Pero es que no entraña dificultad!!!
A ver, cuando tú ideas un juego y le das forma en tu cabeza comienzas a su vez a pensar en cómo se juega, cómo se gana, cómo se explica. Te fabricas un proto chusta para poder poner a prueba tu "idea" testándolo con cuatro víctimas propiciatorias que se presten diciéndoles "el viernes os traigo un juego nuevo que es la leche tios, de veras, lo nunca visto, "canela fina (que diría Kurikinton)" sin decirles claro está que es un proto tuyo para evitar una desbandada general.
Y el día D sacas tu proto y piensas: "Bien, ¿y ahora cómo les explico cómo se juega?" Y bien o mal, lo haces. La siguiente vez que reúnes a cuatro inocentes desprevenidos para que lo prueben ya llevas una idea del orden en que has de explicar las reglas, y modificas un par de cosas de tu primera explicación que no se entendieron bien y que ocasionaron más dudas y preguntas de lo previsto.
Y así n veces hasta que tienes ya mentalmente hecha tu explicación standard, de forma que cada vez que tienes que explicar el juego de nuevo siempre lo acabas explicando en el mismo orden y casi con las mismas palabras.
Claro, el día que te pones a poner esas reglas por escrito no haces ningún esfuerzo de concreción ni estructuración porque ya lo llevas hecho. Escribes la misma explicación que das, con la salvedad que si te puedes ahorar cuatro caracteres aquí y otros seis allá pues mucho mejor, pero la explicación la tienes preparada de antemano.
En fin, que es un poco peñazo. Pero vamos, que como decía el monarca "París bien vale una misa".
A ver, cuando tú ideas un juego y le das forma en tu cabeza comienzas a su vez a pensar en cómo se juega, cómo se gana, cómo se explica. Te fabricas un proto chusta para poder poner a prueba tu "idea" testándolo con cuatro víctimas propiciatorias que se presten diciéndoles "el viernes os traigo un juego nuevo que es la leche tios, de veras, lo nunca visto, "canela fina (que diría Kurikinton)" sin decirles claro está que es un proto tuyo para evitar una desbandada general.
Y el día D sacas tu proto y piensas: "Bien, ¿y ahora cómo les explico cómo se juega?" Y bien o mal, lo haces. La siguiente vez que reúnes a cuatro inocentes desprevenidos para que lo prueben ya llevas una idea del orden en que has de explicar las reglas, y modificas un par de cosas de tu primera explicación que no se entendieron bien y que ocasionaron más dudas y preguntas de lo previsto.
Y así n veces hasta que tienes ya mentalmente hecha tu explicación standard, de forma que cada vez que tienes que explicar el juego de nuevo siempre lo acabas explicando en el mismo orden y casi con las mismas palabras.
Claro, el día que te pones a poner esas reglas por escrito no haces ningún esfuerzo de concreción ni estructuración porque ya lo llevas hecho. Escribes la misma explicación que das, con la salvedad que si te puedes ahorar cuatro caracteres aquí y otros seis allá pues mucho mejor, pero la explicación la tienes preparada de antemano.
En fin, que es un poco peñazo. Pero vamos, que como decía el monarca "París bien vale una misa".
) y lo envías. Vamos, que a mí me recuerda al proceso de prepararse un examen para la uni: lo dejas para última hora y porque no hay más, si pudieras lo relegarías indefinidamente porque simplemente no te gusta. Quizá son sólo dos horitas de tu tiempo redactarlo, pero claro, son dos horitas que no vas a poder dedicar a jugar, leer, dormir, fo

