Toda esta discusión me ha hecho pensar inmediatamente este fragmento de esta magnifica novela 
"Había estado hablando monótonamente sobre "valor", comparándo la teoría marxista con la teoría ortodoxa de "utilidad". El Sr. Dubois dijo, "Desde luego, la definición marxista de valor es ridícula. Todo el trabajo que se pueda poner no hará de un pastel de lodo una tarta de manzana; seguirá siendo un pastel de lodo, valor cero. Como corolario, un trabajo poco habilidoso puede fácilmente sustraer valor; un cocinero sin talento puede hacer de una sustanciosa masa y frescas manzanas verdes, valiosas de por si, una masa incomestible, valor cero. Por el contrario, un gran chef puede lograr con esos mismos materiales repostería de mucho más valor que una tarta de manzana común, sin más esfuerzo que el que un cocinero mediocre necesitaría para preparar un dulce corriente.
"Estos ejemplos de cocina destrozan la teoría del valor marxista —la falacia de la cual todo el magnífico fraude del comunismo deriva— y ejemplifican la verdad de la definición de sentido común como medida de la utilidad.
Dubois movió su muñón hacia nosotros. "Sin embargo —¡despertad, ahí atrás!— sin embargo el desaliñado misticismo de Das Kapital, grandilocuente, torturado, confundido, y neurótico, no-científico, ilógico, este pomposo fraude Karl Marx, sin embargo atisbó levemente una verdad muy importante. Si hubiese tenido una mente analítica, quizás habría formulado la primera definición de valor adecuada… y este planeta habría sido salvado de un interminable dolor.
"O puede que no," añadió. "¡Tú!"
Me enderecé con una sacudida.
"Si no eres capaz de escuchar, quizás puedas decirle a la clase si 'el valor' es algo relativo, o algo absoluto?"
Había estado escuchando; simplemente no vi ninguna razón para no escuchar con mis ojos cerrados y mi columna relajada. Pero esta pregunta me pilló ido; no había leído el tema de aquel día. "Algo absoluto," respondí, tratando de acertar.
"Incorrecto," dijo fríamente. " 'El valor' no tiene ningún significado al margen de los seres vivos. El valor de algo siempre es relativo a una persona concreta, es completamente personal y diferente en cantidad para cada ser humano —'valor de mercado' es una ficción, meramente una burda estimación de la media de las valoraciones personales, todas las cuales tienen que ser cuantitativamente diferentes o el comercio sería imposible." (Me pregunté lo que Padre habría dicho si hubiera oído llamar al "valor de mercado" una "ficción" —resoplar asqueado, probablemente.)
"Esta relación muy personal, 'el valor,' tiene dos factores para un ser humano: primero, lo que puede hacer con algo, su utilidad para él... y segundo, lo que debe hacer para conseguirlo, su coste para él. Hay una antigua canción que afirma que 'las mejores cosas en la vida nos gratis.' ¡No es cierto! ¡Completamente falso! Ésta fue la trágica falacia que trajo la decadencia y el colapso de las democracias del siglo veinte; esos nobles experimentos fallaron porque se le hizo creer a la gente que podían sencillamente votar por cualquier cosa que quisiesen... y obtenerla, sin esfuerzo, sin sudor, sin lágrimas."
"Nada de valor es gratis. Incluso el aliento vital es comprado en el momento del nacimiento por medio de jadeante esfuerzo y dolor." Todavía estaba mirando hacia mi y añadió, "Si vosotros chicos y chicas tuviéseis que sudar por vuestros juguetes de la misma manera que un bebé recién nacido tiene que luchar para vivir seríais más felices... y mucho más ricos. Así es que, con algunos de vosotros, me da pena la pobreza de vuestra riqueza. ¡Tú! Te acabo de otorgar el premio a los cien metros lisos. ¿Te hace feliz?"
"Eh, supongo que sí."
"Nada de escabullierse, por favor. El premio es tuyo —aquí, lo escribiré: 'Gran premio del campeonato, cien metros lisos.' " De hecho volvió a mi asiento y lo prendió en mi pecho. "¡Ahí! ¿Estás contento? Lo valoras —¿no es así?"
Estaba irritado. Primero esa burla sobre niños ricos —una típica mofa de aquellos que no lo tienen— y ahora esta farsa. Lo arranqué y lo arrojé hacia él.
El señor Dubois pareció sorprendido. "¿No te hace feliz?"
"Sabe perfectamente bien que quedé cuarto!"
"¡Exacto! El premio a la primera posición carece de valor para ti porque no te lo ganaste. Pero obtienes una modesta satisfacción al haber acabado cuarto; te lo has ganado. Confío en que algunos de los sonámbulos aquí presentes hayan entendido esta pequeña representación moral. Me gustaría que el poeta que escribió aquella canción realmente quisiese decir que las mejores cosas de la vida deben ser compradas con otras cosas distintas del dinero —lo cual es cierto— de la misma manera que el significado literal de sus palabras es falso. Las mejores cosas de la vida están por encima del dinero: su precio es agonía sudor y devoción… y el precio demandado por el más preciado bien en la vida es la vida misma —el coste máximo para el valor perfecto
ACV
PS: Lamentablemente tiene toda la razón
PS2: Cien galligantes para el que adivine la novela
.. sin buscar en google claro

