Yo tuve un cierto 'enamoramiento' inicial con la serie Days de OSG (la de escala más pequeña dentro de la serie Campaigns) pero luego el entusiasmo ha ido decreciendo con el tiempo según he ido probando otros sistemas.
Como ya he comentado, todo el tema de las vedettes me pareció que no aportaba gran cosa, teniendo en cuenta que es bastante evidente de forma bastante rápida qué unidades son vedettes y cuáles no, aparte de que en general la niebla de guerra de los juegos que yo he probado es bastante escasa dada la baja densidad de unidades y la ubicación inicial absolutamente prefijada en el espacio y el tiempo de todas ellas. Por último, el hecho de que una vedette pueda reconocer todas las unidades en su ZOC al inicio de la fase de combate me parece bastante simplón.
Del sistema de combate me molestan varias cosas. La primera que sea obligatorio. No tiene demasiado sentido o al menos debería permitirse una cierta latitud en las tácticas a elegir por los jugadores (algo que un sistema tan simple como el del JdG Campagnes sí que hace). Y luego está esa dichosa CRT con esos resultados completamente extremos e irreales de pérdidas completas o al 50% de unidades enteras o, por el contrario, de retiradas en las que ninguno de los dos bandos sufre ningún tipo de baja o desorganización.
Cierto es que el sistema tiene cosas muy buenas, como la gran importancia que confiere a la cadena de mando y los líderes o el enfasis especial que hace en la maniobrabilidad de los ejércitos y la enorme importancia de controlar las vías de comunicación. Pero, curiosamente, cuando uno prueba sistemas recientes más simples se encuentra que esos aspectos están igualmente cubiertos, de una forma más sencilla y a la vez más detallada.
En general me da la impresión de ser un sistema que en su día (hace ya más de 30 añitos) tuvo su importancia al aportar unos cuantos conceptos y mecánicas refrescantes. Pero tengo la sensación de que su evolución ha sido mínima a lo largo del tiempo y que otros sistemas que han ido apareciendo (como el propio Jours de Gloire) consiguen más con menos.
En cualquier caso y como siempre, para gustos los colores.
Como ya he comentado, todo el tema de las vedettes me pareció que no aportaba gran cosa, teniendo en cuenta que es bastante evidente de forma bastante rápida qué unidades son vedettes y cuáles no, aparte de que en general la niebla de guerra de los juegos que yo he probado es bastante escasa dada la baja densidad de unidades y la ubicación inicial absolutamente prefijada en el espacio y el tiempo de todas ellas. Por último, el hecho de que una vedette pueda reconocer todas las unidades en su ZOC al inicio de la fase de combate me parece bastante simplón.
Del sistema de combate me molestan varias cosas. La primera que sea obligatorio. No tiene demasiado sentido o al menos debería permitirse una cierta latitud en las tácticas a elegir por los jugadores (algo que un sistema tan simple como el del JdG Campagnes sí que hace). Y luego está esa dichosa CRT con esos resultados completamente extremos e irreales de pérdidas completas o al 50% de unidades enteras o, por el contrario, de retiradas en las que ninguno de los dos bandos sufre ningún tipo de baja o desorganización.
Cierto es que el sistema tiene cosas muy buenas, como la gran importancia que confiere a la cadena de mando y los líderes o el enfasis especial que hace en la maniobrabilidad de los ejércitos y la enorme importancia de controlar las vías de comunicación. Pero, curiosamente, cuando uno prueba sistemas recientes más simples se encuentra que esos aspectos están igualmente cubiertos, de una forma más sencilla y a la vez más detallada.
En general me da la impresión de ser un sistema que en su día (hace ya más de 30 añitos) tuvo su importancia al aportar unos cuantos conceptos y mecánicas refrescantes. Pero tengo la sensación de que su evolución ha sido mínima a lo largo del tiempo y que otros sistemas que han ido apareciendo (como el propio Jours de Gloire) consiguen más con menos.
En cualquier caso y como siempre, para gustos los colores.



) pero a mí me da la sensación que, con directivas de Hitler o sin ella, la flota de superficie alemana sencillamente no podía competir con la de los Aliados. Así de crudo.