Para mí kickstarter es un escaparate de oportunidades, y aunque a día de hoy hay que buscar más para encontrar un producto genuinamente crowdfunding (esto es, que tenga el espiritu con el que se creó esta forma de financiación), creo que sigue siendo una excelente herramienta para acceder a productos que de otra forma no verías ni en pintura.
Estoy esperando un juego desde hace algun tiempo (de momento lleva un mes de retraso, ¿os suena?) que se llama Cytosis, un juego de gestion de recursos en el interior de una celula, aminoacidos, hidratos de carbono... para conseguir puntos de victoria fabricando ADN, proteinas... En fin, un juego que a mí, amante de la ciencia y amante de los juegos, me ha despertado un interes enorme. Un juego como este no lo editaría ni la más arriesgada de las editoriales ("hola buenas, le traigo un juego en el que sintetizar proteinas y lanzar virus a los contrincantes para joderles la marrana...", "¡Oh grandioso, aqui mismo le doy dinerito para lanzar su proyecto!"), así que gracias a este tipo de financiación voy a poder catar un juego con el que se me han puesto los dientes muy largos.
Entiendo el efecto que ha generado el éxito de esta forma de financiación... Cuando algo triunfa todos se quieren subir al carro porque huelen el dinerito fresco; pero ante estas prácticas deshonestas estamos los consumidores, que podemos plantarnos y decir "no, gracias", quedate tu juego que ya me lo compraré cuando lo vea en la tienda, ¡o no!. Lo que a mí me huele mal a kilómetros, a otros les olerá a jardin de las delicias. Por eso decía al principio lo del escaparate, Kickstarter es un centro comercial en el que de vez en cuando me doy una vuelta y, a veces, encuentro cosas interesantes.
Hay que tener en cuenta que para nosotros los juegos son droga dura, y si no tienes eso en mente cuando vas a echar un ojo al centro comercial vas a acabar con la tarjeta echando humo. Pero en realidad, ¿quién tiene la culpa de eso?, ¿o siquiera existe culpa de algo?.
Estoy esperando un juego desde hace algun tiempo (de momento lleva un mes de retraso, ¿os suena?) que se llama Cytosis, un juego de gestion de recursos en el interior de una celula, aminoacidos, hidratos de carbono... para conseguir puntos de victoria fabricando ADN, proteinas... En fin, un juego que a mí, amante de la ciencia y amante de los juegos, me ha despertado un interes enorme. Un juego como este no lo editaría ni la más arriesgada de las editoriales ("hola buenas, le traigo un juego en el que sintetizar proteinas y lanzar virus a los contrincantes para joderles la marrana...", "¡Oh grandioso, aqui mismo le doy dinerito para lanzar su proyecto!"), así que gracias a este tipo de financiación voy a poder catar un juego con el que se me han puesto los dientes muy largos.
Entiendo el efecto que ha generado el éxito de esta forma de financiación... Cuando algo triunfa todos se quieren subir al carro porque huelen el dinerito fresco; pero ante estas prácticas deshonestas estamos los consumidores, que podemos plantarnos y decir "no, gracias", quedate tu juego que ya me lo compraré cuando lo vea en la tienda, ¡o no!. Lo que a mí me huele mal a kilómetros, a otros les olerá a jardin de las delicias. Por eso decía al principio lo del escaparate, Kickstarter es un centro comercial en el que de vez en cuando me doy una vuelta y, a veces, encuentro cosas interesantes.
Hay que tener en cuenta que para nosotros los juegos son droga dura, y si no tienes eso en mente cuando vas a echar un ojo al centro comercial vas a acabar con la tarjeta echando humo. Pero en realidad, ¿quién tiene la culpa de eso?, ¿o siquiera existe culpa de algo?.