Si se me permite, con todo respeto ha esta reseña, añadir una cosa más:
La gracia del juego es que no tienes suficientes fichas nunca. Es decir, necesitarías mucho dinero (que no llega) para tenerlas.
Ademas los conflictos se resuelven por superioridad numérica. Y en cada provincia sólo puede haber un ejército.
Eso TE OBLIGA (y aquí está la gracia) en tener que confiar en alguien. Ya sea para apoyarte en la defensa, ya sea para atacar.... y en este riesgo está el pueteo de que yo te dije que te apòyaria pero apoyo al enemigo que a su vez había pactado...
Esta es la gran gracia de juego, que no es un wargame, un juego en lo que lo importante son batallas y aumentar la probabilidad del dado, sino un juego de diplomacia donde la batalla está decidida de antemano por los embajadores (aunque tu, confiado y poderoso, no tengas ni idea que te van a machacar en el siguiente turno)
La gracia del juego es que no tienes suficientes fichas nunca. Es decir, necesitarías mucho dinero (que no llega) para tenerlas.
Ademas los conflictos se resuelven por superioridad numérica. Y en cada provincia sólo puede haber un ejército.
Eso TE OBLIGA (y aquí está la gracia) en tener que confiar en alguien. Ya sea para apoyarte en la defensa, ya sea para atacar.... y en este riesgo está el pueteo de que yo te dije que te apòyaria pero apoyo al enemigo que a su vez había pactado...
Esta es la gran gracia de juego, que no es un wargame, un juego en lo que lo importante son batallas y aumentar la probabilidad del dado, sino un juego de diplomacia donde la batalla está decidida de antemano por los embajadores (aunque tu, confiado y poderoso, no tengas ni idea que te van a machacar en el siguiente turno)

Pues ya está aquí el enlace (gracias a Wishgamer): 