Edificio C732 â€" Oficinas de Kikuchio CORP
- De acuerdo, estamos dentro. Nick, rápido, empieza con el terminal.
- Estoy en ello. Vamos, bonito, no me dejes en mal lugar.
- Sato, Miriam, controlad la puerta izquierda. Yo controlaré la otra.
- Sí, señor.
El comando se había desplegado de maravilla. Por ahora estaba saliendo todo perfectamente. Ya era hora de que algo fuera bien para el Sindicato, pensaba Sánchez. Este iba a ser un buen golpe a los Iluminatti, darle donde más les duele, la información.
- ¿Cómo va eso, Nick? ¿Lo tienes?
- Un momento. Parece que… yaaaa. Estoy mandándoselo todo a Jacques.
- Haz una copia por si acaso.
Mientras Sánchez pronunciaba la orden, Sato y Miriam empezaron a disparar sin previo aviso.
- ¡Mierda, ya están aquí! Jefe, le necesitamos aquí.
- Nick, asegurate de que todo llega. Estamos dando nuestra vida por ello.
Nick lo miró durante un segundo, asimilando las palabras y su importancia, y volvió rápidamente a su trabajo.
- ¡Vamos, vamooooos! â€" espetó Nick al terminal.
- ¡Joder, han mandado todo un pelotón de androides! Miriam, usa las granadas magnéticas.
Los disparos continuaban. Sato había caído y Miriam aguantaba como podía. Quedaba poco tiempo. Sánchez lanzó una granada y vio como caían 3 androides pero no paraban de llegar. En ese momento sintió a Nick a su lado.
- Ya está hecho, Sánchez. Por fin nuestros hermanos sabrán de dónde venimos.
- Sí. Por fin. Ahora, chicos, enseñemos a esos androides lo que valen unos zánganos cabreados â€" gritó Sánchez, con una sonrisa en la cara.
- De acuerdo, estamos dentro. Nick, rápido, empieza con el terminal.
- Estoy en ello. Vamos, bonito, no me dejes en mal lugar.
- Sato, Miriam, controlad la puerta izquierda. Yo controlaré la otra.
- Sí, señor.
El comando se había desplegado de maravilla. Por ahora estaba saliendo todo perfectamente. Ya era hora de que algo fuera bien para el Sindicato, pensaba Sánchez. Este iba a ser un buen golpe a los Iluminatti, darle donde más les duele, la información.
- ¿Cómo va eso, Nick? ¿Lo tienes?
- Un momento. Parece que… yaaaa. Estoy mandándoselo todo a Jacques.
- Haz una copia por si acaso.
Mientras Sánchez pronunciaba la orden, Sato y Miriam empezaron a disparar sin previo aviso.
- ¡Mierda, ya están aquí! Jefe, le necesitamos aquí.
- Nick, asegurate de que todo llega. Estamos dando nuestra vida por ello.
Nick lo miró durante un segundo, asimilando las palabras y su importancia, y volvió rápidamente a su trabajo.
- ¡Vamos, vamooooos! â€" espetó Nick al terminal.
- ¡Joder, han mandado todo un pelotón de androides! Miriam, usa las granadas magnéticas.
Los disparos continuaban. Sato había caído y Miriam aguantaba como podía. Quedaba poco tiempo. Sánchez lanzó una granada y vio como caían 3 androides pero no paraban de llegar. En ese momento sintió a Nick a su lado.
- Ya está hecho, Sánchez. Por fin nuestros hermanos sabrán de dónde venimos.
- Sí. Por fin. Ahora, chicos, enseñemos a esos androides lo que valen unos zánganos cabreados â€" gritó Sánchez, con una sonrisa en la cara.