Interesante reflexión la que propones en este hilo, Lopez de la Osa.
Y he de darte la razón, aunque es obvio que a según qué edades es imposible que un niño o niña pueda leerse un reglamento, a partir de otras ya podrían hacerlo y en general siempre se ha descuidado este aspecto (pero no solo en hacer reglas que puedan ser leídas por niñas o niños de 7, 8 o más años, sino también por reglas que puedan ser entendidas por cualquier adulto). Esta es una de las asignaturas pendientes en este mundillo, redactar buenos manuales de reglas e incluso adaptarlos a la edad del target.
Tu post me ha traído a la memoria aquellos momentos de mi infancia en la cual jugábamos a algún juego de mesa invéntandonoslo más que siguiendo las reglas porque no entendíamos bien el manual y ningún adulto nos explicaba las reglas. De hecho creo que era muy común lo de regalar un juego (como el Misterio, el Imperio Cobra, el que fuera) pero que luego el adulto que lo regalaba no se molestara en leerse las reglas para explicar el juego.
Y he de darte la razón, aunque es obvio que a según qué edades es imposible que un niño o niña pueda leerse un reglamento, a partir de otras ya podrían hacerlo y en general siempre se ha descuidado este aspecto (pero no solo en hacer reglas que puedan ser leídas por niñas o niños de 7, 8 o más años, sino también por reglas que puedan ser entendidas por cualquier adulto). Esta es una de las asignaturas pendientes en este mundillo, redactar buenos manuales de reglas e incluso adaptarlos a la edad del target.
Tu post me ha traído a la memoria aquellos momentos de mi infancia en la cual jugábamos a algún juego de mesa invéntandonoslo más que siguiendo las reglas porque no entendíamos bien el manual y ningún adulto nos explicaba las reglas. De hecho creo que era muy común lo de regalar un juego (como el Misterio, el Imperio Cobra, el que fuera) pero que luego el adulto que lo regalaba no se molestara en leerse las reglas para explicar el juego.
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