A mí me encanta. Lo recogí ayer del megapedido y ya lo he estrenado... la versión básica es un abstracto más, muy bien ideado y tenso como deben ser todos los abstractos. Soy un enamorado de juegos como Abalone, Constructo o Hive, así que otro para la colección me tenía que gustar sí o sí. Si no te gustan juegos como los que menciono, probablemente Santorini tampoco te hará gracia.
No he probado todavía las cartas de Dioses, pero básicamente tranforman el juego en un abstracto asimétrico. Además de las reglas básicas, debes tener en cuenta las modificaciones que introducen tanto tu carta como la del oponente. No por esto deja de ser menos abstracto, cuidado: no es un juego temático en absoluto. Es un abstracto con módulos de reglas intercambiables, lo que me parece fascinante.
Acerca de la producción, el juego es precioso. Puede ser fácilmente el juego más bonito e impactante en mesa de mi colección, con permiso del HeroScape expandido (que verá muchísima menos mesa). El arte, los colores, el tablero, los edificios, los peones... es un auténtico placer jugarlo y hace muy fácil sacárselo a cualquiera. Para mí, un valor añadido enorme: evita el factor pereza que puede despertar un tablero de madera con sus fichas redondas en jugones ocasionales, y eso incrementa las partidas que puedo jugarle en un factor importante.
No he probado todavía las cartas de Dioses, pero básicamente tranforman el juego en un abstracto asimétrico. Además de las reglas básicas, debes tener en cuenta las modificaciones que introducen tanto tu carta como la del oponente. No por esto deja de ser menos abstracto, cuidado: no es un juego temático en absoluto. Es un abstracto con módulos de reglas intercambiables, lo que me parece fascinante.
Acerca de la producción, el juego es precioso. Puede ser fácilmente el juego más bonito e impactante en mesa de mi colección, con permiso del HeroScape expandido (que verá muchísima menos mesa). El arte, los colores, el tablero, los edificios, los peones... es un auténtico placer jugarlo y hace muy fácil sacárselo a cualquiera. Para mí, un valor añadido enorme: evita el factor pereza que puede despertar un tablero de madera con sus fichas redondas en jugones ocasionales, y eso incrementa las partidas que puedo jugarle en un factor importante.

El arte es muy suyo, pero no está mal... lo que pasa es que la distribución de elementos, la falta de iconos, la cantidad y fuente y tamaño del texto, las cifras de poder y resistencia... me agotan. Las cartas me parecen incómodas y difíciles de leer.