"Había estado hablando monótonamente sobre "valor", comparándo la teoría marxista con la teoría ortodoxa de "utilidad". El Sr. Dubois dijo, "Desde luego, la definición marxista de valor es ridícula. Todo el trabajo que se pueda poner no hará de un pastel de lodo una tarta de manzana; seguirá siendo un pastel de lodo, valor cero. Como corolario, un trabajo poco habilidoso puede fácilmente sustraer valor; un cocinero sin talento puede hacer de una sustanciosa masa y frescas manzanas verdes, valiosas de por si, una masa incomestible, valor cero. Por el contrario, un gran chef puede lograr con esos mismos materiales repostería de mucho más valor que una tarta de manzana común, sin más esfuerzo que el que un cocinero mediocre necesitaría para preparar un dulce corriente.
"Estos ejemplos de cocina destrozan la teoría del valor marxista —la falacia de la cual todo el magnífico fraude del comunismo deriva— y ejemplifican la verdad de la definición de sentido común como medida de la utilidad.
Dubois movió su muñón hacia nosotros. "Sin embargo —¡despertad, ahí atrás!— sin embargo el desaliñado misticismo de Das Kapital, grandilocuente, torturado, confundido, y neurótico, no-científico, ilógico, este pomposo fraude Karl Marx, sin embargo atisbó levemente una verdad muy importante. Si hubiese tenido una mente analítica, quizás habría formulado la primera definición de valor adecuada… y este planeta habría sido salvado de un interminable dolor.
"O puede que no," añadió. "¡Tú!"
Me enderecé con una sacudida.
"Si no eres capaz de escuchar, quizás puedas decirle a la clase si 'el valor' es algo relativo, o algo absoluto?"
Había estado escuchando; simplemente no vi ninguna razón para no escuchar con mis ojos cerrados y mi columna relajada. Pero esta pregunta me pilló ido; no había leído el tema de aquel día. "Algo absoluto," respondí, tratando de acertar.
"Incorrecto," dijo fríamente. " 'El valor' no tiene ningún significado al margen de los seres vivos. El valor de algo siempre es relativo a una persona concreta, es completamente personal y diferente en cantidad para cada ser humano —'valor de mercado' es una ficción, meramente una burda estimación de la media de las valoraciones personales, todas las cuales tienen que ser cuantitativamente diferentes o el comercio sería imposible." (Me pregunté lo que Padre habría dicho si hubiera oído llamar al "valor de mercado" una "ficción" —resoplar asqueado, probablemente.)
"Esta relación muy personal, 'el valor,' tiene dos factores para un ser humano: primero, lo que puede hacer con algo, su utilidad para él... y segundo, lo que debe hacer para conseguirlo, su coste para él. Hay una antigua canción que afirma que 'las mejores cosas en la vida nos gratis.' ¡No es cierto! ¡Completamente falso! Ésta fue la trágica falacia que trajo la decadencia y el colapso de las democracias del siglo veinte; esos nobles experimentos fallaron porque se le hizo creer a la gente que podían sencillamente votar por cualquier cosa que quisiesen... y obtenerla, sin esfuerzo, sin sudor, sin lágrimas."
"Nada de valor es gratis. Incluso el aliento vital es comprado en el momento del nacimiento por medio de jadeante esfuerzo y dolor." Todavía estaba mirando hacia mi y añadió, "Si vosotros chicos y chicas tuviéseis que sudar por vuestros juguetes de la misma manera que un bebé recién nacido tiene que luchar para vivir seríais más felices... y mucho más ricos. Así es que, con algunos de vosotros, me da pena la pobreza de vuestra riqueza. ¡Tú! Te acabo de otorgar el premio a los cien metros lisos. ¿Te hace feliz?"
"Eh, supongo que sí."
"Nada de escabullierse, por favor. El premio es tuyo —aquí, lo escribiré: 'Gran premio del campeonato, cien metros lisos.' " De hecho volvió a mi asiento y lo prendió en mi pecho. "¡Ahí! ¿Estás contento? Lo valoras —¿no es así?"
Estaba irritado. Primero esa burla sobre niños ricos —una típica mofa de aquellos que no lo tienen— y ahora esta farsa. Lo arranqué y lo arrojé hacia él.
El señor Dubois pareció sorprendido. "¿No te hace feliz?"
"Sabe perfectamente bien que quedé cuarto!"
"¡Exacto! El premio a la primera posición carece de valor para ti porque no te lo ganaste. Pero obtienes una modesta satisfacción al haber acabado cuarto; te lo has ganado. Confío en que algunos de los sonámbulos aquí presentes hayan entendido esta pequeña representación moral. Me gustaría que el poeta que escribió aquella canción realmente quisiese decir que las mejores cosas de la vida deben ser compradas con otras cosas distintas del dinero —lo cual es cierto— de la misma manera que el significado literal de sus palabras es falso. Las mejores cosas de la vida están por encima del dinero: su precio es agonía sudor y devoción… y el precio demandado por el más preciado bien en la vida es la vida misma —el coste máximo para el valor perfecto
ACV

PS: Lamentablemente tiene toda la razón

PS2: Cien galligantes para el que adivine la novela
.. sin buscar en google claro




, de todas maneras que podria opinar ahora mismo la gente del domino 