Llega el momento de la despedida (un poco antes de lo habitual por motivos técnicos), de decir eso es to..., eso es to..., eso es todo, amigos, y de aclarar cuál de las afirmaciones era falsa. Pero antes recordaré una pregunta que me han hecho acerca de si tenía manías y dije que básicamente no. En realidad, aunque no tenga manías, soy algo maniático. No me he parado a estudiarlo a fondo, pero creo que si se enumeran tres afirmaciones y una es falsa, se puede tener alguna tendencia a situarla en algún lugar concreto de las tres (¿en medio?)). Por ello, redacté las afirmaciones, las puse en orden cronológico, y luego tiré un dado virtual para reordenarlas.
Ahora acabo de dar una pista contundente para adivinar la falsa: "las puse en orden cronológico". ¿Quieres releerlas e intentarlo de nuevo?
A) Un verano, mi padre me "colocó" en una empresa de informática de un amigo suyo, dado mi interés con los ordenadores: era un trabajo de programador, aunque mi horario era de becario y sólo iba por las mañanas. Se trataba de escribir en BASIC unas aplicaciones educativas, para niños de 8 a 12 años. El trabajo ya estaba vendido, ya que se trataba de la primera empresa que exportó software a Japón, y por ello había dos ordenadores NEC con caracteres japoneses en los que trabajaban los dos mejores programadores de la empresa junto con dos chicas japonesas, traduciendo las pantallas. Al llegar septiembre y el comienzo del curso, me ofrecieron quedarme, pero preferí seguir estudiando.
B) Steven Spielberg escogió Trebujena para rodar escenas de la película El Imperio del Sol: al quedar un sábado por la mañana con mis amigos en Jerez me encontré con que acudían a un "casting" y antes de darme cuenta estaba contratado para ir dos días a rodar. Bueno, tras conseguir autorización escrita de mi padre, que me costó lo mío. De aquella aventura obtuve mucha ropa "de chino", catorce mil pesetas y una memorable sesión en el cine Villamarta donde se jaleaban escenas que para la mayoría de los espectadores eran anodinas, pero en las que nos reconocíamos los del grupo de amigos. A fecha de hoy, no he conseguido localizarme ni viendo el DVD, aunque sé más o menos dónde estaba en ciertas escenas.
C) Tuve un problema de salud y el médico me recomendó practicar alguno de entre una lista de deportes en concreto: el judo fue el escogido y allá que iba yo dos tardes por semana a repartir y recibir osotogaris a diestro y siniestro. Ha sido el único deporte que he practicado "oficialmente", estando federado, y llegué a participar en los Campeonatos de España. Allí se desató cierta controversia porque era el único de todos los participantes que tenía ¡¡cinturón blanco!! Y eso que mi ficha federativa tenía cierta antigüedad. Se me concedió un ascenso inmediato a cinturón amarillo (¿o fue blanco-amarillo?) y con tal grado participé en el evento.
Enhorabuena a quien acertó y gracias a todos los demás participantes en este juego en particular y en mi baronetazgo en general.
Ahora acabo de dar una pista contundente para adivinar la falsa: "las puse en orden cronológico". ¿Quieres releerlas e intentarlo de nuevo?
A) Un verano, mi padre me "colocó" en una empresa de informática de un amigo suyo, dado mi interés con los ordenadores: era un trabajo de programador, aunque mi horario era de becario y sólo iba por las mañanas. Se trataba de escribir en BASIC unas aplicaciones educativas, para niños de 8 a 12 años. El trabajo ya estaba vendido, ya que se trataba de la primera empresa que exportó software a Japón, y por ello había dos ordenadores NEC con caracteres japoneses en los que trabajaban los dos mejores programadores de la empresa junto con dos chicas japonesas, traduciendo las pantallas. Al llegar septiembre y el comienzo del curso, me ofrecieron quedarme, pero preferí seguir estudiando.
B) Steven Spielberg escogió Trebujena para rodar escenas de la película El Imperio del Sol: al quedar un sábado por la mañana con mis amigos en Jerez me encontré con que acudían a un "casting" y antes de darme cuenta estaba contratado para ir dos días a rodar. Bueno, tras conseguir autorización escrita de mi padre, que me costó lo mío. De aquella aventura obtuve mucha ropa "de chino", catorce mil pesetas y una memorable sesión en el cine Villamarta donde se jaleaban escenas que para la mayoría de los espectadores eran anodinas, pero en las que nos reconocíamos los del grupo de amigos. A fecha de hoy, no he conseguido localizarme ni viendo el DVD, aunque sé más o menos dónde estaba en ciertas escenas.
C) Tuve un problema de salud y el médico me recomendó practicar alguno de entre una lista de deportes en concreto: el judo fue el escogido y allá que iba yo dos tardes por semana a repartir y recibir osotogaris a diestro y siniestro. Ha sido el único deporte que he practicado "oficialmente", estando federado, y llegué a participar en los Campeonatos de España. Allí se desató cierta controversia porque era el único de todos los participantes que tenía ¡¡cinturón blanco!! Y eso que mi ficha federativa tenía cierta antigüedad. Se me concedió un ascenso inmediato a cinturón amarillo (¿o fue blanco-amarillo?) y con tal grado participé en el evento.
Spoiler
¿Cómo es posible situar en el tiempo algo que no ocurrió? Porque forzosamente, la falsa ha de estar vinculada a un hecho real contrastable en el tiempo. ¿Sabes ya cuál es? 

