Como ya se ha dicho, si hablamos de inteligencia abstracta, ésa que sirve para sacar buena nota en los test de inteligencia, por lo general la de los jugones habituales sí está por encima de la media.
Uno de los lugares de reuniones jueguiles que frecuento, con una docena de asiduos, al menos cinco de ellos/as sacarían o se acercarían al 130 de CI en un test de ésos. Ingenieros informà ticos, ingenieros industriales, ingenieros químicos etc. No es por casualidad. Según las estadísticas sólo el 2'2% de la población tiene un Ci de 130 o superior, y otro 6'5% está entre el 120 y el 130. Pues aquí de doce cinco están por encima del 120, y eso que hay otros 3 que ya no vienen que lo mismo (uno era científico).
Sin embargo los test estos del CI sólo miden dos o tres parámetros de los múltiples que llega a manejar un cerebro humano: La capacidad numérica, la memoria espacial y algo de lógica supongo, pero para nada evalúan la inteligencia emocional o social la cual es más importante en la vida real.
la inteligencia también se ejercita, lo mismito que le ocurre al que va a un gimnasio a practicar culturismo. Si el jugón empedernido se dedicó a los juegos porque ya era "inteligente", o se ha vuelto más "inteligente" por practicarlos creo que ambas cosas tienen algo de verdad.
Pienso que cuando un chiquillo a los 10/12 años se dedica a los juegos de mesa con entusiasmo es porque posee una paciencia o/e inteligencia superiores a la media (entiéndase como "inteligencia" aquellas cualidades que te permiten ganar con frecuencia a un juego de mesa determinado) Aparte de que le guste también la estética y todos los demás factores que los envuelven.
No veo a alguien sin paciencia y sin un mínimo de materia gris en esta afición.
En lo tocante al tema de la sociabilidad, lo cierto es que somos seres con limitaciones, de forma que quien destaca en alguna faceta seguro que flojea en otras, pero hablaré sólo de mi. Yo me considero sociable dentro del mundo de los tableros, pero fuera de él no lo soy, me desagradan las multitudes y casi no me hablo con los vecinos.
Saludos cordiales.
Uno de los lugares de reuniones jueguiles que frecuento, con una docena de asiduos, al menos cinco de ellos/as sacarían o se acercarían al 130 de CI en un test de ésos. Ingenieros informà ticos, ingenieros industriales, ingenieros químicos etc. No es por casualidad. Según las estadísticas sólo el 2'2% de la población tiene un Ci de 130 o superior, y otro 6'5% está entre el 120 y el 130. Pues aquí de doce cinco están por encima del 120, y eso que hay otros 3 que ya no vienen que lo mismo (uno era científico).
Sin embargo los test estos del CI sólo miden dos o tres parámetros de los múltiples que llega a manejar un cerebro humano: La capacidad numérica, la memoria espacial y algo de lógica supongo, pero para nada evalúan la inteligencia emocional o social la cual es más importante en la vida real.
la inteligencia también se ejercita, lo mismito que le ocurre al que va a un gimnasio a practicar culturismo. Si el jugón empedernido se dedicó a los juegos porque ya era "inteligente", o se ha vuelto más "inteligente" por practicarlos creo que ambas cosas tienen algo de verdad.
Pienso que cuando un chiquillo a los 10/12 años se dedica a los juegos de mesa con entusiasmo es porque posee una paciencia o/e inteligencia superiores a la media (entiéndase como "inteligencia" aquellas cualidades que te permiten ganar con frecuencia a un juego de mesa determinado) Aparte de que le guste también la estética y todos los demás factores que los envuelven.
No veo a alguien sin paciencia y sin un mínimo de materia gris en esta afición.
En lo tocante al tema de la sociabilidad, lo cierto es que somos seres con limitaciones, de forma que quien destaca en alguna faceta seguro que flojea en otras, pero hablaré sólo de mi. Yo me considero sociable dentro del mundo de los tableros, pero fuera de él no lo soy, me desagradan las multitudes y casi no me hablo con los vecinos.
Saludos cordiales.





