Borat, con "Que todo el mundo odia" me refería a "Todo el mundo que no le gusta el juego", quiero decir que todas las personas que no gustan del juego o que critican algún aspecto de él coinciden en señalar el tremendo azar y la gestión artificial de la mano como elementos anticlimáticos y distractores. Seré más específico la próxima vez.
Con mi crítica no quiero decir que el juego sea un desastre injugable ni que sea malo. No es así. A mí me gustan muchos de sus aspectos y reglas, de hecho yo mismo le casqué un 8,25 tras las primeras dos partidas. Tampoco quiero decir que no le guste a otros.
Pero dándole más tiempo, comprendes que la gestión de la mano se vuelve fundamental, pero al mismo tiempo esa gestión sobrepasa tus capacidades con facilidad, entrando en el puro azar (sí, generalmente hablando) y/o el inmovilismo, y llegando a eclipsar la experiencia de juego si no realizas ese pacto psicológico con el juego que mencionaba el compañero.
No le quiero dar tantas vueltas. Simplemente es un aspecto de la mecánica que me resulta excesivo o no me llena. Había un punto intermedio entre hacer todas las cartas usables de alguna forma, como sucede en Twilight Struggle y Senderos de Gloria; y dar lugar a generar un alto porcentaje de inmovilidad y frustración en pos de "simular" el caos bélico, como en Combat Commander. Un escenario sin Radios, con unidades con Moral, etc, aumenta las probabilidades de entrar en la dinámica de manos enfangadas y turnos de descarte que para mí es más anticlimático que simulador. No, no sucede todo el rato, no he dicho eso nunca, pero sí sucede más de lo deseable para que no pase inadvertido.
Lo volveré a jugar seguramente a pesar de todo, por insatisfacción, pero muy, muy esporádicamente porque ha dejado de ser una prioridad. Y más que por mí, por lo incómodo que me siento cuando al resto de jugadores les sobreviene esa misma frustración, cosa que no me había pasado con casi ningún juego. Y mira que me duele.
Leí una crítica que se resumía en una frase que me parecía bastante ilustrativa: "¿por qué tengo que dedicar más tiempo a pensar que tengo que descartarme cartas si lo que quiero es jugarlas?"
Simplemente es cosa de gustos. A mí me gusta jugar las cartas aunque vaya a haber una contrapartida (TS). Entiendo la finalidad de los Combat Confusion y que te obliguen a descartarte la mano tarde o temprano, nada que decir en contra de eso, también entiendo que quieras moverte y durante dos turnos solo veas Rout y Artillery pasar por tu mano, pero al tercer turno ya me comienza a sonar a chiste, al cuarto ya ni te cuento, y al quinto ya pienso que la mecánica es de mal gusto.
Con mi crítica no quiero decir que el juego sea un desastre injugable ni que sea malo. No es así. A mí me gustan muchos de sus aspectos y reglas, de hecho yo mismo le casqué un 8,25 tras las primeras dos partidas. Tampoco quiero decir que no le guste a otros.
Pero dándole más tiempo, comprendes que la gestión de la mano se vuelve fundamental, pero al mismo tiempo esa gestión sobrepasa tus capacidades con facilidad, entrando en el puro azar (sí, generalmente hablando) y/o el inmovilismo, y llegando a eclipsar la experiencia de juego si no realizas ese pacto psicológico con el juego que mencionaba el compañero.
No le quiero dar tantas vueltas. Simplemente es un aspecto de la mecánica que me resulta excesivo o no me llena. Había un punto intermedio entre hacer todas las cartas usables de alguna forma, como sucede en Twilight Struggle y Senderos de Gloria; y dar lugar a generar un alto porcentaje de inmovilidad y frustración en pos de "simular" el caos bélico, como en Combat Commander. Un escenario sin Radios, con unidades con Moral, etc, aumenta las probabilidades de entrar en la dinámica de manos enfangadas y turnos de descarte que para mí es más anticlimático que simulador. No, no sucede todo el rato, no he dicho eso nunca, pero sí sucede más de lo deseable para que no pase inadvertido.
Lo volveré a jugar seguramente a pesar de todo, por insatisfacción, pero muy, muy esporádicamente porque ha dejado de ser una prioridad. Y más que por mí, por lo incómodo que me siento cuando al resto de jugadores les sobreviene esa misma frustración, cosa que no me había pasado con casi ningún juego. Y mira que me duele.
Leí una crítica que se resumía en una frase que me parecía bastante ilustrativa: "¿por qué tengo que dedicar más tiempo a pensar que tengo que descartarme cartas si lo que quiero es jugarlas?"
Simplemente es cosa de gustos. A mí me gusta jugar las cartas aunque vaya a haber una contrapartida (TS). Entiendo la finalidad de los Combat Confusion y que te obliguen a descartarte la mano tarde o temprano, nada que decir en contra de eso, también entiendo que quieras moverte y durante dos turnos solo veas Rout y Artillery pasar por tu mano, pero al tercer turno ya me comienza a sonar a chiste, al cuarto ya ni te cuento, y al quinto ya pienso que la mecánica es de mal gusto.