Esta mañana, partida al A Study in Emeral 1ª Ed. a 4 jugadores.
Como siempre, partida espectacular: Divertida, tensa, y con un toma y daca constante hasta el último segundo.
Desde bastante pronto, todos (menos uno, claro
) estábamos convencidos de que en la mesa había un Lealista y tres Restauracionistas, y al final ha saltado la liebre y se ha demostrado que éramos dos y dos.
Un Lealista, el que se ha puesto en evidencia pronto (jugador morado), ha empezado a sumar PV muy rápido. Como consecuencia, ha empezado a recibir collejas de todos lados, incluso de su compañero de facción (jugador verde), que ha ocultado muy bien este dato, por lo que alrededor de la mesa ha empezado a revolotear la idea de que nos encontrábamos en un tres contra uno. Por tanto, primer objetivo, descolgar al Lealista (morado). Después, ya se verá...
A este segundo Lealista, el inesperado (jugador verde), ha estado a punto de salirle bien la jugada, porque encontrándose primero en el track de puntuación (y con el otro Lealista dejado ya bastante atrás), a poco del final ha estado a un tris de reclamar la carta de cambio de bando. Suerte que el jugador rojo ha estado fino y le ha cascado rápidamente un disco de bloqueo. No por nada, sólo por lo que pudiera ser, que ya nos conocemos...
Al final, el Restauracionista rojo ha robado una ciudad de 6 PV al jugador amarillo, Restauracionista también, en un despiste de este, y haciendo sus cálculos, y teniendo ya dos marcadores de locura, ha decidido cometer un asesinato de realeza que le ponía en 20 PV (los mismos que el jugador verde y uno más que el jugador amarillo), arriesgándose a robar el tercer marcador de locura y provocar el final de la partida, lo que consideraba que ya le iba bien, fuese el verde de un bando o del otro, debido a los discos de acción como criterio de desempate.
Total, que el jugador rojo roba el marcador, sale locura, se acaba la partida y se cuentan PV.
El jugador verde se desvela como Lealista, ya que no ha conseguido cambiar de bando. A pesar de que el track de guerra sumaba 2 PV a los Lealistas y el jugador morado ganaba además otro PV por haber asesinado a un agente Restauracionista, el jugador verde acaba con 22 PV pero el morado se ha quedado en 14 PV, con lo que los Lealistas están fuera de la partida.
Vamos con los Restauracionistas:
El jugador rojo suma los 20 PV que indica el track de puntuación, pero... ¡¡Oh, mierda...!!, no se había fijado en que el amarillo, que estaba en 19 PV (y callado como un muerto
), tenía reclutado casi desde el principio a uno de los Agentes que dan 1 PV al jugador que los controla en caso de ser Restauracionista...
Resultado final: Empate a 20 PV entre los jugadores rojo y amarillo, y victoria para este último por tener 8 discos sobre el tablero frente a los 6 de su contrincante.
Lo dicho, juegazo que jugando con la gente adecuada se disfruta como pocos
Foto de los primeros compases de la partida:

EDITO para añadir la foto del final de partida que me ha pasado un compañero:

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Como siempre, partida espectacular: Divertida, tensa, y con un toma y daca constante hasta el último segundo.
Desde bastante pronto, todos (menos uno, claro
) estábamos convencidos de que en la mesa había un Lealista y tres Restauracionistas, y al final ha saltado la liebre y se ha demostrado que éramos dos y dos.Un Lealista, el que se ha puesto en evidencia pronto (jugador morado), ha empezado a sumar PV muy rápido. Como consecuencia, ha empezado a recibir collejas de todos lados, incluso de su compañero de facción (jugador verde), que ha ocultado muy bien este dato, por lo que alrededor de la mesa ha empezado a revolotear la idea de que nos encontrábamos en un tres contra uno. Por tanto, primer objetivo, descolgar al Lealista (morado). Después, ya se verá...
A este segundo Lealista, el inesperado (jugador verde), ha estado a punto de salirle bien la jugada, porque encontrándose primero en el track de puntuación (y con el otro Lealista dejado ya bastante atrás), a poco del final ha estado a un tris de reclamar la carta de cambio de bando. Suerte que el jugador rojo ha estado fino y le ha cascado rápidamente un disco de bloqueo. No por nada, sólo por lo que pudiera ser, que ya nos conocemos...
Al final, el Restauracionista rojo ha robado una ciudad de 6 PV al jugador amarillo, Restauracionista también, en un despiste de este, y haciendo sus cálculos, y teniendo ya dos marcadores de locura, ha decidido cometer un asesinato de realeza que le ponía en 20 PV (los mismos que el jugador verde y uno más que el jugador amarillo), arriesgándose a robar el tercer marcador de locura y provocar el final de la partida, lo que consideraba que ya le iba bien, fuese el verde de un bando o del otro, debido a los discos de acción como criterio de desempate.
Total, que el jugador rojo roba el marcador, sale locura, se acaba la partida y se cuentan PV.
El jugador verde se desvela como Lealista, ya que no ha conseguido cambiar de bando. A pesar de que el track de guerra sumaba 2 PV a los Lealistas y el jugador morado ganaba además otro PV por haber asesinado a un agente Restauracionista, el jugador verde acaba con 22 PV pero el morado se ha quedado en 14 PV, con lo que los Lealistas están fuera de la partida.
Vamos con los Restauracionistas:
El jugador rojo suma los 20 PV que indica el track de puntuación, pero... ¡¡Oh, mierda...!!, no se había fijado en que el amarillo, que estaba en 19 PV (y callado como un muerto
), tenía reclutado casi desde el principio a uno de los Agentes que dan 1 PV al jugador que los controla en caso de ser Restauracionista...
Resultado final: Empate a 20 PV entre los jugadores rojo y amarillo, y victoria para este último por tener 8 discos sobre el tablero frente a los 6 de su contrincante.
Lo dicho, juegazo que jugando con la gente adecuada se disfruta como pocos
Foto de los primeros compases de la partida:

EDITO para añadir la foto del final de partida que me ha pasado un compañero:

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