Buenas noches
Como comenté el otro día, bastó con pensar en vender parte de mi colección para que mi cerebro wargamero (es el que reemplaza al reptiliano en ciertas personas) activase la respuesta compra/huida y me empujara a adquirir el Fatal Alliances, en la edición de Compass Games. LLegué a casa sin muchas esperanzas de jugarlo, pero hete aquí que no sólo cabía en mi mesa sino que además Miguel, mi hijo mayor (21 años) andaba con mono de IªGM, así que no me costó demasiado convencerlo para probar el juego.
Estas son sólo unas primeras impresiones de esta edición, ya que sólo nos ha dado tiempo ha jugar los siete primeros impulsos del turno 1.
La calidad de las piezas, mapa, cartas de ayuda, etcétera de la edición de Compass es la misma que la de los juegos de Australian Design Group, el editor original del juego. Eso sí, tiene algunas erratas realmente gordas en las fichas. La más escandalosa son dos infanterías rusas que presentan en el reverso sendos puntos de convoyes en vez de la silueta de infantería. Es desconcertante cuando tienes que darlas la vuelta ¡¡Parece que te han salido dos rutas de convoyes en medio de la estepa!!
Las reglas han mejorado mucho respecto a la primera edición del juego -que fue la que yo jugué hará dos millones de años o así-. La sensación de Primera Guerra Mundial está muy bien representada sin meterse en camisas de once varas como los infames medios hexágono de avance del original.
Mi principal crítica al libro de reglas es que: a) el lenguaje es a veces un poco ambiguo, obligándote a leer varias veces el párrafo hasta que comprendes lo que quería decir el diseñador (parece que eso les pasa incluso a los angloparlantes nativos) y b) echo mucho de menos un buen índice por palabras, que en un juego con tantas reglas que interactúan entre sí es muy necesario.
En cuanto a la partida pues poco que comentar: hemos metido la pata muchas veces, otras ha habido momentazos la mar de divertidos -como la flota británica en pleno fallando todas y cada una de las tiradas de búsqueda; o los alemanes decidiendo que Amberes era más divertido conquistarlo si primero se estrellaban contra unos milicianos belgas despistados-. Ganas de continuar mañana, aunque ya no tendremos mucho tiempo -al menos hasta el domingo- porque ya vuelvo al curro y sólo podremos echar un par de horitas por las noches.
Saludos
Como comenté el otro día, bastó con pensar en vender parte de mi colección para que mi cerebro wargamero (es el que reemplaza al reptiliano en ciertas personas) activase la respuesta compra/huida y me empujara a adquirir el Fatal Alliances, en la edición de Compass Games. LLegué a casa sin muchas esperanzas de jugarlo, pero hete aquí que no sólo cabía en mi mesa sino que además Miguel, mi hijo mayor (21 años) andaba con mono de IªGM, así que no me costó demasiado convencerlo para probar el juego.
Estas son sólo unas primeras impresiones de esta edición, ya que sólo nos ha dado tiempo ha jugar los siete primeros impulsos del turno 1.
La calidad de las piezas, mapa, cartas de ayuda, etcétera de la edición de Compass es la misma que la de los juegos de Australian Design Group, el editor original del juego. Eso sí, tiene algunas erratas realmente gordas en las fichas. La más escandalosa son dos infanterías rusas que presentan en el reverso sendos puntos de convoyes en vez de la silueta de infantería. Es desconcertante cuando tienes que darlas la vuelta ¡¡Parece que te han salido dos rutas de convoyes en medio de la estepa!!

Las reglas han mejorado mucho respecto a la primera edición del juego -que fue la que yo jugué hará dos millones de años o así-. La sensación de Primera Guerra Mundial está muy bien representada sin meterse en camisas de once varas como los infames medios hexágono de avance del original.
Mi principal crítica al libro de reglas es que: a) el lenguaje es a veces un poco ambiguo, obligándote a leer varias veces el párrafo hasta que comprendes lo que quería decir el diseñador (parece que eso les pasa incluso a los angloparlantes nativos) y b) echo mucho de menos un buen índice por palabras, que en un juego con tantas reglas que interactúan entre sí es muy necesario.
En cuanto a la partida pues poco que comentar: hemos metido la pata muchas veces, otras ha habido momentazos la mar de divertidos -como la flota británica en pleno fallando todas y cada una de las tiradas de búsqueda; o los alemanes decidiendo que Amberes era más divertido conquistarlo si primero se estrellaban contra unos milicianos belgas despistados-. Ganas de continuar mañana, aunque ya no tendremos mucho tiempo -al menos hasta el domingo- porque ya vuelvo al curro y sólo podremos echar un par de horitas por las noches.
Saludos

