Yo el HIS y VQ casi todas las partidas las he jugado entre tres y cuatro.
¿Pierden desde el punto de vista estratégico frente a partidas a 5 ó 6? Pues claro que sí, pero de ahí a descartar el juego si no se llega a esa cifra de jugadores...
Eso ya depende de las posibilidades de cada uno. Si tenéis delante de casa una cola de gente deseando sumarse a vuestras partidas, pues entonces tiene sentido ser selectivo.
No es mi caso. Si fuera tan restrictivo, el VQ estaría sin estrenar. Y francamente, las partidas que he jugado me han parecido interesantísimas y no me arrepiento de haberlas montado. ¿Hubiera preferido jugar con más gente? Claro, pero hay que contentarse con lo que hay dentro de lo razonable. Y en mi opinión el HIS y VQ merecen una oportunidad (o dos, o tres o muchas).
Al HIS entre seis sólo lo he jugado una vez. La impresión que me dio es que había demasiado alboroto en la habitación. Las conversaciones diplomáticas eran demasiado embrolladas. Algunos jugadores se aburrían bastante, porque entre impulso e impulso tenían que esperar un montón, especialmente ante las interminables acciones religiosas del Protestante y Papado.
Por eso, para mi el HIS entre cuatro va de fábula. Suficientes combinaciones diplomáticas, relativo equilibrio entre poderes y no hay mucho que esperar entre impulso e impulso.
En cuanto al VQ es verdad que al reducirse de 6 el número de jugadores, hay que prescindir de variables (algunos Sea captains, algunos científicos y artistas, Canal de Suez, etc). Pero la regla para vincular diplomáticamente a los major powers vacantes es muy eficaz y añade una variable que los jugadores no pueden perder de vista.
Para finalizar. Ambos juegos tienen muchas variables y no hay dos partidas iguales. Lleva tiempo dominar sus reglas y comprender sus posibilidades. Por eso, para empezar hay que hacerlo en partidas con menos gente. Si uno se lanza a estrenar un juego así a 6 se arriesga a que los jugadores se pasen la partida mirando las musarañas cada vez que haya que consultar las reglas para resolver dudas.
Es mejor empezar con pocos jugadores y cuando ya hay al menos dos que dominan el juego, montar partidas al completo. Si encontráis con quién, claro.
¿Pierden desde el punto de vista estratégico frente a partidas a 5 ó 6? Pues claro que sí, pero de ahí a descartar el juego si no se llega a esa cifra de jugadores...
Eso ya depende de las posibilidades de cada uno. Si tenéis delante de casa una cola de gente deseando sumarse a vuestras partidas, pues entonces tiene sentido ser selectivo.
No es mi caso. Si fuera tan restrictivo, el VQ estaría sin estrenar. Y francamente, las partidas que he jugado me han parecido interesantísimas y no me arrepiento de haberlas montado. ¿Hubiera preferido jugar con más gente? Claro, pero hay que contentarse con lo que hay dentro de lo razonable. Y en mi opinión el HIS y VQ merecen una oportunidad (o dos, o tres o muchas).
Al HIS entre seis sólo lo he jugado una vez. La impresión que me dio es que había demasiado alboroto en la habitación. Las conversaciones diplomáticas eran demasiado embrolladas. Algunos jugadores se aburrían bastante, porque entre impulso e impulso tenían que esperar un montón, especialmente ante las interminables acciones religiosas del Protestante y Papado.
Por eso, para mi el HIS entre cuatro va de fábula. Suficientes combinaciones diplomáticas, relativo equilibrio entre poderes y no hay mucho que esperar entre impulso e impulso.
En cuanto al VQ es verdad que al reducirse de 6 el número de jugadores, hay que prescindir de variables (algunos Sea captains, algunos científicos y artistas, Canal de Suez, etc). Pero la regla para vincular diplomáticamente a los major powers vacantes es muy eficaz y añade una variable que los jugadores no pueden perder de vista.
Para finalizar. Ambos juegos tienen muchas variables y no hay dos partidas iguales. Lleva tiempo dominar sus reglas y comprender sus posibilidades. Por eso, para empezar hay que hacerlo en partidas con menos gente. Si uno se lanza a estrenar un juego así a 6 se arriesga a que los jugadores se pasen la partida mirando las musarañas cada vez que haya que consultar las reglas para resolver dudas.
Es mejor empezar con pocos jugadores y cuando ya hay al menos dos que dominan el juego, montar partidas al completo. Si encontráis con quién, claro.

