El otro día intenté probar un wargame conocido español de no hace mucho -cuyo nombre no doy porque tampoco quiero entrar en la disquisición de si es bueno o malo- que, no obstante, utiliza mecánicas o concepciones, digamos, "más antiguas".
Tras varias lecturas de reglamento y un acercamiento, simplemente, al sistema de batallas, me dí por vencido. Estaba leyendo la tercera o cuarta fórmula para calcular algo (y no había empezado ni la batalla), en este caso las bajas de una de las acciones: la diferencia entre la cifra mayor y la menor dividida por 5, menos 2, y si el resultado es menor de 1 etc. etc. Completamente sobrepasado pregunté al cielo: ¿es que no había forma más sencilla y elegante sin sacrificar realismo? ¿hay que resolver ecuaciones sin aparente relación entre sí continuamente? ¿para ser un grognard hay que dedicarle más tiempo a las matemáticas que a disfrutar del juego?
Con el juego no queriendo tocarlo ni con un palo ¿A vosotros os ha pasado algo similar en vuestra vida lúdica?
Tras varias lecturas de reglamento y un acercamiento, simplemente, al sistema de batallas, me dí por vencido. Estaba leyendo la tercera o cuarta fórmula para calcular algo (y no había empezado ni la batalla), en este caso las bajas de una de las acciones: la diferencia entre la cifra mayor y la menor dividida por 5, menos 2, y si el resultado es menor de 1 etc. etc. Completamente sobrepasado pregunté al cielo: ¿es que no había forma más sencilla y elegante sin sacrificar realismo? ¿hay que resolver ecuaciones sin aparente relación entre sí continuamente? ¿para ser un grognard hay que dedicarle más tiempo a las matemáticas que a disfrutar del juego?
Con el juego no queriendo tocarlo ni con un palo ¿A vosotros os ha pasado algo similar en vuestra vida lúdica?

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- y más de los que iban con ellos. Ésos pudieron ser hasta tus ancestros.