Volviendo de un torneo de Carcassonne comentamos con desilusión los aspectos negativos de lo que supone una actividad "competitiva" desarrollada de esta forma y en estas condiciones.
Y la respuesta que recibimos nos mata: "¡Es Carcassonne! Qué esperabais? Si queréis seriedad y una competición de verdad jugad al ajedrez."
Y les tenemos que dar la razón.
El desarrollo y mejor posicionamiento de un juego de mesa distinto al Ajedrez nunca se conseguirá si dentro de nuestro mundillo no nos lo tomamos en serio.
Resumiendo: quizás deberíamos contribuir a mejorar, entre otras, la faceta competitiva de nuestros juegos de mesa favoritos para poder argumentar que "Ajedrez sí, pero también otros".
Y la respuesta que recibimos nos mata: "¡Es Carcassonne! Qué esperabais? Si queréis seriedad y una competición de verdad jugad al ajedrez."
Y les tenemos que dar la razón.
El desarrollo y mejor posicionamiento de un juego de mesa distinto al Ajedrez nunca se conseguirá si dentro de nuestro mundillo no nos lo tomamos en serio.
Resumiendo: quizás deberíamos contribuir a mejorar, entre otras, la faceta competitiva de nuestros juegos de mesa favoritos para poder argumentar que "Ajedrez sí, pero también otros".

