TURNO 16 (Noviembre/Diciembre 1938)
El Alto Mando nacional quiere evitar que el enemigo pueda aprovechar zonas débiles del frente para lanzar alguna ofensiva que interfiera en la batalla de Madrid, así que envía refuerzos desde Sevilla a Andalucía Oriental creando una sólida línea entre Jaén y Granada. Simultáneamente cuatro cuerpos de ejército se lanzan sobre la capital desde el oeste y el norte. El general García Valiño, conocido por ser partidario de la ofensiva a ultranza, está al frente de las tropas de choque. Sin embargo, los primeros combates muestran la solidez de las líneas republicanas.
El Alto Mando republicano opta por trasladar las unidades más desgastadas de Madrid al frente de Cuenca, y sustituirlas por las tropas que guarnecían dicho frente. Franco responde enviando refuerzos al sur de Toledo, con el fin de amenazar una zona mal defendida, y atacando Cuenca. Las unidades ya dañadas en Madrid sufren un durísimo castigo y dos cuerpos de ejército republicanos quedan destruidos. Para solventar la crisis, desde Levante se envían dos cuerpos de ejército a Cuenca, y las tropas que defendían la ciudad manchega son destinadas a cubrir el sur de Toledo.
La poderosa agrupación nacional de Albarracín avanza y ocupa Ademuz, desde donde podrá seguir atacando Cuenca y también amenazar Requena, ya en la provincia de Valencia. En Madrid prosigue la cruenta batalla que está desangrando a los defensores republicanos. Rojo es consciente del peligro que se cierne sobre el frente del Centro, y opta por ordenar al V cuerpo de ejército que se traslade desde Lérida hacia Valencia. Y desde Castellón el XVII cuerpo de ejército acude a reforzar Requena.
La batalla de Madrid no decrece en intensidad, absorbiendo cada vez más bajas por ambos bandos, aunque los republicanos se están llevando la peor parte. Una vez más se hace necesario trasladar las unidades debilitadas a otro punto y trasladar a la capital tropas de refresco. Los nacionales lanzan una y otra vez salvajes ataques que causan bajas terribles y ponen la resistencia de la guarnición madrileña al límite. Requena también es atacada, aunque resiste bien.
Al Alto Mando republicano se le acaban las reservas, y además carece de los recursos necesarios para movilizar con celeridad las unidades situadas en el tranquilo pero distante frente catalán. Para salvar Madrid es necesario recurrir a las tropas que defienden Urda, al norte de Ciudad Real, y con ello se deja indefensa la zona.
Acabando el año, Franco recibe una mala noticia: sus aliados alemanes han decidido interrumpir sus suministros de ayuda bélica. No están satisfechos con la conducción de la guerra, y tampoco les satisface la reticencia de los nacionales a firmar ciertos acuerdos económicos y de explotaciones mineras. Además Hitler está furioso por la declaración de neutralidad hecha por Franco durante la crisis de los Sudetes. La ayuda alemana volverá a fluir, pero por el momento está cortada.
Fin del Turno 16
PV: 11 / MR: 13
Enlace a mapa grande:
http://www.flickr.com/photos/44955182@N05/5956040186/in/photostream
El Alto Mando nacional quiere evitar que el enemigo pueda aprovechar zonas débiles del frente para lanzar alguna ofensiva que interfiera en la batalla de Madrid, así que envía refuerzos desde Sevilla a Andalucía Oriental creando una sólida línea entre Jaén y Granada. Simultáneamente cuatro cuerpos de ejército se lanzan sobre la capital desde el oeste y el norte. El general García Valiño, conocido por ser partidario de la ofensiva a ultranza, está al frente de las tropas de choque. Sin embargo, los primeros combates muestran la solidez de las líneas republicanas.
El Alto Mando republicano opta por trasladar las unidades más desgastadas de Madrid al frente de Cuenca, y sustituirlas por las tropas que guarnecían dicho frente. Franco responde enviando refuerzos al sur de Toledo, con el fin de amenazar una zona mal defendida, y atacando Cuenca. Las unidades ya dañadas en Madrid sufren un durísimo castigo y dos cuerpos de ejército republicanos quedan destruidos. Para solventar la crisis, desde Levante se envían dos cuerpos de ejército a Cuenca, y las tropas que defendían la ciudad manchega son destinadas a cubrir el sur de Toledo.
La poderosa agrupación nacional de Albarracín avanza y ocupa Ademuz, desde donde podrá seguir atacando Cuenca y también amenazar Requena, ya en la provincia de Valencia. En Madrid prosigue la cruenta batalla que está desangrando a los defensores republicanos. Rojo es consciente del peligro que se cierne sobre el frente del Centro, y opta por ordenar al V cuerpo de ejército que se traslade desde Lérida hacia Valencia. Y desde Castellón el XVII cuerpo de ejército acude a reforzar Requena.
La batalla de Madrid no decrece en intensidad, absorbiendo cada vez más bajas por ambos bandos, aunque los republicanos se están llevando la peor parte. Una vez más se hace necesario trasladar las unidades debilitadas a otro punto y trasladar a la capital tropas de refresco. Los nacionales lanzan una y otra vez salvajes ataques que causan bajas terribles y ponen la resistencia de la guarnición madrileña al límite. Requena también es atacada, aunque resiste bien.
Al Alto Mando republicano se le acaban las reservas, y además carece de los recursos necesarios para movilizar con celeridad las unidades situadas en el tranquilo pero distante frente catalán. Para salvar Madrid es necesario recurrir a las tropas que defienden Urda, al norte de Ciudad Real, y con ello se deja indefensa la zona.
Acabando el año, Franco recibe una mala noticia: sus aliados alemanes han decidido interrumpir sus suministros de ayuda bélica. No están satisfechos con la conducción de la guerra, y tampoco les satisface la reticencia de los nacionales a firmar ciertos acuerdos económicos y de explotaciones mineras. Además Hitler está furioso por la declaración de neutralidad hecha por Franco durante la crisis de los Sudetes. La ayuda alemana volverá a fluir, pero por el momento está cortada.
Fin del Turno 16
PV: 11 / MR: 13
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