Cita de: Alberto Corral (Brackder) en 17 de Febrero de 2015, 00:42:35¿Qué tiene de sorprendente que ajedrecistas profesionales se dedicaran sólo al ajedrez? No veo a dónde quieres llegar, la verdad. ¿Para qué les tendría que servir?
¿Qué vemos en las biografías de los ajedrecistas más famosos de la historia? En muchos casos, gente que SOLO juegan al ajedrez. Que lo estudian y se obsesionan hasta librar crueles guerras de nervios y de voluntad con su principal rival. Que hacen exhibiciones de simultáneas para asombrar al no iniciado mostrándole su enorme capacidad mental...para el ajedrez. ¿Y luego? ¿Para qué le ha servido el ajedrez a los ajedrecistas, más allá de su microcosmos? Son como divas, cuya estrella se apaga cuando llega el siguiente ajedrecista, más joven y mejor preparado, para derribarle de su trono, como un león que se enfrenta al macho alfa ya cansado y viejo.
Bobby Fisher acabó sonado. Capablanca murió de una hemorragia cerebral. Spaski fué doblemente derrotado por Fisher y ya nunca más se supo de él, no quiso volver a dejarse ver.
Capablanca no es un buen ejemplo de persona dedicada obsesivamente al ajedrez, ya que, todo lo contrario, era famoso por dedicarse muy poco a estudiarlo (y de hecho por eso perdió el título frente a Alekhine). Lo que pasa es que era un genio superdotado que disfrutaba jugando al ajedrez. Y murió de hemorragia cerebral porque padecía hipertensión arterial, no sé qué pinta el ajedrez en eso.
Y Spaski era una persona completamente equilibrada y cordial, como cuentan todos los que lo conocieron en el match de Reikiavik. Un profesional del ajedrez, pero no por ello un enfermo del mismo. Y su caida en desgracia fue por perder el título mundial contra un americano en el punto máximo de la Guerra Fría, el regimen soviético no se lo perdonó. Su problema no fue perder el título mundial, ya que si lo hubiera perdido con un soviético no habría pasado nada.
Fisher en cambio sí que era un freak del ajedrez que no encajaba en el mundo real.







