor posible las inevitables calamidades que acabarán llegando. Y claro, esto puede dar a pensar que el juego está "resuelto", sobre todo en partidas donde hay terreno suficiente, se negocian fronteras, ponemos 9 ciudades, y a robar cartas, comerciar y mantener el equilibrio lo que resta de partida. Sencillo ... y aburrido.
Pero lo que dejáis de lado es el otro objetivo, que consiste en provocar que los rivales no pasen las barreras del AST, hay que hacerle la zancadilla a los vecinos (y si es posible también a los no vecinos
) siempre que sea posible y por supuesto siempre que la zancadilla no sea gratuita, porque una zancadilla gratuita puede suponer un vecino cabreado para el resto de partida = perderán los dos. Pero el caso es que hay ciertos momentos donde una buena zancadilla es mucho mejor que poner una ciudad. Hay que jugar con eso de "soy el último en mover". Poniendo un par de "señores" aquí y allá puedes evitar que los demás construyan dos o tres ciudades, y a veces es mejor idea atacar una ciudad que crear una propia (el rival pierde una ciudad, se para en el AST, y tú le robas una carta que normalmente será una carta muy buena, porque las cartas que la gente se guarda de turno a turno suelen ser las buenas). Por tanto eso de que este juego se reduce a negociar fronteras y robar cartas ... como que nada más lejos de la realidad. Cuanto más lo juegas más te das cuenta la cantidad de posibilidades que ofrece. 
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