Yo soy uno de esos que ha dejado el CC por la impotencia que supone el tener que estar gestionando más tu mano de cartas, con partidas en las que estás más tiempo descartando y esperando que te salgan las órdenes que necesitas, que el poder centrarte en manejar tus tropas con cierta soltura.
No te quiero influir porque mi opinión es mía y está basada en unas seis partidas, pero hoy por hoy ya dudo que lo vaya a sacar de nuevo. Creo que no es mi estilo ni el de mi compañero de juegos, somos muy competitivos y no podemos soportar la idea de que uno se esté moviendo a placer y las tropas del otro se queden mirando porque no tiene una orden de Fire o Move en la mano, descartas y siguen sin salir, descartas y siguen sin salir, etc. Por no hablar de que hay azar en los eventos que abusan de la confianza y buen espíritu de los jugadores.
No es mal juego pero para los jugadores concienzados que saben que van a sufrir perrerías por parte del mismo y que aceptan el hecho de que va a haber rachas en las que sus manos no les van a dejar hacer nada mientras el rival moverá y disparará sin oposición, y viceversa. Además hay que saber tragar con esos eventos que te van a destrozar en el momento menos oportuno y que parecen dictados por alguna instancia omnisciente externa al juego que sabe cómo golpearte en el peor momento posible.
No te quiero influir porque mi opinión es mía y está basada en unas seis partidas, pero hoy por hoy ya dudo que lo vaya a sacar de nuevo. Creo que no es mi estilo ni el de mi compañero de juegos, somos muy competitivos y no podemos soportar la idea de que uno se esté moviendo a placer y las tropas del otro se queden mirando porque no tiene una orden de Fire o Move en la mano, descartas y siguen sin salir, descartas y siguen sin salir, etc. Por no hablar de que hay azar en los eventos que abusan de la confianza y buen espíritu de los jugadores.
No es mal juego pero para los jugadores concienzados que saben que van a sufrir perrerías por parte del mismo y que aceptan el hecho de que va a haber rachas en las que sus manos no les van a dejar hacer nada mientras el rival moverá y disparará sin oposición, y viceversa. Además hay que saber tragar con esos eventos que te van a destrozar en el momento menos oportuno y que parecen dictados por alguna instancia omnisciente externa al juego que sabe cómo golpearte en el peor momento posible.