En general, los mercados donde los precios son altos no tienden a ser sanos.
No estoy muy metido en el mundo de las novedades, porque soy bastante indiferente a las mismas y soy de los que prefieren tener una docena de juegos buenos y machacarlos, a tener cientos de juegos novedosos a los que he echado dos partidas. No obstante, me da la impresión de que, hoy por hoy, lo que se llevan son los juegos lanzados por crowdfunding, de los que se emiten tiradas muy limitadas a precios de espanto, de tal forma que existe escasez artificial del producto. Si quieres el juego, tendrás de pagar los 100 bolos que piden, o cuando quieras darte cuenta ya estará agotado. Si tienes suerte ya harán una reimpresión un lustro más tarde.
No, esto no es un mercado sano, y como consumidores deberíamos saber defendernos, votando con nuestros dólares (o euros, o piezas de plata, o lo que sea).
Además, si se piensa bien, la escasez artificial tampoco funciona muy bien para alzar los precios. Hay muchas formas en la que los consumidores pueden reajustar los precios. Pueden comprar juegos de segunda mano, por ejemplo. O peor todavía: pueden decidir que tu juego de colocación de trabajadores de 100 euros no merece la pena cuando pueden comprarse otro juego de colocación de trabajadores de menor reputación que vale 30 euros menos. Yo, cuando estoy considerando juegos para comprar o regalar, siempre valoro algunos del mismo género y veo cuál me da más por menos.
En definitiva: como consumidor no me veo favorecido por la tendencia actual de la industria, y aunque siguen saliendo juegos buenos a precios asequibles, sospecho que a medio plazo los juegos bien producidos que yo me compraría van a venderse a precios que no voy a estar dispuesto a pagar.
No estoy muy metido en el mundo de las novedades, porque soy bastante indiferente a las mismas y soy de los que prefieren tener una docena de juegos buenos y machacarlos, a tener cientos de juegos novedosos a los que he echado dos partidas. No obstante, me da la impresión de que, hoy por hoy, lo que se llevan son los juegos lanzados por crowdfunding, de los que se emiten tiradas muy limitadas a precios de espanto, de tal forma que existe escasez artificial del producto. Si quieres el juego, tendrás de pagar los 100 bolos que piden, o cuando quieras darte cuenta ya estará agotado. Si tienes suerte ya harán una reimpresión un lustro más tarde.
No, esto no es un mercado sano, y como consumidores deberíamos saber defendernos, votando con nuestros dólares (o euros, o piezas de plata, o lo que sea).
Además, si se piensa bien, la escasez artificial tampoco funciona muy bien para alzar los precios. Hay muchas formas en la que los consumidores pueden reajustar los precios. Pueden comprar juegos de segunda mano, por ejemplo. O peor todavía: pueden decidir que tu juego de colocación de trabajadores de 100 euros no merece la pena cuando pueden comprarse otro juego de colocación de trabajadores de menor reputación que vale 30 euros menos. Yo, cuando estoy considerando juegos para comprar o regalar, siempre valoro algunos del mismo género y veo cuál me da más por menos.
En definitiva: como consumidor no me veo favorecido por la tendencia actual de la industria, y aunque siguen saliendo juegos buenos a precios asequibles, sospecho que a medio plazo los juegos bien producidos que yo me compraría van a venderse a precios que no voy a estar dispuesto a pagar.
