Siempre, a toro pasado, es fácil echar culpas y buscar responsables. Sin embargo, creo que Silverman acierta al poner de relieve la labor de las policías españolas. Sólo en 2017 se han arrestado a más de 50 yihadistas. Lo malo es que las fuerzas de seguridad tienen que acertar siempre, mientras que los terroristas sólo necesitan tener éxito una vez. Ayer tuvieron "suerte" en Barcelona, pero se les acabó en Cambrils, cuando un policía -una policía, en realidad, por lo que dicen las noticias- paró en seco a cuatro de ellos, aunque no antes de que hirieran a una compañera suya y mataran a una mujer.
¿Podría haberse hecho mejor? Seguro que sí. Podría haber habido más coordinación, mejor tiempo de respuesta, más medidas de seguridad. Siempre se puede aprender y que a los terroristas cada vez les sea más difícil tener éxito. A cambio, a mí me han quedado algunas imágenes que, sinceramente, me han emocionado. Os parecerá una chorrada pero el ver a Puigdemont, Rajoy y al rey Felipe VI juntos, en primera fila, durante la manifestación, a pesar de sus diferencias políticas, me resultó extrañamente gratificante. Demuestra que al menos a nivel institucional todos tienen claro que hay momentos para hacer política y momentos para simplemente ser ciudadanos.
Y luego están las historias. La del padre italiano que murió por salvar a su hijo pequeño; la de la tía que intentó proteger con su cuerpo a su sobrino... la definición de héroe en el sentido más churchilliano: personas normales que hacen cosas extraordinarias en momentos extraordinarios. La verdad es que prefiero recordarles a ellos y admirarles, que andar pensando en las bestias que los mataron.
No me quiero olvidar de una cosa: bravo a los barceloneses por su espíritu cívico; han sido un ejemplo para todos los españoles.
¿Podría haberse hecho mejor? Seguro que sí. Podría haber habido más coordinación, mejor tiempo de respuesta, más medidas de seguridad. Siempre se puede aprender y que a los terroristas cada vez les sea más difícil tener éxito. A cambio, a mí me han quedado algunas imágenes que, sinceramente, me han emocionado. Os parecerá una chorrada pero el ver a Puigdemont, Rajoy y al rey Felipe VI juntos, en primera fila, durante la manifestación, a pesar de sus diferencias políticas, me resultó extrañamente gratificante. Demuestra que al menos a nivel institucional todos tienen claro que hay momentos para hacer política y momentos para simplemente ser ciudadanos.
Y luego están las historias. La del padre italiano que murió por salvar a su hijo pequeño; la de la tía que intentó proteger con su cuerpo a su sobrino... la definición de héroe en el sentido más churchilliano: personas normales que hacen cosas extraordinarias en momentos extraordinarios. La verdad es que prefiero recordarles a ellos y admirarles, que andar pensando en las bestias que los mataron.
No me quiero olvidar de una cosa: bravo a los barceloneses por su espíritu cívico; han sido un ejemplo para todos los españoles.