Yo con el parchís he pasado algunas de las tardes más divertidas de mi vida. De hecho, me he divertido muchísimo más con el parchís que con Shadows of Brimstone, Euphoria, Go o muchos otros juegos "caros / modernos / buenos" que tengo en casa.
Al final, mi disfrute de los juegos se basa en la experiencia social que me proporcionan. Tener a mi familia reunida en torno a la mesa, desde mi abuela hasta mi primo pequeño, y descojonarme de la tercera vez en 5 tiradas que alguien le come una ficha a mi madre, está muy cerca del 10. Esa experiencia no me la puede proporcionar casi ningún otro juego de los más de 200 que tengo en casa. Disfruto mucho exprimiendo mi cerebro con Alta Tensión, enfrentándome a cara perro en Netrunner o montando partidas de HeroScape, pero ninguno de ellos me cubre el nicho que sí cubre el parchís.
De la misma forma, para mí el mus es el mejor juego que he probado jamás. Disfruto mucho de sus mecánicas, pero sobre todo me lo paso teta gracias a las interacciones sociales que crea: no conozco otro juego que me de unas sensaciones ni comparables al mus jugando con otras tres personas a las que conoces. Pero ni de lejos.
Soy perfectamente consciente de que ni el mus ni el parchís son juegos depurados, complejos, con grandísimas decisiones o mecánicas innovadoras. Pero son cojonudos, porque permiten momentos compartidos que para mí no permitiría ningún otro juego. ¿Es pereza sacar un parchís en una reunión familiar, o es egoísmo sacar otro juego que ellos no conocen?
Después de años de intentar enseñar juegos nuevos a gente, mi experiencia dicta que disfruto infinitamente más jugando a lo que a ellos les gusta que luchando para que les gusten otras cosas. Así que, por puro egoísmo, porque sé que lo voy a pasar mejor... tras cada comida familiar saco el parchís y me echo unas buenas risas
Al final, mi disfrute de los juegos se basa en la experiencia social que me proporcionan. Tener a mi familia reunida en torno a la mesa, desde mi abuela hasta mi primo pequeño, y descojonarme de la tercera vez en 5 tiradas que alguien le come una ficha a mi madre, está muy cerca del 10. Esa experiencia no me la puede proporcionar casi ningún otro juego de los más de 200 que tengo en casa. Disfruto mucho exprimiendo mi cerebro con Alta Tensión, enfrentándome a cara perro en Netrunner o montando partidas de HeroScape, pero ninguno de ellos me cubre el nicho que sí cubre el parchís.
De la misma forma, para mí el mus es el mejor juego que he probado jamás. Disfruto mucho de sus mecánicas, pero sobre todo me lo paso teta gracias a las interacciones sociales que crea: no conozco otro juego que me de unas sensaciones ni comparables al mus jugando con otras tres personas a las que conoces. Pero ni de lejos.
Soy perfectamente consciente de que ni el mus ni el parchís son juegos depurados, complejos, con grandísimas decisiones o mecánicas innovadoras. Pero son cojonudos, porque permiten momentos compartidos que para mí no permitiría ningún otro juego. ¿Es pereza sacar un parchís en una reunión familiar, o es egoísmo sacar otro juego que ellos no conocen?
Después de años de intentar enseñar juegos nuevos a gente, mi experiencia dicta que disfruto infinitamente más jugando a lo que a ellos les gusta que luchando para que les gusten otras cosas. Así que, por puro egoísmo, porque sé que lo voy a pasar mejor... tras cada comida familiar saco el parchís y me echo unas buenas risas
