El martes pasado jugué a Roll for the Galaxy.
3 jugadores a la mesa. Un novato, el dueño del juego y un servidor, que cumplía mi 18ª partida al susodicho título. Metimos la expansión pero sin los objetivos.
El dueño del juego empezó pronto a jartarse de buenos planetas y tecnologías con muchos puntos. Además le dio para hacer tres o cuatro buenas tandas productivas de producción + consumo de recursos. El novato se defendió bastante bien pero se veía que no sabía por dónde coger el volante. Obvio. Yo empecé a hacer muchas losetas pero con pocos puntos de victoria. Robaba losetas que no me beneficiaban mucho y con los dados tampoco podía hacer maravillas. Aún con todo pude echar a andar un par de turnos mi maquinaria productivoconsumista. Al final 40-28-24 para el que jugaba en casa.
Juego al que le tengo mucho cariño. Me parece ágil, ligero, divertido, tenso, bonito... pero tras 18 partidas ya ha sido suficiente. Ha cumplido su objetivo. Hace tiempo que ya no lo propongo y he descubierto que puedo sobrevivir sin él así que he vendido mi copia con la expa para hacer sitio en la estantería a nuevos juegos.
Seguidamente estrenamos mi recién llegado War Chest. El ganador de la partida al Roll for the Galaxy y yo.
Acabo de escribir por encima mis impresiones sobre el juego en el hilo correspondiente. Las dos partidas las ganó él (sí, gana a todo lo que juega). No obstante fueron muy tensas y cualquiera podría haberse llevado el gato al agua.
Tuvieron un recorrido relativamente similar en las que yo empecé saliendo a fuego conquistando zonas y mi enemigo matándome unidades hasta tal punto que yo ya no podía maniobrar bien para pillar la última y él fue reconquistando a placer. En ambas partidas pude haber ganado. En la primera hubo un momento en el que fulminaron mis arqueros y me quedé sin amenaza a largo plazo. En la segunda, un cambio de iniciativa vital por parte del enemigo eliminó en dos ocasiones sendas unidades que iba a activar para conquistar mi última zona.
Es cierto que la suerte a la hora de robar fichas puede dictaminar la balanza a un lado o a otro. Puedes tener todas tus tropas en la posición que necesitas y no subirte a la mano ninguna de las fichas que terminen de rematar la partida a tu favor, como fue mi caso. Aún con todo, la mecánica de bag building y el nerviosismo a la hora de robar aportan por un lado diversión y por otro la opción a que cualquiera pueda ganar. No siempre va a ser un paseo militar del jugador más experimentado aunque su posición en el tablero, el conocimiento de las unidades y el manejo del tempo van a jugar muchísimo a su favor. Enorme sorpresa de juego abstracto "ajedrez wannabe" que sólo puedo recomendar.
3 jugadores a la mesa. Un novato, el dueño del juego y un servidor, que cumplía mi 18ª partida al susodicho título. Metimos la expansión pero sin los objetivos.
El dueño del juego empezó pronto a jartarse de buenos planetas y tecnologías con muchos puntos. Además le dio para hacer tres o cuatro buenas tandas productivas de producción + consumo de recursos. El novato se defendió bastante bien pero se veía que no sabía por dónde coger el volante. Obvio. Yo empecé a hacer muchas losetas pero con pocos puntos de victoria. Robaba losetas que no me beneficiaban mucho y con los dados tampoco podía hacer maravillas. Aún con todo pude echar a andar un par de turnos mi maquinaria productivoconsumista. Al final 40-28-24 para el que jugaba en casa.
Juego al que le tengo mucho cariño. Me parece ágil, ligero, divertido, tenso, bonito... pero tras 18 partidas ya ha sido suficiente. Ha cumplido su objetivo. Hace tiempo que ya no lo propongo y he descubierto que puedo sobrevivir sin él así que he vendido mi copia con la expa para hacer sitio en la estantería a nuevos juegos.
Seguidamente estrenamos mi recién llegado War Chest. El ganador de la partida al Roll for the Galaxy y yo.
Acabo de escribir por encima mis impresiones sobre el juego en el hilo correspondiente. Las dos partidas las ganó él (sí, gana a todo lo que juega). No obstante fueron muy tensas y cualquiera podría haberse llevado el gato al agua.
Tuvieron un recorrido relativamente similar en las que yo empecé saliendo a fuego conquistando zonas y mi enemigo matándome unidades hasta tal punto que yo ya no podía maniobrar bien para pillar la última y él fue reconquistando a placer. En ambas partidas pude haber ganado. En la primera hubo un momento en el que fulminaron mis arqueros y me quedé sin amenaza a largo plazo. En la segunda, un cambio de iniciativa vital por parte del enemigo eliminó en dos ocasiones sendas unidades que iba a activar para conquistar mi última zona.
Es cierto que la suerte a la hora de robar fichas puede dictaminar la balanza a un lado o a otro. Puedes tener todas tus tropas en la posición que necesitas y no subirte a la mano ninguna de las fichas que terminen de rematar la partida a tu favor, como fue mi caso. Aún con todo, la mecánica de bag building y el nerviosismo a la hora de robar aportan por un lado diversión y por otro la opción a que cualquiera pueda ganar. No siempre va a ser un paseo militar del jugador más experimentado aunque su posición en el tablero, el conocimiento de las unidades y el manejo del tempo van a jugar muchísimo a su favor. Enorme sorpresa de juego abstracto "ajedrez wannabe" que sólo puedo recomendar.


O si saben que el cuerpo tiene un límite...