Spoiler
La falsa es la B: con mis amigos de Jerez ya tenía poco contacto a estas alturas, que con 17 años tenía más querencia por quedarme en Sevilla y salir con mis amigos/as de por aquí. Cierta vez, muchos años después de este supuesto hecho, fui a un casting de una película española que iban a rodar en Sevilla, acompañando a una amiga que trabajaba de modelo, aunque no participé. En la época del rodaje de Spielberg era menor de edad, así que hubiera necesitado autorización paterna. En mi instituto sí hubo un chaval que fue al rodaje y dijo haberse traído mucha ropa de chino. Miré en internet cuánto cobraban los figurantes. El cine y teatro Villamarta son emblemáticos en Jerez (o lo eran en aquella época), pero no ví El imperio del sol allí. Y alguien podría alegar que no es mentira eso de que no me haya localizado en el DVD porque no estoy, pero es que nunca he visto esta película en DVD, ni en el cine, que sólo la he visto un par de veces cuando la echaron en televisión.
Al respecto de la A, INFESA (Informática Educativa S. A.) fue la primera empresa española en exportar software a Japón y estuve trabajando en unos programas en BASIC de los que recuerdo un uso intensivo del comando DRAW para dibujar un coche en pantalla y moverlo a velocidad constante o uniformemente acelerada para ilustrar dichos conceptos. También recuerdo haber programado los dibujos de banderas de los países del mundo. Todo ello en un contexto de una aplicación cuyos textos había que traducir al japonés, con caracteres kanji, creo. Vinieron esos dos ordenadores NEC de Japón (hablo del año 1987), enviados por el contratante, pero se tuvo que pagar un pastón en aduana por ellos. Al dueño de esta empresa, ese verano, le entrevistaron en un programa de televisión llamado Telediario Punto y Aparte, donde se mencionó este asunto, pero en el que tuvo más protagonismo un robot llamado Don Quijote que estaban desarrollando en otro área de la empresa. Yo preferí seguir estudiando en el instituto comenzando C. O. U. ese año.
Y en cuanto a la C, fijaos que la parte de la recomendación médica estaba en el tramo declarado como auténtico de la afirmación, que así ocurrió hacia 1981. Había tres tardes a la semana de judo, pero yo nunca iba los viernes porque nos solíamos ir a Jerez. Eso suponía que me perdía precisamente el único día en el que venía al tatami no sé quién que era el que examinaba de los ascensos, por lo que estuve más de dos años con cinturón blanco, hasta que resultó que vino a Sevilla la organización del Campeonato de España de Judo, evento que se celebró en el polideportivo de la casa cuna, por la avenida de Miraflores. Allí se descubrió el pastel y me concedieron un ascenso inmediato (no recuerdo si a amarillo directamente o a blanco amarillo) y me prestaron un cinturón para que pudiera competir sin cinturón blanco. Se daba la circunstancia de que era extremadamente delgado y bastante alto para mi edad, por lo que le sacaba una cuarta a los demás participantes de mi categoría, y se veía raro que el tipo más grande tuviera cinturón blanco y los demás unos cinturones de mayor categoría. Fui eliminado en el primer combate, por cierto. Desde entonces, rotaron los días de examen y ya fui haciendo progresos en el escalafón, pero al poco de empezar en el instituto lo dejé.
Al respecto de la A, INFESA (Informática Educativa S. A.) fue la primera empresa española en exportar software a Japón y estuve trabajando en unos programas en BASIC de los que recuerdo un uso intensivo del comando DRAW para dibujar un coche en pantalla y moverlo a velocidad constante o uniformemente acelerada para ilustrar dichos conceptos. También recuerdo haber programado los dibujos de banderas de los países del mundo. Todo ello en un contexto de una aplicación cuyos textos había que traducir al japonés, con caracteres kanji, creo. Vinieron esos dos ordenadores NEC de Japón (hablo del año 1987), enviados por el contratante, pero se tuvo que pagar un pastón en aduana por ellos. Al dueño de esta empresa, ese verano, le entrevistaron en un programa de televisión llamado Telediario Punto y Aparte, donde se mencionó este asunto, pero en el que tuvo más protagonismo un robot llamado Don Quijote que estaban desarrollando en otro área de la empresa. Yo preferí seguir estudiando en el instituto comenzando C. O. U. ese año.
Y en cuanto a la C, fijaos que la parte de la recomendación médica estaba en el tramo declarado como auténtico de la afirmación, que así ocurrió hacia 1981. Había tres tardes a la semana de judo, pero yo nunca iba los viernes porque nos solíamos ir a Jerez. Eso suponía que me perdía precisamente el único día en el que venía al tatami no sé quién que era el que examinaba de los ascensos, por lo que estuve más de dos años con cinturón blanco, hasta que resultó que vino a Sevilla la organización del Campeonato de España de Judo, evento que se celebró en el polideportivo de la casa cuna, por la avenida de Miraflores. Allí se descubrió el pastel y me concedieron un ascenso inmediato (no recuerdo si a amarillo directamente o a blanco amarillo) y me prestaron un cinturón para que pudiera competir sin cinturón blanco. Se daba la circunstancia de que era extremadamente delgado y bastante alto para mi edad, por lo que le sacaba una cuarta a los demás participantes de mi categoría, y se veía raro que el tipo más grande tuviera cinturón blanco y los demás unos cinturones de mayor categoría. Fui eliminado en el primer combate, por cierto. Desde entonces, rotaron los días de examen y ya fui haciendo progresos en el escalafón, pero al poco de empezar en el instituto lo dejé.
Enhorabuena a quien acertó y gracias a todos los demás participantes en este juego en particular y en mi baronetazgo en general.





