Mis amigos me llaman cuando hay sesión lúdica porque ellos no tienen juegos, curioso porque se supone que a todos les encantan los juegos de mesa.
Cuando voy cargado con mi mochila y saco un juego nuevo se quejan porque es nuevo y tienen que aprender a jugar, curioso también porque ya ves tú el esfuerzo que alguien te enseñe a jugar; si ya lo hemos jugado mucho también se quejan porque quieren algo nuevo, qué contradicción, pero os lo prometo es así; si saben que yo he jugado más que ellos se vuelven a quejar porque dicen que no tienen opciones de ganar, con lo que al final tiene que ser un juego al que hayamos jugado no más de 5-6 partidas, siempre juntos y que nos guste a todos.
Por partes. Si el juego es nuevo explico las reglas 2-3 veces mínimo por sencillo que sea (en ocasiones pienso que sufren alguna deficiencia mental o simplemente es que pasan de mí), empezamos a jugar y no hacen más que quejarse, todo ello cuando el que menos disfruta soy yo porque tengo que estar constantemente pendiente de sus preguntas y de las cosas que hacen mal, y siempre hacen cosas mal.
En los juegos que hemos jugado mucho las quejas llegan al final, siempre el que gana es por suerte y nunca más volverán a jugar.
A los juegos que yo he jugado más simplemente no juegan.
Cuando probamos algún juego, a mí no me gusta y a ellos sí y lo vendo, qué hacen? se quejan...
Cuando llevamos varios meses, incluso años sin jugar a un juego y lo vendo, qué hacen? se quejan, yo les comento que hace 2 años que no lo jugamos y ellos me miran con cara de desánimo, encima victimistas.
Y yo algunas veces les pregunto, por qué no os compráis juegos vosotros?, es bueno para todos, así no dependéis de mí y cada uno posee juegos de su agrado, qué hacen entonces? miran hacia otro lado, no, ahora no se quejan los mamones, como la pasta me la gasto yo...
Entonces os pregunto qué hago? hace un par de años sufrí una crisis lúdica y vendí muchos de mis juegos porque estaba harto de ellos, es ésa la solución?, la solución es cambiar de amigos? un poco tarde ya
Cuando voy cargado con mi mochila y saco un juego nuevo se quejan porque es nuevo y tienen que aprender a jugar, curioso también porque ya ves tú el esfuerzo que alguien te enseñe a jugar; si ya lo hemos jugado mucho también se quejan porque quieren algo nuevo, qué contradicción, pero os lo prometo es así; si saben que yo he jugado más que ellos se vuelven a quejar porque dicen que no tienen opciones de ganar, con lo que al final tiene que ser un juego al que hayamos jugado no más de 5-6 partidas, siempre juntos y que nos guste a todos.
Por partes. Si el juego es nuevo explico las reglas 2-3 veces mínimo por sencillo que sea (en ocasiones pienso que sufren alguna deficiencia mental o simplemente es que pasan de mí), empezamos a jugar y no hacen más que quejarse, todo ello cuando el que menos disfruta soy yo porque tengo que estar constantemente pendiente de sus preguntas y de las cosas que hacen mal, y siempre hacen cosas mal.
En los juegos que hemos jugado mucho las quejas llegan al final, siempre el que gana es por suerte y nunca más volverán a jugar.
A los juegos que yo he jugado más simplemente no juegan.
Cuando probamos algún juego, a mí no me gusta y a ellos sí y lo vendo, qué hacen? se quejan...
Cuando llevamos varios meses, incluso años sin jugar a un juego y lo vendo, qué hacen? se quejan, yo les comento que hace 2 años que no lo jugamos y ellos me miran con cara de desánimo, encima victimistas.
Y yo algunas veces les pregunto, por qué no os compráis juegos vosotros?, es bueno para todos, así no dependéis de mí y cada uno posee juegos de su agrado, qué hacen entonces? miran hacia otro lado, no, ahora no se quejan los mamones, como la pasta me la gasto yo...
Entonces os pregunto qué hago? hace un par de años sufrí una crisis lúdica y vendí muchos de mis juegos porque estaba harto de ellos, es ésa la solución?, la solución es cambiar de amigos? un poco tarde ya



