Evidentemente habrá situaciones muy muy límite que impedirán cualquier gasto "extra".
Tampoco malinterpretéis y/o saquéis de contexto lo que calvo decía. Antes de la frase citada, ya decía que el problema era quererse dar caprichos con demasiada frecuencia. Yo añado que otro problema es quererse dar caprichos en varios aspectos/aficiones.
Conozco gente que se compra un coche de 30.000â,¬ y luego no "pueden" ir a cenar con los amigos. Otros (o incluso los mismos) que se pillan un móvil de 700â,¬. Y una bici de 1000â,¬ para salir de vez en cuando. Y la fibra simétrica de 300Mb. Y la camisa de 50â,¬. Y......
Luego 10 juegos de 25â,¬ implican el mismo desembolso que 2 juegos de 125â,¬ o uno de 250â,¬.
Cierto es también lo que dice Gelete de las circunstancias. Las circunstancias mandan. Quizás ahora no pueda, pero si priorizo qué es importante y en qué gastar lo poco (o mucho) que uno pueda ahorrar, también pienso que podemos concedernos ciertos caprichos. Quizás con menor frecuencia y en menos aspectos que en mejores momentos, pero si priorizamos y somos conscientes de cuanto podemos gastar, tarde o temprano podemos comprar ese juego.
Tampoco malinterpretéis y/o saquéis de contexto lo que calvo decía. Antes de la frase citada, ya decía que el problema era quererse dar caprichos con demasiada frecuencia. Yo añado que otro problema es quererse dar caprichos en varios aspectos/aficiones.
Conozco gente que se compra un coche de 30.000â,¬ y luego no "pueden" ir a cenar con los amigos. Otros (o incluso los mismos) que se pillan un móvil de 700â,¬. Y una bici de 1000â,¬ para salir de vez en cuando. Y la fibra simétrica de 300Mb. Y la camisa de 50â,¬. Y......
Luego 10 juegos de 25â,¬ implican el mismo desembolso que 2 juegos de 125â,¬ o uno de 250â,¬.
Cierto es también lo que dice Gelete de las circunstancias. Las circunstancias mandan. Quizás ahora no pueda, pero si priorizo qué es importante y en qué gastar lo poco (o mucho) que uno pueda ahorrar, también pienso que podemos concedernos ciertos caprichos. Quizás con menor frecuencia y en menos aspectos que en mejores momentos, pero si priorizamos y somos conscientes de cuanto podemos gastar, tarde o temprano podemos comprar ese juego.
. Yo miro la economía, claro que sí, pero sé que mi consumo en juegos es racional y cometido. Y más que "¿puedo permitírmelo?", me pregunto "¿vale la pena gastarme dinero en esto?".