Ayer quedé con una amiga para jugar al Spirit Island, 20 partidas ya, ella jugó una vez hace tiempo, le di a escoger entre los espíritus de iniciación eligiendo el relámpago, que destaca convirtiendo los poderes lentos en rápidos y yo usé el océano, muy potente en la costa atrayendo enemigos al mar para que mueran pero incapaz de llegar al interior de la isla
Somos espíritus en una isla conviviendo con las tribus Dahan, cuando llegan invasores que construyen sus pueblos y ciudades provocando daños en la isla y nuestra desaparición, tenemos que putearlos para que se piren de terror. Cada ronda crecerán nuestra presencia en el mapa y generaremos energía para jugar cartas de poderes para combatirlos y provocar miedo, algunos rápidos antes de que actúen ellos y otros lentos que afectarán después, por parte de los invasores exploraran, construirán y explotaran los recursos provocando plagas muy malas, estas son las fases del juego, hay que destacar la mecánica de cartas, cuando las juguemos irán al descarte y tendremos que recuperarlas con la opción de crecimiento expresa para volverlas a la mano
Voy a contar poco de la partida, los tíos exploraban y nos los cargábamos jaj el inicio fue crítico porque apenas tenía energía pero conforme me comía peña ya tuve lo suficiente para desenvolverme bien, no pude participar mucho de lo que hacía mi compi en su tablero más que pedirnos alguna ayuda puntualmente, yo cuadraba mis poderes para encargarme de las costas y constantemente le preguntaba si podía encargarse de algo del interior, ella me dejaba decidir un poco a mí las prioridades por la experiencia, ella me ofrecía si necesitaba hacer rápida alguna carta, con esa ayuda lo controlábamos prácticamente todo, cuando tuve bastantes cartas busqué poder mayor y me salió el tsunami, que es una de las cartas más potentes del juego e incluso temáticamente pertenece a este espíritu, tenía justo la gran cantidad de energía que requiere y lo hicimos rápido para acabar con las costas ganando la partida al no quedar pueblos ni ciudades en el nivel de terror 2

Miré el reloj, vaya, es pronto, creo que nos da tiempo de echar otra, ella repitió y yo cambié a la vegetación, un espíritu con dificultades con los exploradores pero que se defiende bastante bien de pueblos y ciudades, ademas se expande por todo el territoria sin que le puedan frenar
Como es costumbre me esparcí por todo el tablero, también ayudé al rayo a poner presencia y terminó la partida con unos poderes increíbles, ella primero se encargaba de exploradores y yo de pueblos en las montañas, a los pocos turnos ya estaba usando mis habilidades de defensa para que los Dahan acabaran con ellos aunque en alguna ocasión no llegamos y cedimos alguna plaga, limpiamos el centro pero las costas estaban muy fuertes, tuve que sacrificar presencia para aguantar, como he dicho antes, a partida avanzada el rayo se cargaba ciudades enteras con sus poderes innatos, junto con alguna carta de poder mayor de cada uno conseguimos limpiar esos últimos asentamientos ganando de nuevo en el nivel 2 de terror

El juego me encanta, es mi solitario de cabecera pero ahora he descubierto que también es impresionante colaborando a 2, soy capaz hasta de probarlo a más jugadores... un autentico pepino
Somos espíritus en una isla conviviendo con las tribus Dahan, cuando llegan invasores que construyen sus pueblos y ciudades provocando daños en la isla y nuestra desaparición, tenemos que putearlos para que se piren de terror. Cada ronda crecerán nuestra presencia en el mapa y generaremos energía para jugar cartas de poderes para combatirlos y provocar miedo, algunos rápidos antes de que actúen ellos y otros lentos que afectarán después, por parte de los invasores exploraran, construirán y explotaran los recursos provocando plagas muy malas, estas son las fases del juego, hay que destacar la mecánica de cartas, cuando las juguemos irán al descarte y tendremos que recuperarlas con la opción de crecimiento expresa para volverlas a la mano
Voy a contar poco de la partida, los tíos exploraban y nos los cargábamos jaj el inicio fue crítico porque apenas tenía energía pero conforme me comía peña ya tuve lo suficiente para desenvolverme bien, no pude participar mucho de lo que hacía mi compi en su tablero más que pedirnos alguna ayuda puntualmente, yo cuadraba mis poderes para encargarme de las costas y constantemente le preguntaba si podía encargarse de algo del interior, ella me dejaba decidir un poco a mí las prioridades por la experiencia, ella me ofrecía si necesitaba hacer rápida alguna carta, con esa ayuda lo controlábamos prácticamente todo, cuando tuve bastantes cartas busqué poder mayor y me salió el tsunami, que es una de las cartas más potentes del juego e incluso temáticamente pertenece a este espíritu, tenía justo la gran cantidad de energía que requiere y lo hicimos rápido para acabar con las costas ganando la partida al no quedar pueblos ni ciudades en el nivel de terror 2

Miré el reloj, vaya, es pronto, creo que nos da tiempo de echar otra, ella repitió y yo cambié a la vegetación, un espíritu con dificultades con los exploradores pero que se defiende bastante bien de pueblos y ciudades, ademas se expande por todo el territoria sin que le puedan frenar
Como es costumbre me esparcí por todo el tablero, también ayudé al rayo a poner presencia y terminó la partida con unos poderes increíbles, ella primero se encargaba de exploradores y yo de pueblos en las montañas, a los pocos turnos ya estaba usando mis habilidades de defensa para que los Dahan acabaran con ellos aunque en alguna ocasión no llegamos y cedimos alguna plaga, limpiamos el centro pero las costas estaban muy fuertes, tuve que sacrificar presencia para aguantar, como he dicho antes, a partida avanzada el rayo se cargaba ciudades enteras con sus poderes innatos, junto con alguna carta de poder mayor de cada uno conseguimos limpiar esos últimos asentamientos ganando de nuevo en el nivel 2 de terror

El juego me encanta, es mi solitario de cabecera pero ahora he descubierto que también es impresionante colaborando a 2, soy capaz hasta de probarlo a más jugadores... un autentico pepino







